Cómo desconectar en vacaciones y lograr verdadero descanso mental, según los expertos

La autoexigencia, la dificultad para delegar y la conexión constante afectan el bienestar emocional. Los especialistas explican por qué cuesta desconectar del trabajo y las obligaciones. Las estrategias para aprovechar el tiempo libre y renovarse

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La dificultad para delegar responsabilidades
La dificultad para delegar responsabilidades es una de las causas principales del agotamiento y de la falta de desconexión en vacaciones (Pablo Kauffer)

Hace algún tiempo, irse de vacaciones significaba armar las valijas, partir y disfrutar, pero hoy, en una cultura hiperconectada, el auténtico descanso es cada vez más difícil de alcanzar y sus consecuencias directas se traducen en la salud, con señales de estrés, ansiedad y agotamiento.

María Verónica Lapelle, licenciada en psicología MN 21403) y subjefa del Servicio de Psiquiatría Hospital Italiano de Buenos Aires, explicó a Infobae que las vacaciones trascienden la simple interrupción de la agenda diaria: “Constituyen una instancia clave para restaurar el equilibrio emocional y fortalecer la resiliencia frente a las exigencias del año".

La experta señaló que con frecuencia se llega a este período con "las reservas físicas y mentales al límite, acumulando un desgaste que convierte al descanso en una verdadera necesidad biológica y psicológica. En este contexto, desconectar de manera consciente se vuelve una estrategia esencial para transformar el agotamiento en una base sólida de bienestar, permitiéndonos retomar proyectos y responsabilidades con mayor claridad mental y energía renovada", destacó.

Sin embargo, no es sencillo dejar atrás las preocupaciones y empezar a disfrutar. Desde la tecnología, las dificultades para delegar hasta la propia autoexigencia son algunos de los obstáculos para un auténtico descanso vacacional.

Por qué cuesta desconectar del trabajo

La licenciada Analía Tarasiewicz, (M.N. 57898), psicóloga egresada de la Universidad de Buenos Aires, especializada en problemas del trabajo, expresó a Infobae que la dificultad para desconectar no se explica solo por la tecnología o la sobrecarga de tareas, sino por el vínculo subjetivo con el trabajo.

“En muchos casos, el trabajo se transforma en un escenario de autoexigencia permanente, validación personal y control, lo que hace que la mente siga en ‘modo laboral’ aun cuando la jornada terminó“, señaló la experta.

La falta de desconexión laboral
La falta de desconexión laboral puede favorecer cuadros de estrés crónico y desgaste profesional, advierten especialistas

Entre las principales causas la licenciada Tarasiewicz, también autora del libro “Cuando el trabajo duele”, enumeró:

  • La presión por el rendimiento
  • La internalización de expectativas altas
  • La difuminación de los límites entre tiempo laboral y personal
  • La dificultad para delegar o soltar responsabilidades.

El problema no es solo externo, advirtió la experta: “Muchas personas sostienen la conexión como una forma de sentirse necesarias, seguras o en control", aseguró.

Según Antoni Baena, profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), la digitalización absorbente y la imposibilidad de romper con las rutinas laborales mediante el teléfono personal se traducen en una disponibilidad ininterrumpida, un fenómeno que, según advirtió en un artículo en la UOC, “afecta seriamente al descanso”.

La hiperconectividad y el exceso de notificaciones —la llamada infoxicación— alteran funciones elementales como la concentración, el tiempo de sueño y el disfrute del ocio.

Según un estudio de 2024 de la Universidad de Tecnología de Swinburne (Australia), la desconexión digital está estrechamente vinculada con la mejora del bienestar emocional, la reducción del estrés y el aumento de la satisfacción laboral.

Las consecuencias de la falta de desconexión

La presión por el rendimiento
La presión por el rendimiento y la autoexigencia mantienen la mente en alerta, incluso en vacaciones ( Pablo Kauffer)

Tarasiewicz subrayó que las consecuencias de la falta de desconexión son progresivas y acumulativas. “A corto plazo se observa cansancio mental, irritabilidad, dificultad para relajarse, problemas de relacionamiento y baja performance. A mediano plazo aparecen trastornos del sueño, disminución de la concentración, menor tolerancia a la frustración y pérdida de motivación. A largo plazo, la falta de desconexión impacta en la salud psicoemocional, favoreciendo cuadros de estrés crónico, desgaste profesional y una relación cada vez más dolorosa con el trabajo, como también agudizando patologías de base", alertó.

Y completó: “No desconectar no es falta de voluntad para descansar: es un indicador de un sistema interno que no logra salir del modo exigencia, un síntoma que se revela y hay que poner allí el foco de atención para sanar lo que está en la raíz que muchas veces es tan complejo de ver o sentir que la persona entra en ese loop y llega a lugares más destructivos o desconectados", afirmó la psicóloga.

