
Un estudio internacional reveló que los arrecifes de coral albergan más de 4.000 especies microbianas, la mayoría desconocidas para la ciencia. Solo el 10% de esas especies cuenta con información genética disponible, y apenas el 1 % de las halladas exclusivamente en muestras de Tara Pacific ha sido explorada científicamente, según informó el portal Science Daily.
Esa brecha de conocimiento adquiere urgencia ante la degradación acelerada de los ecosistemas coralinos. La desaparición de los arrecifes implicaría la pérdida irreversible de un reservorio molecular con potencial para sustentar futuros avances en medicina y biotecnología, advirtió la investigación.
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La doctora Maggie Reddy, del Ryan Institute —centro de investigación en biociencias marinas de la Universidad de Galway, Irlanda— señaló que el hallazgo establece la necesidad de intensificar los estudios de biodiversidad, sobre todo en regiones hasta ahora poco investigadas.
El trabajo, publicado en la revista científica Nature, examinó muestras de microbiomas de 99 arrecifes de coral en 32 islas del Pacífico, recolectadas durante la expedición Tara Pacific entre 2016 y 2018. A partir de ese análisis, el equipo reconstruyó los genomas de 645 especies de microbios, más del 99 % de las cuales nunca había sido caracterizada genéticamente.
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La diversidad de esas comunidades microbianas evidencia que cada especie de coral sirve de hospedero a microbios exclusivos, con funciones vitales en la salud y dinámica del arrecife.

El microbioma coralino y su potencial biosintético
Los arrecifes de coral son descritos con frecuencia como las selvas tropicales del mar: albergan aproximadamente un tercio de toda la vida marina visible y cumplen funciones esenciales como el ciclado de nutrientes en los océanos y el sostenimiento de economías locales vinculadas al turismo. No obstante, los científicos advierten que gran parte de su diversidad real opera a escala microscópica, invisible al ojo humano.
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Los microbiomas de coral comprenden bacterias, arqueas, hongos, virus y algas que interactúan en el tejido coralino para formar el holobionte, unidad biológica esencial para la supervivencia de los arrecifes. Estos microorganismos no son habitantes pasivos: actúan como productores de compuestos bioactivos, sustancias capaces de influir en procesos biológicos con potencial valor médico e industrial.
Su especialización es tal que muchas de estas especies solo se encuentran asociadas a un tipo específico de coral, lo que implica que la pérdida de una especie coralina puede conllevar también la extinción de microbios que no existen en ningún otro lugar del planeta.
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El análisis demostró que las bacterias asociadas a los corales presentan una diversidad de conjuntos de genes biosintéticos —planos genéticos para fabricar compuestos naturales— superior a la registrada en cualquier otro entorno marino.
El profesor Olivier Thomas, del Ryan Institute, explicó que el potencial biosintético de los microbiomas de corales constructores de arrecife iguala o supera al de fuentes tradicionales de productos naturales, como las esponjas marinas. Entre los microorganismos destacados figuran representantes del grupo Acidobacteriota, desconocidos hasta la fecha, productores de nuevas enzimas con posibles aplicaciones en biotecnología.
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“Esto muestra una brecha importante en nuestra comprensión y subraya la necesidad de realizar muchos más estudios de biodiversidad, especialmente en regiones poco estudiadas”, indicó Reddy.

Implicancias para la ciencia y futuras investigaciones
Los investigadores subrayaron una dimensión de la conservación que suele pasarse por alto: cuando un arrecife se daña o desaparece, la pérdida no se limita a la vida marina visible —peces, esponjas, algas—, sino que arrastra consigo una vasta biblioteca molecular asociada a los microbios que lo habitan. El análisis de nuevas enzimas y compuestos identificados en el estudio sugiere que ese potencial sin explorar podría traducirse en avances concretos en biotecnología y medicina.
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Thomas fue más explícito sobre las consecuencias de no actuar: “Esta investigación es un llamado claro a proteger nuestros arrecifes de coral, no solo por su valor como ecosistema único, sino para preservar la diversidad química única que está lista para impulsar futuros avances científicos”.
Los datos recolectados durante la expedición Tara Pacific constituyen hasta la fecha uno de los mapas más detallados de la diversidad microbiana de los corales en una región que alberga aproximadamente el 40% de los arrecifes del planeta.
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El consorcio Tara Pacific, que agrupa al laboratorio de Biodiversidad Marina del Ryan Institute y a colaboradores de ETH Zurich —universidad suiza de ciencia y tecnología—, prevé continuar estas líneas de investigación durante la próxima expedición en Papúa Nueva Guinea en junio. El objetivo es obtener nuevas muestras y estudiar por qué ciertas especies de coral demuestran mayor resiliencia frente al cambio climático.
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