Qué beneficios aportan los arándanos y cómo incorporarlos a las comidas

Expertas en nutrición y cocina explican sus características, los cuidados de conservación y los usos posibles en platos dulces, salados y bebidas

Ilustración de un cuenco de madera con arándanos sobre una tela en una mesa, con frutos dispersos y macetas junto a una ventana.
Los arándanos aportan fibra y compuestos vegetales a una alimentación variada. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Los arándanos pueden incorporarse a una alimentación variada como fruta fresca, congelada o parte de preparaciones dulces y saladas. Su aporte de fibra y compuestos vegetales explica el interés nutricional que generan, aunque sus beneficios dependen del conjunto de la dieta y no de un solo alimento.

Infografía con ilustraciones de arándanos, iconos de digestión y alimentos, y recuadros explicativos con el logotipo de Infobae al pie.
Una taza de arándanos contiene cerca de 3,6 gramos de fibra. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una taza de arándanos aporta cerca de 3,6 gramos de fibra, según explicó la nutricionista y profesora universitaria Amy Moyer a Martha Stewart, sitio especializado en estilo de vida. La fruta contiene fibra soluble e insoluble: la primera forma geles en el intestino, mientras que la segunda contribuye al volumen de las heces y al tránsito intestinal.

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La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) considera que una ingesta diaria de 25 gramos de fibra resulta adecuada para mantener una función intestinal normal en adultos. El organismo también señala que las dietas con un mayor aporte de este nutriente se asocian con un menor riesgo de enfermedad coronaria y diabetes tipo 2.

Los arándanos pueden contribuir a esa ingesta, pero no reemplazan la variedad de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales necesaria para alcanzar ese objetivo.

Un tazón de cerámica blanco lleno de arándanos con gotas de agua reposa sobre un tejido de lino azul claro.
Las antocianinas contribuyen al color azul violáceo de estos frutos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El color azul violáceo de estos frutos procede, en parte, de las antocianinas, pigmentos vegetales incluidos dentro de los polifenoles. Moyer indicó que los arándanos también contienen vitamina C, quercetina y taninos. Estas sustancias tienen actividad antioxidante, es decir, participan en la neutralización de radicales libres, moléculas que pueden contribuir al estrés oxidativo cuando se acumulan en el organismo.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye a las frutas y verduras entre las bases de una dieta saludable y destaca que aportan vitaminas, minerales, fibra y otros compuestos, entre ellos flavonoides y antioxidantes. Su recomendación general para adultos es consumir al menos 400 gramos diarios de frutas y verduras, equivalentes a cinco porciones.

Tazón blanco con yogur, arándanos, frambuesas y granola, cuchara dorada y taza de café espumoso sobre mesa blanca, con manta tejida beige.
La fruta también contiene vitamina C, quercetina y taninos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La selección y conservación influyen en la calidad de la fruta

Al comprarlos, conviene buscar arándanos de piel lisa, aspecto turgente y consistencia firme. Michelle Hall, instructora de cocina, recomendó revisar todo el envase. La presencia de una fruta con moho, pérdida de líquido o arrugas puede indicar que el resto no se encuentra en condiciones óptimas. Los tonos azul oscuro o púrpura intenso suelen corresponder a frutos maduros.

Para conservarlos, es preferible mantenerlos refrigerados y lavarlos justo antes de comerlos. El lavado anticipado puede dejar humedad en el recipiente y acelerar el deterioro.

También pueden congelarse para utilizarse más adelante en licuados, salsas o repostería. Esta alternativa permite disponer de la fruta fuera de su temporada de cosecha, sin necesidad de añadir azúcar.

Plato blanco lleno de una ensalada fresca con espinacas, arándanos, trozos de aguacate, nueces, queso feta y hojas de menta. Cucharas y un cuenco de nueces al lado.
La fruta combina con yogur, avena, cereales y ensaladas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La fruta funciona en desayunos, platos salados y bebidas

Los arándanos pueden consumirse solos o añadirse a yogur, avena, cereales y ensaladas. Entre los usos que permiten integrarlos a comidas cotidianas se encuentran:

  • Mezclarlos con avena o yogur en el desayuno.
  • Incorporarlos congelados a licuados.
  • Sumarlos a ensaladas para aportar un contraste de sabor.
  • Cocinarlos en una compota para acompañar quesos o preparaciones saladas.
  • Usarlos en muffins, panqueques, tartas, scones o crumble.
  • Congelarlos dentro de cubos de hielo o infusionarlos en agua y té.

Para la repostería, Hall sugirió pasar los arándanos congelados por una cucharada de harina, descontada previamente de la cantidad indicada en la receta, antes de incorporarlos al final de la mezcla. El procedimiento reduce la posibilidad de que se rompan durante la cocción y ayuda a distribuirlos en la masa.

Varios muffins decorados con avena y arándanos sobre una fuente, un plato con arándanos, una banana y una taza en una mesa de madera.
Los arándanos congelados pueden incorporarse a licuados, muffins y tartas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Stephanie White, también instructora de cocina, señaló que el perfil dulce, ácido y terroso de la fruta combina con vainilla, canela y anís estrellado.

Asimismo, puede equilibrar ingredientes de sabor más marcado, como jengibre, vinagre balsámico, limón y naranja. La elección de una preparación debe contemplar el contenido total de azúcares y grasas, en especial en productos horneados.

La OMS advierte que el patrón alimentario debe adaptarse a las necesidades individuales, edad, nivel de actividad física, contexto cultural y alimentos disponibles. Dentro de ese marco, los arándanos ofrecen una forma de sumar fruta a las comidas, junto con otras variedades vegetales.

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