Tres frutas que pueden ayudar a dormir mejor y qué dice la ciencia sobre sus efectos en el sueño

Algunas aportan melatonina, serotonina y otros compuestos vinculados con el descanso nocturno, aunque la evidencia disponible todavía es limitada y no reemplaza la consulta médica ante dificultades persistentes

Ilustración en acuarela de un hombre acostado en la cama con los ojos abiertos junto a un reloj despertador sobre una mesa.
Mantener horarios estables, recibir luz matinal y dormir en un ambiente tranquilo ayuda a cuidar el descanso. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La relación entre lo que se come y el descanso existe, pero ninguna fruta funciona como un somnífero. Algunos de estos alimentos muestran señales prometedoras para mejorar ciertos indicadores del sueño, aunque la investigación todavía es limitada y no reemplaza la consulta médica ante el insomnio persistente.

1. El kiwi

Dos mitades de kiwi, una con pulpa verde y semillas negras, y otra con pulpa amarilla y semillas rojas, sobre una tabla de madera.
El kiwi muestra señales prometedoras para mejorar algunos indicadores del sueño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La evidencia recogida por Asia Pacific Journal of Clinical Nutrition sobre el kiwi proviene de un estudio pequeño realizado en adultos con trastornos del sueño.

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Durante cuatro semanas, los participantes comieron dos kiwis una hora antes de acostarse. Al final del período, informaron que tardaban menos en dormirse, dormían más tiempo y tenían una mayor eficiencia del sueño.

Los investigadores plantearon varias explicaciones posibles. El kiwi aporta antioxidantes, folato y serotonina, sustancias que intervienen en procesos vinculados al ciclo sueño-vigilia. Sin embargo, el estudio no permite establecer que esos componentes, por separado, sean los responsables del efecto ni garantiza el mismo resultado en todas las personas.

2. Las cerezas ácidas

Persona en pijama sentada en una cama que sostiene un tazón de cerezas, junto a una lámpara encendida y un reloj digital que marca las 22:45.
Las cerezas ácidas contienen melatonina y compuestos fenólicos relacionados con el descanso nocturno. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las cerezas ácidas, en especial las variedades Montmorency, contienen melatonina y compuestos fenólicos.

Una revisión sistemática de 2025 reunió seis estudios clínicos sobre productos de cereza ácida. Cinco comunicaron mejoras en algún parámetro de calidad del sueño, melatonina o descanso nocturno, aunque las muestras, las dosis y las mediciones fueron muy diferentes entre sí. Por eso, los autores consideraron que el resultado es alentador, pero aún no definitivo.

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La Cleveland Clinic advierte que los trabajos disponibles son pequeños y que no existe una cantidad comprobada de jugo o fruta capaz de resolver el insomnio. También recomienda elegir jugos sin azúcar agregada y tener precaución si hay diabetes, molestias gastrointestinales o tratamientos que puedan interactuar con la melatonina o los anticoagulantes.

3. La banana

Racimo de bananas amarillas colgado en un soporte de metal sobre una mesada de madera junto a un frutero y una cafetera.
La banana aporta nutrientes vinculados con procesos metabólicos y neurotransmisores. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La banana suele figurar entre los alimentos nocturnos por su contenido de carbohidratos, potasio, magnesio, vitamina B6 y triptófano. Este último es un aminoácido que el organismo utiliza en la producción de serotonina. Mientras que la vitamina B6 participa en distintas reacciones metabólicas vinculadas con neurotransmisores.

No obstante, extrapolar esas propiedades a una mejora clínica del sueño sería apresurado. La presencia de un nutriente no prueba que comer una banana antes de acostarse reduzca el tiempo para dormirse o evite despertares.

La institución estadounidense incluye a las bananas dentro de una alimentación con fuentes de melatonina, pero subraya que el descanso depende de muchos más factores que un único alimento.

El conjunto de la alimentación importa más que una colación nocturna

Mujer con expresión de angustia acostada en la cama oscura, con los ojos abiertos. Un reloj digital en la mesita de noche marca las 3:33 AM.
Una alimentación equilibrada influye más en el descanso que una colación nocturna aislada. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una revisión publicada en 2026 en PubMed sobre alimentos que contienen melatonina analizó 19 investigaciones, entre ensayos de intervención y estudios observacionales.

Sus autores hallaron indicios de que el kiwi y cerezas ácidas pueden contribuir a duración, eficiencia o calidad del sueño, sobre todo en personas con dificultades para descansar. A la vez, remarcaron que los resultados son heterogéneos y varían según la población, horario de consumo, dosis y método para medir el sueño.

Esa cautela es relevante porque la calidad del descanso depende de múltiples factores y no de un alimento aislado. Mantener horarios regulares para cenar, evitar comidas abundantes cerca de la hora de acostarse y moderar el consumo de alcohol, cafeína y productos muy azucarados puede resultar más útil que buscar efectos inmediatos en una sola opción.

Además, una alimentación que incluya fibra, proteínas y grasas insaturadas favorece la saciedad y una mejor calidad nutricional general.

Los problemas de sueño requieren mirar más allá de la cocina

Una mujer duerme en una cama bajo un edredón claro, sobre una almohada blanca y con la cabeza apoyada en sus manos.
Los problemas persistentes para dormir requieren una evaluación médica y no solo cambios alimentarios. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Probar kiwi, cerezas ácidas o banana como parte de una cena o una colación moderada puede ser razonable para la mayoría de las personas, siempre que se contemplen alergias, restricciones médicas y el contenido de azúcar de jugos o frutas deshidratadas. No hay evidencia para presentar estos alimentos como sustitutos de fármacos o de tratamientos indicados por profesionales.

Si la dificultad para conciliar o mantener el sueño se repite, afecta la vida diaria, se acompaña de ronquidos fuertes, pausas respiratorias, somnolencia excesiva o cambios anímicos, conviene consultar.

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