
La celiaquía es una enfermedad que produce una reacción alérgica del sistema inmunitario intestinal ante el consumo de gluten, una proteína que se puede encontrar en las harinas de trigo, de cebada, de centeno y de avena (reconocidas por la sigla TACC). Según información del Ministerio de Salud, en Argentina la padece una de cada 167 personas. Sin embargo, hay quienes no sufren esta patología y, aun así, eligen eliminar aquellos productos de su vida siguiendo una dieta libre de TACC.
El motivo de esta polémica elección suele estar relacionado a bajar de peso o a sentir menos hinchazón tras la ingesta de comidas con harina. De todas maneras, los especialistas de la nutrición desaconsejan esta elección.
“Cuando uno quita un alimento de una dieta está quitando nutrientes que tiene ese alimento. La alimentación debe ser variada porque cada comida aporta distintos nutrientes. Entonces, por ejemplo, si uno elimina completamente todo lo que venga del trigo, también va a hacerlo con los nutrientes que vienen con el trigo que no son solo carbohidratos: hay fibra y hay vitaminas del complejo B. Cuando uno hace esto sin motivo y sin supervisión nutricional corre el riesgo de caer en algunas deficiencias”, aseveró en diálogo con Infobae la licenciada en nutrición Jessica Lorenzo (MN 2295).

En segundo término, la profesional agregó: “La eliminación del gluten por sí misma no te hace bajar de peso porque depende de la ingesta global que tengas: el control del peso, las calorías que consumís y también, sobre todo, cuánta grasa comés. Hay un montón de variantes que influyen en el aumento de peso, con lo cual eliminar el TACC de la dieta no hace que disminuya”.
Los productos que contienen gluten en su composición son, de acuerdo a los expertos, ricos en nutrientes esenciales para el cuerpo humano como vitaminas, minerales y fibra. Por ende, al descartarlos de nuestros hábitos alimenticios estamos prescindiendo de una fuente importante de energía y de componentes que colaboran con el funcionamiento adecuado del organismo.
En ese sentido, una advertencia importante es que los hábitos para bajar de peso deben contribuir a nuestro bienestar corporal más allá de lo que dicte la balanza. “El cambio de hábitos es un cambio de vida que incluye trabajar en alimentarse mejor, elegir el movimiento como parte de la vida, dormir lo suficiente, manejar las emociones y el estrés, no buscando un peso en la balanza sino buscando vivir en un cuerpo cómodo y sano que permita tener una vida activa y sentirse bien”, le había dicho a Infobae la médica especialista en nutrición y diabetes Marianela Aguirre Ackermann (MN 151867).

Anteriormente, la licenciada en nutrición Romina Pereiro le había explicado a Infobae: “Un error muy común es que se cree que haciendo esta dieta libre de gluten se baja rápido de peso y no es así. Puede suceder que bajes de peso, pero luego ese peso se recupera porque es una dieta que es menos rica en fibras, que te hace llenar, que comés menos y estás con mucha menos saciedad por mucho tiempo”.
En segundo término, Pereiro había indicado que este tipo de alimentación saludable siempre y cuando la persona tenga diagnóstico de celiaquía y esté controlado por un médico que le dé la educación alimentaria correspondiente. El gluten aporta propiedades organolépticas que otorgan a los productos elasticidad y una consistencia esponjosa muy agradable al gusto. Al eliminarlo hay que buscar otros sustitutos para intentar imitar esas propiedades”.

Tiempo atrás, expertos del Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia, del Hospital General de Massachusetts y de la Escuela Médica de Harvard, en Estados Unidos, realizaron una investigación en la que concluyeron que el gluten es dañino únicamente para los celíacos. En contrapartida, las personas que sin tener la enfermedad no lo consumen de manera frecuente pueden perjudicar el correcto funcionamiento del corazón. Para llegar a estos resultados los científicos estudiaron las condiciones de salud de más de 100.000 personas.
“Los libros de dietas populares, basados en evidencia anecdótica y circunstancial, han impulsado la noción de que una dieta baja en gluten es saludable para todos. Nuestros hallazgos muestran que la restricción de gluten no tiene ningún beneficio -al menos en términos de salud cardíaca- para las personas sin enfermedad celíaca. De hecho, puede causarles algún daño seguir esta dieta, ya que es particularmente baja en granos integrales: estos granos parecen tener un efecto protector contra las enfermedades del corazón”, explicó Benjamin Lebwohl, uno de los autores del estudio.
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