La obesidad se ha consolidado como uno de los principales desafíos para la salud pública mundial, asociada a enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, hipertensión arterial y una reducción significativa de la calidad de vida. Además de estos riesgos ampliamente reconocidos, las personas con esta condición enfrentan una mayor probabilidad de desarrollar demencia, según advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS).
No obstante, un reciente estudio científico estadounidense la ha vinculado con una progresión acelerada de la enfermedad de Alzheimer, aportando nueva evidencia sobre el impacto del exceso de peso en la salud cerebral.
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Un equipo de investigadores de Estados Unidos, liderado por el doctor Cyrus Raji, profesor asociado de radiología y neurología, presentó los resultados de un estudio longitudinal de cinco años. El trabajo analizó a 407 participantes mediante escáneres cerebrales y muestras de sangre, enfocándose en la medición de la proteína p-tau217 en plasma, un biomarcador clave relacionado con la formación de placas amiloides, característica distintiva del Alzheimer.
Cuál es la relación de la obesidad con el Alzheimer
Los hallazgos del equipo demostraron que los biomarcadores sanguíneos asociados a la enfermedad de Alzheimer aumentaron entre un 29% y un 95% más rápido en personas con obesidad, en comparación con aquellas con peso saludable. Además, la investigación identificó un incremento un 24% más rápido de la proteína plasmática NfL y una acumulación un 3,7% más acelerada de placas amiloides en los participantes con obesidad.
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El experto destacó en diálogo con The Guardian la relevancia de estos resultados: “El hecho de que podamos rastrear la influencia predictiva de la obesidad en el aumento de los biomarcadores sanguíneos con mayor sensibilidad que la tomografía por emisión de positrones es lo que me sorprendió en este estudio”. Según el análisis inicial, los individuos con sobrepeso presentaban niveles más bajos de biomarcadores sanguíneos y placas amiloides.
Sin embargo, el experto Soheil Mohammadi, investigador asociado y autor principal del estudio, explicó a The Telegraph: “Creemos que la reducción de la proteína en individuos obesos se debió a la dilución debido al mayor volumen de sangre”.
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Al evaluar los datos a lo largo del tiempo, los investigadores constataron que los participantes con obesidad experimentaron tasas significativamente más rápidas de desarrollo de placas amiloides y deterioro cognitivo, lo que refuerza la hipótesis de un vínculo directo entre el exceso de peso y la progresión del Alzheimer.
Recomendaciones y perspectivas profesionales
El doctor Raji subrayó a NBC News la importancia de estos hallazgos para el seguimiento clínico de la enfermedad: “Es maravilloso que tengamos estos biomarcadores sanguíneos para rastrear la patología molecular de la enfermedad de Alzheimer, y exploraciones de resonancia magnética para rastrear evidencia adicional de degeneración cerebral y respuesta a diversos tratamientos”. Según el especialista, las evaluaciones longitudinales que combinan la proteína p-tau217 e imágenes cerebrales podrían convertirse en la norma para monitorizar la eficacia de los tratamientos y medicamentos antiamiloides en el futuro.
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La OMS reconoce la obesidad como un factor de riesgo para el Alzheimer y estima que 57 millones de personas padecen demencia a nivel global, siendo esta condición la forma más común, ya que es responsable de entre el 60% y el 70% de los casos. La evidencia aportada por este estudio sugiere que el control del peso corporal podría desempeñar un papel relevante en la prevención y el manejo de la enfermedad de Alzheimer, abriendo nuevas perspectivas para la investigación y el tratamiento de esta patología.
Un estudio compartido por Predimed-Plus recomienda a la dieta mediterránea para combatir el exceso de peso. Originalmente de la zona de Italia, Portugal y España, se caracteriza por el consumo de alimentos frescos, de temporada y mínimamente procesados, como pescado, mariscos, cereales de grano entero, lácteos, frutas, verduras del género brassica, castañas y aceite de oliva.
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El avance científico presentado por el equipo estadounidense refuerza la importancia de la prevención y el control del peso como estrategias clave para enfrentar el Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas.
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