
El COVID Prolongado es un conjunto de síntomas que persisten o aparecen después de superar la infección por el coronavirus SARS-CoV-2.
Incluye problemas como fatiga, niebla mental, dolor muscular, trastornos del ánimo y dificultades cognitivas.
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Científicos de Estados Unidos, Colombia, Nigeria e India descubrieron que la forma en que el COVID Prolongado afecta el cerebro y el ánimo cambia según el país y el entorno.

Las personas de Estados Unidos y Colombia reportan más síntomas neurológicos y psicológicos, como niebla mental, dolores y ansiedad, que quienes viven en Nigeria o India. El hallazgo fue publicado en la revista Frontiers in Human Neuroscience.
La investigación muestra que el contexto cultural y los recursos económicos influyen en la cantidad de síntomas informados tras la infección.
En América, es más común hablar de síntomas cognitivos y emocionales. En Asia y África, el estigma y la falta de recursos limitan la comunicación de estos problemas.
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El estudio fue realizado por un equipo internacional de investigadores, coordinado por Millenia Jimenez, de la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, Chicago, Illinois, Estados Unidos.
También participaron Carolina Hurtado de la Universidad CES de Medellín, Colombia, e investigadores de la Universidad Northwestern de Chicago, la Universidad de Lagos y el Instituto Nacional de Ciencias Médicas e Investigación de Jaipur.
Secuelas neurológicas del COVID

El COVID Prolongado reúne síntomas que persisten o aparecen después de superar la infección por SARS-CoV-2.
Entre los más frecuentes se encuentran la niebla mental, la fatiga, dolores musculares, dolores de cabeza, mareos y alteraciones del ánimo.
El objetivo principal fue comparar la frecuencia y el tipo de síntomas neurológicos en regiones con culturas y niveles de acceso a la salud diferentes.
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El equipo buscó entender si factores sociales y económicos modifican la manera en que las personas viven y comunican el long COVID.

La investigación también examinó barreras culturales para hablar de salud mental y su impacto en la comunicación de síntomas.
Se evaluó si las diferencias observadas en otras investigaciones podían deberse a métodos de medición distintos o a cómo se percibe el sufrimiento.
El diseño incluyó el uso de herramientas estandarizadas para medir síntomas y calidad de vida en contextos diversos. Se preguntaron si las diferencias detectadas entre países podían explicarse por la forma en que se recolectan los datos y las pruebas empleadas.
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Niebla mental y depresión

El estudio incluyó a 3.157 personas adultas de Chicago, Medellín, Lagos y Jaipur. Todas tuvieron COVID-19 y síntomas persistentes. Se dividieron en dos grupos: quienes estuvieron hospitalizados y quienes no necesitaron hospitalización.
Los resultados muestran que la niebla mental afectó al 87,1 % de hospitalizados en Estados Unidos, 56 % en Colombia, 47,8 % en Nigeria y 12,1 % en India.
Entre quienes no estuvieron hospitalizados, la niebla mental alcanzó al 86 % en Estados Unidos, 62,3 % en Colombia, 62,7 % en Nigeria y 14,6 % en India.
El trabajo identificó altos niveles de fatiga, dolor muscular y mareos en América. En Colombia, la fatiga se reportó en el 74 % de hospitalizados y 71,7 % de no hospitalizados.
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El dolor muscular se informó en el 52 % de hospitalizados y 32,1 % de no hospitalizados en el país.

La depresión y ansiedad se reportaron en el 68 % de hospitalizados y 39,6 % de no hospitalizados en Colombia.
En los Estados Unidos, los niveles fueron aún mayores, mientras que en Nigeria y India estuvieron por debajo del 20 %.
El análisis agrupó los perfiles de síntomas en dos bloques: uno con Estados Unidos y Colombia, y otro con Nigeria e India. El uso de herramientas de medición y la costumbre de hablar sobre salud mental explican parte de la diferencia.
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Más del 80 % de los participantes en Estados Unidos, Colombia e India había recibido la vacuna contra COVID-19, mientras que en Nigeria no se obtuvo este dato.
Dificultades, retos y próximos pasos

El equipo de investigadores señaló que comparar la frecuencia de síntomas neurológicos entre países resulta difícil cuando se usan métodos distintos.
Recomendaron que los estudios futuros prioricen herramientas validadas y comparables en todos los contextos.
Entre las limitaciones, se destaca la heterogeneidad en la forma de recolectar datos y contactar a los participantes.
Los síntomas pueden estar subestimados en lugares donde existe estigma sobre los problemas mentales.
En cuanto a recomendaciones, los investigadores afirmaron: “Nuestros hallazgos resaltan la necesidad de integración de la atención post-COVID en los sistemas de salud para permitir un seguimiento a largo plazo y la implementación de intervenciones terapéuticas”.
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