10 alimentos que pueden ayudar a reducir factores vinculados al cáncer

Frutas, verduras, legumbres, nueces y granos enteros aportan fibra y sustancias vegetales que la ciencia analiza por su relación con una menor incidencia de algunos tumores

Ilustración de un grupo de oncólogos de diversas edades y géneros alrededor de una mesa con frutas, vegetales, agua, protector solar, pesas y un cepillo de dientes.
Una alimentación basada en vegetales, fibra y antioxidantes ayuda a reducir los factores de riesgo asociados con el cáncer (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Ningún alimento garantiza prevenir el cáncer, pero una alimentación basada en vegetales, fibra y compuestos antioxidantes puede contribuir a reducir factores asociados con el riesgo de la enfermedad. La evidencia científica vincula ciertos patrones de consumo con una menor incidencia de algunos tumores, aunque los especialistas subrayan que la prevención también depende de factores como el tabaquismo, la actividad física, el peso corporal y los controles médicos.

“Aunque ningún alimento puede prevenir el cáncer con certeza, lo que se consume de forma habitual sí puede influir en el riesgo”, señaló Soma Mandal, internista certificada y directora médica de salud femenina en el Centro Médico Universitario Hackensack Meridian Health-Jersey Shore, a Prevention.

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La especialista explicó que una alimentación con frutas y verduras de distintos colores, legumbres, cereales integrales y proteínas de origen vegetal se asocia con una mejor salud general y una menor incidencia de enfermedades crónicas.

Estos son 10 alimentos que, dentro de una dieta equilibrada, reúnen compuestos de interés para la prevención, según Mandal.

1. El té verde aporta catequinas con acción antioxidante

Té herbal, jengibre, canela, diente de león, naranja, infusión natural. - (Imagen Ilustrativa Infobae)
El té verde aporta catequinas que neutralizan los radicales libres y protegen las células ante el daño oxidativo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El té verde contiene catequinas, entre ellas el galato de epigalocatequina o EGCG. Estos compuestos vegetales pueden neutralizar radicales libres, moléculas inestables capaces de dañar estructuras celulares.

Mandal indicó que el EGCG también podría interferir en la formación de vasos sanguíneos que alimentan células tumorales. Los estudios sobre té y cáncer muestran resultados mixtos, por lo que se necesitan más investigaciones.

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2. El brócoli concentra compuestos azufrados

El brócoli integra el grupo de las verduras crucíferas. Contiene glucosinolatos, sustancias azufradas que, al ser masticadas y digeridas, dan origen a compuestos como el sulforafano y el indol-3-carbinol.

El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI) explica que estas sustancias se estudian por su capacidad potencial de proteger el ADN, limitar la inflamación y bloquear la formación de vasos sanguíneos en tumores. Sin embargo, el organismo aclara que los resultados de estudios realizados en personas no son concluyentes.

3. La col rizada suma vitaminas A y C

Varias verduras verdes: espinacas, col rizada, brócoli, guisantes en un cuenco y en vainas, y espárragos, sobre una mesa de madera rústica.
Una taza de col rizada supera la cantidad diaria recomendada de vitamina A (Imagen Ilustrativa Infobae)

La col rizada, conocida también como kale, aporta vitaminas A y C. Una taza puede superar la cantidad diaria recomendada de ambos nutrientes, que actúan como antioxidantes y ayudan a enfrentar el estrés oxidativo, un proceso asociado con daños celulares. Al igual que el brócoli, pertenece a la familia de las crucíferas y también aporta fibra.

4. La piel de la manzana concentra quercetina

Las manzanas aportan fibra y compuestos vegetales. La nutricionista registrada Erin Palinski-Wade explicó a Prevention que la cáscara concentra quercetina, un antioxidante que se ha asociado con una menor incidencia de ciertos cánceres en estudios observacionales.

Por ello, si la fruta está bien lavada, consumirla con piel permite conservar una parte importante de sus nutrientes.

5. Los arándanos contienen antocianinas

Un cuenco de cerámica repleto de arándanos congelados con una cuchara metálica, rodeado de hojas de menta sobre una mesa de madera.
Las antocianinas de los arándanos reducen los niveles de inflamación y protegen el ADN de las estructuras celulares (Imagen Ilustrativa Infobae)

El color azul intenso de los arándanos se debe a las antocianinas. Estos pigmentos poseen actividad antioxidante y podrían contribuir a limitar la formación de radicales libres. Mandal sostuvo que estas moléculas son relevantes porque los radicales libres pueden provocar daños en el ADN.

El Instituto Estadounidense para la Investigación del Cáncer (AICR) asocia un mayor consumo de antocianinas con menos inflamación y estrés oxidativo.

6. La coliflor pertenece a la familia de las crucíferas

La coliflor pertenece a la misma familia que el brócoli y la col rizada. Un metaanálisis citado por Prevention señaló que el consumo regular de entre tres y siete porciones semanales de verduras crucíferas podría relacionarse con menor riesgo de cáncer de pulmón, colon y próstata. No obstante, la asociación no demuestra que una verdura aislada tenga un efecto preventivo directo.

7. Las nueces aportan antioxidantes y omega-3

Una nuez partida en dos mitades, mostrando el fruto seco dentro de la cáscara rugosa de color marrón claro.
Las nueces contienen ácidos grasos omega-3 y compuestos que combaten el estrés oxidativo dentro de una dieta equilibrada (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las nueces contienen elagitaninos y gamma-tocoferol, compuestos que el AICR vincula con la reducción del estrés oxidativo y la inflamación. También aportan omega-3 de origen vegetal, asociado con beneficios para la salud cerebral.

Por su contenido calórico, la recomendación es incluirlas en porciones moderadas como parte de una alimentación variada.

8. Los porotos favorecen la salud intestinal

Los porotos son ricos en fibra. En el intestino, las bacterias beneficiosas fermentan este componente y producen ácidos grasos de cadena corta, sustancias que pueden tener propiedades antiinflamatorias. El AICR relaciona el consumo frecuente de legumbres con un menor riesgo de cáncer colorrectal. Los frijoles negros aportan, además, antocianinas.

9. El ajo libera compuestos al picarlo

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los compuestos azufrados del ajo muestran actividad antimicrobiana (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ajo contiene sustancias con actividad antimicrobiana y antiinflamatoria. Los estudios sobre sus posibles efectos contra el cáncer todavía requieren más pruebas en seres humanos.

El AICR aconseja picarlo o aplastarlo y dejarlo reposar diez minutos antes de cocinarlo, un paso que favorece la producción de compuestos azufrados.

10. La avena incorpora cereales integrales y fibra

La avena aporta fibra y compuestos bioactivos propios de los granos integrales. Un estudio amplio citado por el medio concluyó que quienes consumen tres porciones diarias de cereales integrales podrían registrar un riesgo general de cáncer 15% menor frente a quienes consumen menos.

La inclusión de estos alimentos no reemplaza el diagnóstico ni los tratamientos indicados por profesionales de la salud. La utilidad de la dieta se evalúa como parte de hábitos sostenidos en el tiempo y no como una estrategia aislada frente al cáncer.

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