La importancia de tomarse vacaciones

El contacto humano genuino eleva
El contacto humano genuino eleva la oxitocina y regula el sistema nervioso (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tarasiewicz sostuvo que las vacaciones cumplen una función reguladora esencial: “Permiten que el sistema psicoemocional salga del modo exigencia y recupere recursos que se desgastan durante el año laboral. No se trata solo de “parar”, sino de restablecer el equilibrio entre activación y recuperación“.

La experta advirtió que cuando una persona no logra desconectar, el organismo continúa funcionando en estado de alerta, sosteniendo niveles elevados de estrés que impactan directamente en el sueño, el sistema inmune, la regulación emocional y la capacidad cognitiva. “Por eso muchas personas vuelven de vacaciones igual o más cansadas: el cuerpo descansa, pero la mente sigue trabajando", destacó.

Agregó que desconectar en vacaciones es fundamental porque habilita procesos de reparación psíquica. “Permite que el cerebro recupere funciones esenciales como la atención, la memoria, la creatividad y la capacidad de disfrute. También favorece una mejor conexión con las propias emociones y con los vínculos, aspectos que suelen quedar relegados en contextos de alta exigencia".

La desconexión mental es una
La desconexión mental es una estrategia clave para transformar el agotamiento en bienestar y energía renovada (Imagen Ilustrativa Infobae)

“El descanso mental no es pasividad: es una intervención preventiva en salud. Vacacionar sin desconectar sostiene el desgaste; vacacionar desconectando permite volver con mayor claridad, estabilidad emocional y una relación más sana con el trabajo", afirmó la especialista.

Lapelle, por su parte, afirmó que alcanzar un descanso auténticamente reparador requiere de un terreno previamente cultivado. “La salud mental no es un destino al que se arriba únicamente durante las vacaciones, sino el resultado de un ejercicio cotidiano de promoción del bienestar y, fundamentalmente, de autocuidado".

La experta indicó que resulta ilusorio esperar que un breve paréntesis —por ejemplo, quince días— compense meses de sobrecarga si no existen hábitos que sostengan el equilibrio emocional a lo largo del año. Para evitar la frustración al regresar, es clave establecer metas de descanso realistas y alcanzables, enfocadas en pequeños logros de desconexión que puedan sostenerse en el tiempo", recomendó.

Claves para desconectar del trabajo

Dedicar tiempo de calidad a
Dedicar tiempo de calidad a la familia y amistades fortalece los vínculos y la resiliencia emocional en vacaciones (Imagen Ilustrativa Infobae)

La licenciada Tarasiewicz aseguró que desconectar no es fácil. “Para muchas personas no es inmediato ni placentero al principio. Descansar de verdad no implica solo apagar dispositivos o cambiar de lugar, sino desarmar un modo de funcionamiento interno que estuvo activo durante meses o años".

Además, la licenciada explicó que muchas personas llegan a las vacaciones con el sistema nervioso dominado por estados dopaminérgicos, producto de la liberación de dopamina, la llamada “hormona del placer”: “Exigencia, logro, control, rendimiento y validación permanente. Ese funcionamiento puede sostener resultados, pero también actúa como una defensa. Cuando baja, no siempre aparece la calma: muchas veces surge cansancio acumulado, vacío, angustia o desorientación. Y eso es parte del proceso, no un error del descanso", destacó.

Y completó: “Lograr un descanso mental real implica bajar progresivamente esos estados dopaminérgicos y habilitar otros circuitos neuroemocionales, especialmente los vinculados a la oxitocina, la hormona del vínculo, del apego, del amor, de la calma y de la sensación de seguridad. La oxitocina no se activa con productividad ni con exigencia: se activa con presencia, contacto, cuerpo y vínculos reales", aseguró.

Cómo convertir las vacaciones en un momento de relax físico y mental

Las vacaciones permiten que el
Las vacaciones permiten que el sistema psicoemocional recupere recursos desgastados durante el año laboral (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lepelle consideró fundamental entender la salud mental como una práctica de entrenamiento diario. “Integrar de manera constante el deporte, el ocio y los hobbies en la rutina favorece que el cerebro aprenda a ‘desconectar de forma eficaz. Solo a través de esta promoción continua del bienestar se entrena a la mente para transicionar hacia el descanso, de modo que, al llegar las vacaciones, el cuerpo y la mente estén realmente preparados para procesar la relajación y transformarla en energía vital“, describió.

