
Un equipo internacional de científicos desarrolló compuestos experimentales capaces de estimular las mitocondrias celulares para aumentar la quema de calorías y grasas, liberando energía en forma de calor.
Este avance podría representar un cambio relevante en el tratamiento de la obesidad, informó Phys.org el 24 de diciembre de 2025. El estudio, publicado en la revista Chemical Science, señala una posible vía para crear terapias más seguras y eficaces que las opciones actuales.
El papel de los desacopladores mitocondriales
La investigación, liderada por el profesor asociado Tristan Rawling de la University of Technology Sydney, en colaboración con la Memorial University of Newfoundland (Canadá), se centró en el desarrollo de desacopladores mitocondriales.

Estas moléculas modifican el metabolismo celular y permiten que las células liberen energía como calor en vez de almacenarla, lo que incrementa el consumo de grasas y favorece la salud metabólica.
Cómo funcionan los nuevos compuestos
El funcionamiento de estos compuestos consiste en alterar de forma controlada el proceso habitual de las mitocondrias, definidas por Rawling como “las centrales energéticas de la célula”. Normalmente, estos orgánulos convierten nutrientes en ATP (trifosfato de adenosina), la principal fuente de energía celular.
Rawling explicó a Phys.org que los desacopladores mitocondriales modifican este mecanismo y obligan a las células a consumir más grasas para satisfacer sus necesidades energéticas: “Las mitocondrias suelen compararse con una planta hidroeléctrica: el agua almacenada fluye por turbinas para generar electricidad. Los desacopladores serían como una fuga, permitiendo que parte de esa energía se disipe como calor”.
Antecedentes y riesgos históricos

Los primeros fármacos basados en este principio aparecieron hace aproximadamente un siglo, pero resultaron peligrosos. Durante la Primera Guerra Mundial, se detectaron casos de pérdida de peso y fiebre alta entre trabajadores de fábricas de municiones en Francia, con varios fallecimientos.
Más tarde se identificó como responsable al 2,4-dinitrofenol (DNP), un potente desacoplador mitocondrial. Este compuesto se comercializó brevemente en los años 30 como uno de los primeros medicamentos para perder peso, pero su extrema toxicidad condujo a su prohibición. Rawling advirtió, según Phys.org, que “la dosis necesaria para adelgazar y la dosis letal están peligrosamente cerca”.
Avances de los nuevos fármacos y beneficios adicionales
La diferencia principal de los compuestos experimentales actuales es la posibilidad de ajustar con precisión su estructura química. Los nuevos “desacopladores mitocondriales suaves” permiten modular la intensidad del desacoplamiento, aumentando la actividad energética de las mitocondrias sin dañar las células ni interrumpir la producción de ATP.

Algunos fármacos lograron estimular una mayor quema de grasas y calorías sin los riesgos de precursores como el DNP, mientras que otros generaron efectos similares a los compuestos tóxicos del pasado.
Este control preciso permitió observar beneficios adicionales durante la investigación. Los “desacopladores suaves” consiguieron reducir los niveles de estrés oxidativo en las células, lo que apunta a mejoras en la salud metabólica y posibles efectos protectores frente al envejecimiento y enfermedades neurodegenerativas como la demencia. La disminución del estrés oxidativo es uno de los mecanismos prometedores identificados por el equipo.
Perspectivas y próximos pasos
A pesar de estos resultados, el grupo de Rawling aclara —según Phys.org— que el trabajo aún se encuentra en una fase inicial. Se requerirán más estudios para profundizar en la eficacia, las dosis y la seguridad antes de avanzar hacia aplicaciones clínicas en humanos.
El objetivo próximo es comprender de manera detallada cómo estos desacopladores pueden activar el metabolismo de forma segura y regulada.
El avance ofrece una base para el futuro desarrollo de medicamentos enfocados en estimular cuidadosamente las mitocondrias, con la meta de obtener los beneficios de una mayor quema de energía y protección celular, pero sin los riesgos que llevaron a la prohibición de compuestos como el DNP.
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