
La grasa visceral, aquella que se acumula en la profundidad del abdomen y rodea los órganos internos, representa uno de los mayores riesgos para la salud en el envejecimiento. Un nuevo estudio de la Universidad de Connecticut, una destacada institución estadounidense, descubrió que un gel de testosterona, combinado con ejercicio, puede detener e incluso revertir el aumento habitual de grasa visceral en mujeres mayores que se recuperan de fractura de cadera, según publicó la revista científica Obesity Pillars.
De acuerdo con la universidad estadounidense, el envejecimiento no solo provoca un aumento de la grasa corporal total, sino que la redistribuye de forma perjudicial. La mayor parte de la grasa corporal es subcutánea, es decir, se encuentra justo debajo de la piel y no representa un riesgo significativo para la salud. La grasa visceral, en cambio, se acumula en zonas profundas del abdomen y se asocia estrechamente con afecciones graves como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.
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El profesor adjunto de kinesiología en la Facultad de Agricultura, Salud y Recursos Naturales de la Universidad de Connecticut y director del estudio, Jacob Earp explicó el mecanismo detrás de este proceso: “A medida que hombres y mujeres envejecen, se produce una redistribución poco saludable de la grasa desde las zonas menos dañinas hacia el compartimento visceral. Existe una relación directa entre las hormonas sexuales y la distribución de la grasa en todo el cuerpo”.
El problema de las estrategias convencionales de pérdida de peso
Según detalló la Universidad de Connecticut, los métodos tradicionales para reducir la grasa corporal no están diseñados para eliminar específicamente la grasa visceral, sino que reducen el peso corporal general. Este enfoque genera un problema adicional en adultos mayores: junto con la grasa, también se pierde masa muscular, un recurso indispensable para mantener la movilidad, la autonomía y la salud a largo plazo.
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Earp advirtió sobre este fenómeno: “Aplicar estas estrategias generalizadas para perder peso no siempre es el enfoque más saludable, especialmente porque se pierde masa muscular junto con la grasa, y mantener la masa muscular es extremadamente importante a medida que envejecemos”.
Esta limitación impulsó al equipo de investigación a explorar alternativas más selectivas que actúen directamente sobre la grasa visceral sin comprometer la masa muscular.
El estudio y su metodología
De acuerdo con la publicación científica, el ensayo clínico siguió 66 mujeres mayores de 65 años que se recuperaban de una fractura de cadera reciente. Antes de iniciar el estudio, cada participante se sometió a una densitometría ósea (DXA) para evaluar su composición corporal con precisión. Todas completaron un programa de ejercicio estructurado, pero solo un grupo recibió además el gel de testosterona como parte del tratamiento.
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Las fracturas de cadera representan un grave problema de salud para las mujeres mayores: ocurren casi tres veces más en mujeres que en hombres y son una de las principales causas de pérdida de independencia. La movilidad reducida durante la recuperación también aumenta el riesgo de nuevas lesiones y complicaciones de salud adicionales.
Los resultados: reducción selectiva de la grasa visceral

Tras seis meses de seguimiento, los escaneos de control mostraron que los niveles generales de grasa corporal se mantuvieron similares en ambos grupos. Sin embargo, surgió una diferencia clave en la distribución de la grasa. Las mujeres que utilizaron el gel de testosterona presentaron niveles más bajos de grasa visceral, mientras que el grupo sin tratamiento hormonal experimentó un aumento de este tipo de grasa, un fenómeno típico durante la recuperación de una fractura de cadera.
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El especialista detalló: “Si uno sufre una lesión, y en general con el paso de los años, es normal que aumente la grasa visceral. Este producto rompió con esa tendencia y provocó una reducción selectiva de la grasa en ese compartimento visceral”.
Implicaciones para el envejecimiento saludable
De acuerdo con la revista científica Obesity Pillars, los resultados abren la puerta a un nuevo enfoque para mejorar la recuperación y los resultados de salud a largo plazo en mujeres mayores tras sufrir lesiones graves. El investigador subrayó el impacto potencial de esta intervención sobre la calidad de vida de una población especialmente vulnerable.
Los investigadores señalaron que los hallazgos podrían tener implicaciones más amplias para el manejo de la redistribución de grasa asociada al envejecimiento, más allá del contexto específico de las fracturas de cadera.
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