Y brindó algunas reflexiones para transformar las vacaciones en una herramienta de salud mental a partir de hábitos de base:

1. Gestión del entorno digital (higiene digital).

  • Definir momentos específicos del día para la desconexión total de dispositivos móviles, protegiendo así los espacios de reposo mental.
  • Habilitar un canal alternativo y exclusivo para emergencias reales, diferenciándolo claramente del flujo habitual de información.
  • Priorizar experiencias presenciales y la conexión con el entorno físico y social inmediato por sobre la mediación tecnológica.
Caminar y estar en la
Caminar y estar en la naturaleza son vías directas para salir del estado de alerta y favorecer la relajación (Imagen Ilustrativa Infobae)

2. Planificación y mantenimiento del equilibrio vital.

  • Promoción de actividades significativas: Asignar tiempo de manera intencional a hobbies y actividades placenteras que generen satisfacción intrínseca y estimulen la liberación de hormonas del bienestar, como la dopamina y la serotonina.
  • Delimitación de fronteras laborales: Establecer límites claros entre la vida profesional y personal (horarios, notificaciones, correos electrónicos), incluso durante los períodos de descanso.
  • Fomento de la interacción social: Dedicar tiempo de calidad a la red de apoyo —familia y amistades— fortaleciendo los vínculos afectivos, un pilar central de la resiliencia emocional.
El contacto con la naturaleza
El contacto con la naturaleza y el movimiento físico refuerzan el bienestar y el relax vacacional (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Desarrollo de la adaptabilidad: Cultivar una actitud flexible frente a imprevistos e incertidumbres, abordando las contingencias con humor y capacidad de adaptación para evitar picos sostenidos de cortisol.
  • Sostenibilidad del bienestar: Integrar micromomentos de ocio y pausas activas en la rutina anual, asegurando una recarga energética constante y no solo ocasional.

En conclusión, la licenciada Lapelle señaló que un descanso verdaderamente reparador es siempre el resultado de una siembra previa: “La desconexión no ocurre por azar: se cosecha a partir de hábitos de bienestar cultivados de manera consciente y sostenida durante todo el año. Las vacaciones, entonces, no son solo una pausa, sino una inversión emocional que potencia la salud mental y la calidad de vida", concluyó.

Diez claves para un descanso mental completo

Invertir en bienestar emocional durante
Invertir en bienestar emocional durante las vacaciones fortalece la calidad de vida a largo plazo (Imagen Ilustrativa Infobae)

La licenciada Tarasiewicz brindó las siguientes recomendaciones para ayudar a la desconexión y el reposo en vacaciones:

  1. Aceptar que al principio puede incomodar. Cuando se frena, aparece lo que el año laboral ayudó a tapar. No hay que correr a llenarlo de estímulos.
  2. Bajar la autoexigencia interna. Las vacaciones no son para compensar ni optimizar pendientes. Descansar implica permitirse no rendir, no producir y no evaluarse todo el tiempo.
  3. Comenzar a entender que “un trabajo es solo un trabajo”. “Cuando el trabajo se vuelve la fuente de sentido absoluto, suele transformarse en una carrera defensiva, sintomática o en una lucha con el propio ego. Y eso nunca termina bien. Hay que aprender a diferenciar las necesidades de nuestro rol alineados con nuestra identidad laboral y posición en la vida”, recomendó.
Fomentar la interacción social durante
Fomentar la interacción social durante el descanso fortalece el bienestar emocional y los lazos afectivos (Imagen ilustrativa Infobae)
  1. Poner límites mentales, no solo digitales. Leer no es lo mismo que accionar. No todo lo que aparece requiere respuesta inmediata. Ese límite es psicológico.
  2. Reducir la hiperestimulación de forma consciente. Menos pantallas, menos multitarea, menos ruido. No de golpe, sino con registro interno.
  3. Cambiar el tipo de estímulos. Salir de la lógica de decisión constante. Actividades simples, repetitivas o corporales ayudan a que la mente baje.
Integrar pausas activas y micromomentos
Integrar pausas activas y micromomentos de ocio al tiempo libre favorece una recuperación sostenida (Imagen ilustrativa Infobae)
  1. Volver al cuerpo como ancla. Dormir, caminar, respirar, abrazar, estar en la naturaleza. El cuerpo es una vía directa para salir del estado de alerta.
  2. Priorizar vínculos reales. Familia, pareja, hijos, amigos. El contacto humano genuino eleva oxitocina y regula el sistema nervioso más que cualquier técnica.
  3. Recuperar la atención en lo simple. Lo cotidiano, lo pequeño, lo no productivo. Ahí aparece una calma que no se logra desde el esfuerzo.
  4. Aceptar que descansar también se aprende. Muchas personas no saben descansar porque nunca lo entrenaron. Y todo aprendizaje lleva tiempo.