
Un equipo de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) identificó una vía biológica dependiente de los estrógenos que explicaría por qué algunas mujeres son más propensas a experimentar dolor abdominal y síndrome del intestino irritable (SII).
La investigación, publicada en la revista Science, encontró que tanto las diferencias hormonales como ciertos receptores celulares en el colon contribuyen a la mayor sensibilidad femenina ante estímulos dolorosos digestivos.
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Estrógenos y mayor prevalencia de SII en mujeres
Según la Universidad de California en San Francisco, los resultados señalan que los estrógenos desencadenan reacciones celulares que incrementan la sensibilidad intestinal y agravan el dolor abdominal. Esta petición hormonal se comprobó experimentalmente en ratones de laboratorio: al suministrarles estrógenos a machos, su tolerancia al dolor igualó a la de las hembras, lo que sugiere un vínculo directo entre la hormona sexual y las diferencias de género en el SII.
La coautora principal, Holly Ingraham, así lo explicó: "Hemos hallado una explicación científica rigurosa y, en el proceso, identificamos nuevos objetivos farmacológicos potenciales“.
Cómo actúan los estrógenos sobre el intestino

El estudio dirigido por Venkataraman y su equipo describe que existe una vía paracrina en la que dos tipos de células intestinales, las células L y las células enterocromafines (EC), interactúan ante la presencia de estrógeno. Cuando el estrógeno se une a las células L del colon, aumenta la producción de péptido YY (PYY), una hormona que induce a las células EC vecinas a liberar serotonina. Este neurotransmisor, a su vez, activa las terminales nerviosas del dolor intestinal.
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El receptor Olfr78 y la dieta
La acción de los estrógenos eleva la cantidad de un receptor denominado Olfr78 en las células L del colon, que detecta ácidos grasos de cadena corta, productos de la fermentación bacteriana de alimentos. Cuando estos receptores se activan, la liberación de PYY aumenta, y con ello la de serotonina, amplificando la sensibilidad y el dolor abdominal. En ensayos con hembras de ratón, la eliminación de los ovarios o el bloqueo de PYY o serotonina redujo notablemente el dolor intestinal.
PYY, efectos secundarios y la dieta FODMAP

La investigación resaltó que el péptido YY no solo está involucrado en el control del apetito, sino que también contribuye directamente a la hipersensibilidad digestiva. Así, intentos anteriores de utilizar PYY en medicación para bajar de peso no resultaron exitosos debido a molestias intestinales severas, ahora mejor comprendidas a la luz de estos hallazgos.
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Tanto Science como la Universidad de California en San Francisco informaron que los hallazgos explican la eficacia de las dietas bajas en FODMAP para aliviar síntomas en algunos pacientes, ya que estos carbohidratos fermentables producen los mismos ácidos grasos detectados por Olfr78. Al evitar su consumo, se reduciría la activación de esta vía de dolor.
Fluctuaciones hormonales, ciclo menstrual y diferencias de género
El trabajo publicado en Science sugiere que factores hormonales, la dieta y el estrés pueden potenciar la actividad de esta vía celular, lo cual ayuda a entender por qué los síntomas del SII en mujeres varían con el ciclo menstrual. El Nobel de Medicina David Julius, coautor principal, sostuvo para Science: “Este estudio revela cómo las hormonas pueden aumentar esa sensibilidad al interactuar con este sistema a través de una interesante y potente conexión celular“.
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Implicancias para el tratamiento y nuevos interrogantes

El resumen de Science apunta que modificaciones dietéticas o fármacos antagonistas de la señalización de PYY podrían mejorar el tratamiento de los trastornos de dolor visceral como el SII si se confirman estos resultados en humanos.
Si bien los hombres poseen esta vía celular, sus niveles más bajos de estrógeno la mantienen inactiva, según explicó la Universidad de California en San Francisco. En quienes reciben bloqueadores de andrógenos —medicación que puede aumentar el estrógeno— podrían aparecer efectos secundarios intestinales comparables a los observados en mujeres.
El estudio también abre nuevas líneas de investigación sobre el rol de hormonas como la progesterona y los efectos de etapas como el embarazo y la lactancia en la función intestinal. El equipo de la UCSF sigue evaluando el desarrollo de fármacos que modulen esta vía y el impacto de factores hormonales en la sensibilidad abdominal.
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