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Un profesor de Harvard analizó los factores que favorecen el consumo de alimentos de baja calidad nutricional

El experto consultado en el podcast ZOE abordó la relación entre los mecanismos biológicos desarrollados a lo largo de la historia y las exigencias del contexto actual, caracterizado por la abundancia y la variedad de opciones disponibles

Doctora ausculta pecho de paciente masculino con sobrepeso sentado. Inset circular con papas, pan, bollería, refrescos, zumo, dulces
El entorno alimentario moderno expone a los consumidores a una alta presencia de alimentos ultraprocesados y dificulta la elección de opciones saludables (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La dificultad para mantener hábitos alimentarios saludables no solo reside en la fuerza de voluntad. Según el antropólogo y profesor de Harvard, Daniel Lieberman, la raíz del problema está en la evolución misma del ser humano.

En una reciente entrevista difundida por el equipo editorial de ZOE, Lieberman explicó que la biología humana no está preparada para enfrentar la abundancia actual de alimentos, lo que complica el control del peso y la toma de decisiones saludables.

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Esta perspectiva desafía la narrativa tradicional sobre la pérdida de peso. El profesor de biología evolutiva comparó la experiencia de entrar en un supermercado moderno, con sus miles de opciones, con la vida de los primeros humanos, quienes solo consumían lo que podían recolectar o cazar.

Hombre de cabello y barba blancos con gafas, traje azul, camisa celeste, gesticulando con la mano, habla en un micrófono. Hay una taza amarilla con 'zoe' en una mesa de madera
Daniel Lieberman afirmó que la dificultad para mantener una alimentación saludable no depende solo de la fuerza de voluntad, sino de la evolución humana (Captura de video: YouTube/@joinZOE)

Lieberman advirtió en diálogo con Jonathan Wolf que “nunca evolucionamos para elegir nuestra comida”. Además, señaló que esta capacidad de elección es un fenómeno reciente, producto de la revolución industrial y el desarrollo del sistema capitalista.

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El entorno alimentario moderno: una prueba para el cerebro humano

La disponibilidad masiva de alimentos ultraprocesados representa un desafío para los mecanismos evolutivos del ser humano. Lieberman detalló que un supermercado estadounidense promedio expone a los consumidores a aproximadamente un 70% de productos ultraprocesados.

“El problema es que no somos muy buenos tomando decisiones, y quienes ganan dinero vendiéndonos comida son muy conscientes de ello”, indicó el profesor. Los alimentos diseñados para ser atractivos y económicos dominan las estanterías, mientras que las opciones más saludables suelen ser menos accesibles y más costosas.

Mujer eligiendo alimentos altos en grasas y azúcares en un ambiente de consumo desmedido - (Imagen Ilustrativa Infobae).
El profesor de Harvard explicó que la biología humana no está preparada para la abundancia actual de alimentos ni para el control del peso en el entorno moderno (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las declaraciones de Lieberman, recogidas por el equipo de ZOE, describen un entorno en el que la publicidad, la información contradictoria y los intereses comerciales dificultan la identificación de alternativas saludables.

El experto remarcó que los seres humanos nunca evolucionaron para resistirse a la comida disponible, lo que genera un entorno en el que el acceso constante a alimentos calóricos y sabrosos desafía el autocontrol.

“Si me pones un trozo de pastel de chocolate y una manzana delante, por supuesto que voy a querer el pastel de chocolate. Y ahora tengo que usar la fuerza de voluntad para superar eso”, apuntó Lieberman.

El fracaso de las dietas modernas y el mito de la fuerza de voluntad

La dificultad para perder peso va más allá de la simple suma y resta de calorías. Lieberman afirmó que el mito más común sobre la pérdida de peso es pensar que “es fácil perder peso”. El profesor subrayó que las dietas suelen ofrecer soluciones simples que no reflejan la complejidad biológica de los procesos de hambre y saciedad.

Una mesa de madera clara contiene boles y frascos con diversas frutas, verduras, legumbres, semillas, frutos secos y especias, como arándanos, zanahorias y cúrcuma.
Los planes alimentarios orientados a bajar de peso deben contemplar los mecanismos biológicos que regulan el apetito (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Nuestros cuerpos han evolucionado durante millones de generaciones desarrollando mecanismos para aumentar la ingesta calórica cuando tenemos hambre”, explicó. Por este motivo, la fuerza de voluntad raramente resulta suficiente para sostener una restricción calórica prolongada.

El hambre es un mecanismo biológico muy intenso que resulta difícil de controlar voluntariamente. Lieberman comparó la fuerza de este impulso con la adicción a una droga y recalcó que la biología supera la intención cuando se trata de resistir alimentos hipercalóricos.

Además, destacó que, aun cuando una persona logra perder peso, el cuerpo tiende a recuperar su nivel original de grasa corporal, lo que dificulta la permanencia de los resultados alcanzados con dietas restrictivas.

Índice de Masa Corporal
El antropólogo explicó que el cuerpo humano tiende a recuperar la grasa corporal perdida, lo que dificulta sostener la pérdida de peso en el tiempo (Freepik)

“Pedirle a la gente que simplemente ignore su hambre por fuerza de voluntad es un poco como decirle a alguien adicto a una droga que diga que no, ¿verdad? No funciona así”, puntualizó.

La evolución, la grasa corporal y los desafíos actuales

Lieberman explicó que los humanos, a diferencia de otros primates, evolucionaron para acumular grandes reservas de grasa corporal como una estrategia de supervivencia. El antropólogo señaló que “un macho cazador-recolector muy delgado podría tener entre un 10% y un 15% de grasa corporal, y una hembra cazadora-recolectora entre un 15% y un 25%”.

Esta diferencia responde a la necesidad de contar con reservas energéticas para sostener el funcionamiento de un cerebro grande y los altos costos reproductivos y físicos de la especie.

Caja de cereal, donuts apiladas, botellas y latas de refresco, bolsa de patatas fritas, pan, croissants, cupcakes, fideos instantáneos y chocolates.
Lieberman sostuvo que los seres humanos nunca evolucionaron para elegir su comida y vinculó ese cambio con la revolución industrial y el sistema capitalista (Imagen Ilustrativa Infobae)

También explicó que la industrialización cambió profundamente la alimentación humana al introducir productos procesados como harinas refinadas y alimentos con mucho azúcar y grasas saturadas. Aunque esto amplió la oferta disponible, también redujo la calidad y diversidad nutricional de la dieta.

Elegir bien en medio de la abundancia

La educación nutricional se presenta como una herramienta necesaria para enfrentar el entorno actual. Lieberman sostuvo que las personas deben entender los fundamentos de la nutrición para tomar mejores decisiones en un contexto donde la información errónea abunda.

El antropólogo recomendó estrategias prácticas, como evitar comprar alimentos cuando se tiene hambre y limitar la presencia de productos ultraprocesados. “Ahora necesitamos un nuevo tipo de conocimiento. Desafortunadamente, nos guste o no, ahora necesitamos entender qué significa para nuestro cuerpo lo que vemos en los estantes del supermercado”, afirmó.

Recalcó que la comprensión de la historia evolutiva del ser humano ayuda a explicar por qué existen tantos obstáculos para mantener una alimentación saludable en la actualidad. Lieberman concluyó que no existe una dieta óptima universal y que la diversidad y el equilibrio siguen siendo claves para la salud, aunque la biología y el entorno hagan difícil alcanzarlos.

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