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Por qué el cerebro puede sabotear los intentos de evitar alimentos ultraprocesados, según un experto en neurociencia

Los hallazgos discutidos en el Ultimate Human Podcast muestran que la conducta compulsiva por ultraprocesados se origina en procesos neuroquímicos complejos, desafiando el mito de la fuerza de voluntad como único factor en la alimentación

Pódcast Gary Brecka
El cerebro activa mecanismos químicos que impulsan el consumo de comida chatarra, dificultando el autocontrol (YouTube: Ultimate Human Podcast with Gary Brecka)
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¿Por qué resulta tan difícil resistir ciertos alimentos ultraprocesados, incluso cuando existe el deseo consciente de mejorar los hábitos alimenticios? Los antojos intensos y la dificultad para controlarlos radican en que el cerebro activa circuitos químicos complejos que, sin intervención directa de la voluntad, generan impulsos reiterados hacia esos productos.

Los recientes hallazgos discutidos en el podcast Ultimate Human ayudan a explicar por qué la conducta compulsiva por alimentos ultraprocesados está vinculada con procesos neuroquímicos profundos, desmintiendo la idea de que la fuerza de voluntad es el principal motor a la hora de elegir qué comer.

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“Lo que sentimos como falta de autocontrol muchas veces es solo la manifestación visible de un sistema biológico mucho más poderoso guiando nuestros actos”, afirmó el experto en neurociencia, Gary Brecka en su pódcast.

Dinorfinas: moléculas clave en el cerebro

comida chatarra
Las dinorfinas, péptidos cerebrales, regulan el apetito y refuerzan la urgencia por alimentos ultraprocesados (Freepik)

Las dinorfinas, moléculas estudiadas en el pódcast, cumplen una función decisiva en el apetito, el metabolismo y el control de los impulsos, y su acción se da a través de los receptores opioides kappa (KOR), localizados en áreas relacionadas con el placer y la alimentación.

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Mediante su interacción con estos receptores, las dinorfinas determinan la urgencia por alimentos ricos en azúcares y grasas, así como la gestión energética del organismo.

Brecka explicó: “Las dinorfinas no solo despiertan el hambre, también alteran la forma en la que el cuerpo maneja la energía”. Experimentos en animales han demostrado que la administración de dinorfinas en el cerebro incrementa la ingesta, independientemente del gasto energético u otros comportamientos.

Efectos sobre el peso y el metabolismo

Las dinorfinas regulan el peso corporal y el metabolismo, no solo el apetito (Imagen Ilustrativa Infobae)
Las dinorfinas regulan el peso corporal y el metabolismo, no solo el apetito (Imagen Ilustrativa Infobae)

Citando estudios relevantes, Gary Brecka describió que los ratones modificados para no producir dinorfinas tienden a aumentar de peso bajo dietas ricas en grasas, incluso si comen igual o menos que los ratones normales.

Según el experto, “esto revela que las dinorfinas intervienen en cómo el cuerpo equilibra la energía y el peso, y su ausencia puede predisponer a la obesidad aunque el consumo de calorías no sea mayor”.

Dinorfinas y conducta compulsiva

Alimentos ultraprocesados, comida chatarra, procesados - VisualesIA
Las dinorfinas influyen en la conducta alimentaria compulsiva y el ciclo de adicción a la comida (Imagen Ilustrativa Infobae)

No solo el apetito se vincula a las dinorfinas: también participan en la aparición de patrones de alimentación compulsiva.

El experto señaló que el bloqueo farmacológico de los receptores kappa logró reducir la conducta impulsiva en animales predispuestos a la obesidad, lo que revela una relación directa entre estos circuitos y la tendencia a buscar gratificación a través de alimentos específicos.

“La dinorfina actúa como un regulador que, en niveles altos, puede llevarnos a buscar comida solo para aliviar el malestar, no necesariamente para sentir placer”, puntualizó Brecka.

Comida freepik
La impulsividad aumenta el riesgo de adicción alimentaria, según expertos en neurociencia (Freepik)

Este mecanismo en el núcleo accumbens disminuye la liberación de dopamina y genera una leve disforia, por lo que el deseo se convierte en un ciclo reiterativo: con el tiempo, la satisfacción obtenida disminuye y el malestar asociado a la ausencia de estímulo aumenta, reforzando el impulso de consumir ultraprocesados.

Las dinorfinas también inciden sobre neurotransmisores como la acetilcolina y el glutamato, debilitando el control de los impulsos y facilitando la conducta repetitiva. La impulsividad, entendida como la búsqueda de gratificaciones inmediatas, se eleva cuando las dinorfinas ejercen efecto sobre la corteza prefrontal, área responsable del autocontrol.

“En personas con altos niveles de dinorfinas, la capacidad para resistir la tentación de alimentos diseñados para ser irresistibles decae de manera notable”, enfatizó Brecka.

Avances en tratamiento y prevención

La investigación farmacológica apunta a bloqueadores de receptores kappa para reducir la alimentación compulsiva
La investigación farmacológica apunta a bloqueadores de receptores kappa para reducir la alimentación compulsiva

El desarrollo de bloqueadores de los receptores kappa promete nuevas alternativas para reducir la ingesta compulsiva. En modelos animales, estos fármacos disminuyeron episodios de atracón y restauraron el equilibrio químico cerebral.

Las diferencias genéticas en la expresión de dinorfinas explicarían la mayor susceptibilidad de ciertas personas a desarrollar adicción alimentaria, lo que evidencia la necesidad de estrategias personalizadas.

El entorno actual, caracterizado por una oferta casi ilimitada de ultraprocesados y una incidencia creciente de obesidad, hace imprescindible profundizar en el papel biológico de las dinorfinas en los trastornos alimentarios.

dieta-cerebro
El conocimiento de los procesos cerebrales permitirá prevención y tratamiento más precisos de la adicción alimentaria

“Comprender estas rutas cerebrales permite diseñar intervenciones más razonadas y efectivas que las que se basan únicamente en el autocontrol”, sintetizó el experto.

Nuevos caminos para combatir la adicción a la comida

A medida que la ciencia avanza en la comprensión de las dinorfinas, surgen oportunidades para estrategias innovadoras de reducción de la obesidad y sus consecuencias metabólicas.

Tal como explicó el especialista, “la clave está en dejar de pensar que todo se trata de fuerza de voluntad y entender que existen mecanismos cerebrales que, si se comprenden a fondo, pueden ser intervenidos de manera mucho más eficaz”.

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