
La percepción de haber tenido un sueño profundo y reparador no se define solo por la duración del descanso.
Científicos de Italia descubrieron que también la vividez de los sueños experimentados durante la noche influye en la percepción de un descanso nocturno de buena calidad.
PUBLICIDAD
La vividez se podría describir como soñar y experimentar la sensación de estar realmente dentro del sueño: implica que todo se percibe con realismo, como si se estuviera despierto.
El estudio fue liderado por el profesor Giulio Bernardi de la institución europea de excelencia Escuela de Estudios Avanzados IMT Lucca. Fue publicado en la revista científica Plos Biology,
Detectaron que los sueños vívidos e inmersivos pueden intensificar la sensación subjetiva de profundidad del sueño, incluso más allá de lo que indican los parámetros fisiológicos convencionales.

En el estudio participaron 44 adultos sanos, quienes pasaron cuatro noches bajo observación en laboratorio.
Cada participante fue sometido a más de mil despertares en total, durante los cuales los científicos registraron su actividad cerebral y sus relatos sobre experiencias mentales previas al despertar.
PUBLICIDAD
De acuerdo con los datos, la sensación más profunda de sueño se informó tanto en fases sin conciencia alguna como luego de sueños ricos en contenido e inmersión subjetiva.
Por el contrario, las experiencias vagas o fragmentarias, sin contenido onírico claro, se asociaron consistentemente con la percepción más superficial del sueño.

El proyecto, financiado por una subvención para investigadores noveles del Consejo Europeo de Investigación (ERC), incorporó registros de alta densidad de electroencefalografía (EEG) en más de ciento noventa y seis noches acumuladas de estudio por persona.
Para Bernardi, la clave no reside en la mera presencia de actividad mental durante el descanso, sino en la calidad de esa experiencia.
“No toda la actividad mental durante el sueño se percibe igual: la calidad de la experiencia, especialmente cuán inmersiva es, resulta determinante”, afirmó el científico.
PUBLICIDAD
Bernardi añadió: “Esto sugiere que el soñar puede remodelar la forma en que el durmiente interpreta la actividad cerebral: cuanto más inmersivo es el sueño, más profundo se siente el descanso”.

Durante el transcurso de la noche, los investigadores observaron que los índices biológicos de presión de sueño caían de manera regular, es decir, el organismo necesitaba dormir cada vez menos.
Sin embargo, en un fenómeno paradójico, los participantes declaraban sentir que el sueño se profundizaba.
Este efecto coincidía con un aumento en la inmersión de sus sueños, al señalar que las experiencias oníricas aportan a esa percepción de desconexión con el entorno.
PUBLICIDAD
Más allá de la biología

El experimento demostró que la percepción subjetiva de la profundidad del sueño no se explica únicamente por parámetros fisiológicos como las ondas cerebrales lentas tradicionalmente asociadas al sueño profundo.
Por el contrario, los registros de EEG demostraron que el grado de inmersión y vividez de los sueños jugó un papel determinante en cómo los sujetos estimaban la calidad de su descanso.
Según Bernardi, “si los sueños ayudan a sostener la sensación de sueño profundo, entonces las alteraciones en el soñar podrían explicar por qué algunas personas se sienten poco descansadas pese a tener índices normales en estudios clínicos tradicionales”.
Los sueños, guardianes silenciosos del descanso

La investigación propone que los sueños no deben considerarse un subproducto accesorio, sino un mecanismo que amortigua las fluctuaciones cerebrales y sostiene la continuidad de la experiencia de estar dormido.
PUBLICIDAD
Esta idea, según Bernardi, “resuena con una vieja hipótesis tanto en la investigación científica como en el psicoanálisis clásico: que los sueños actúan como guardianes del sueño”.
Las conclusiones surgen de una colaboración con la universidad italiana Scuola Superiore Sant’Anna de Pisa y el centro de investigación médica Fondazione Gabriele Monasterio.
Ya abrieron un laboratorio de sueño conjunto para explorar la interacción entre la actividad cerebral y la fisiología corporal desde enfoques interdisciplinarios.
Bajo este marco, los investigadores buscan ampliar la comprensión de las bases neurobiológicas del sueño saludable y sus variantes patológicas.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
¿Cómo saben los científicos qué comían los dinosaurios? Estas son las pistas que buscan
La diversidad de hábitos alimenticios detectada entre distintas especies ofrece una explicación sobre la manera en que territorios con recursos limitados lograban sostener a varios animales de gran tamaño sin una competencia directa por el mismo alimento

La misión que la NASA no pudo completar: así fue el intento fallido por salvar al telescopio Swift
La nave robótica Link se desintegró el viernes al ingresar a la atmósfera, lo que marcó el final del plan de Katalyst Space Technologies para prolongar la vida útil del observatorio de rayos gamma en órbita

Así fue el espectacular despegue de Starship con 26 satélites a bordo
El cohete de SpaceX partió desde Starbase, en Texas, con sus 33 motores Raptor y completó la maniobra necesaria para ingresar en órbita terrestre
El olor a limpio que puede contaminar tu casa: por qué los productos perfumados pueden generar nanopartículas que llegan a los pulmones
Un estudio de la Universidad Purdue advierte que los limpiadores con fragancias liberan terpenos que reaccionan con el ozono del aire interior pueden generar miles de millones de partículas ultrafinas capaces de interferir en el sistema respiratorio

La nave Starship de SpaceX alcanzó la órbita terrestre por primera vez: reingresó a la atmósfera y amerizó en el Pacífico
El megacohete de Elon Musk despegó desde Texas. En su decimocuarta prueba logró completar la inserción orbital y comenzó el despliegue de 26 satélites Starlink. La misión estaba programada para durar 10 horas, pero se redujo a tres debido a un problema en el motor



