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Hallazgos sobre el cáncer de ovario: descubrir el origen del tumor abre nuevas vías de prevención

La gran mayoría de los casos comienzan en las trompas de Falopio. Especialistas advierten que la cirugía para extirparlas puede reducir hasta 80% el riesgo oncológico

Ilustración médica de un útero femenino, trompas de Falopio y ovarios en tonos rojos y beige sobre un fondo degradado gris claro con sombra.
Entre el 70% y el 80% de los casos de cáncer de ovario se diagnostica en etapas avanzadas debido a los síntomas inespecíficos (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Un nuevo abordaje para uno de los tumores más letales en mujeres gana terreno entre los especialistas: la mayoría de los casos de cáncer de ovario que causan más muertes comienza en las trompas de Falopio, no en los ovarios, y ese cambio de enfoque abre una vía concreta de prevención.

Extirpar las trompas durante otras cirugías puede reducir el riesgo entre 50% y 80%, según describió Rebecca Stone, oncóloga ginecológica y profesora de Johns Hopkins Medicine en una nota reciente en The New York Times.

Según la especialista, cada vez más evidencia muestra que la mayoría de los cánceres de ovario letales comienza en las trompas de Falopio: investigaciones de hace dos décadas hallaron allí lesiones precursoras y mostraron que esas células luego pasan al ovario y al abdomen. Ese hallazgo cambió la prevención porque permitió proponer la salpingectomía, es decir, la extirpación de las trompas durante otra cirugía, con una reducción del riesgo de entre el 50% y el 80%.

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La doctora Stone fue por más y le dijo a The New York Times que “cáncer de ovario” es un término equivocado. Según explicó, casi todos los casos mortales pertenecen en realidad al grupo de tumores tubováricos que se originan en las trompas.

Como publicó Infobae, ese cambio de paradigma suma antecedentes recientes. En junio de 2025, un estudio clínico de Mayo Clinic publicado en JCO Precision Oncology identificó por primera vez cambios celulares “ocultos” vinculados al cáncer de ovario en una paciente asintomática con predisposición genética, lo que reforzó la hipótesis de que las trompas de Falopio son el origen más frecuente del subtipo más agresivo.

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 Un estudio de Mayo Clinic reforzó que las trompas de Falopio son el origen más frecuente del subtipo más agresivo de cáncer de ovario (Europa Press)
Un estudio de Mayo Clinic reforzó que las trompas de Falopio son el origen más frecuente del subtipo más agresivo de cáncer de ovario (Europa Press)

Cuando se conocieron los hallazgos del estudio de Mayo Clinic, la doctora Rosa María Garrido (MN 84725), jefa del Servicio de Ginecología del Hospital de Oncología María Curie y directora de Relaciones con la Comunidad de la Asociación Argentina de Ginecología Oncológica (AAGO), subrayó a Infobae la importancia del hallazgo al señalar que refuerza una de las principales hipótesis sobre el origen de este tumor. “Existe una teoría muy importante acerca del origen del cáncer de ovario, desarrollada por el patólogo Robert Kurman, que sostiene que los tumores se originan en las fimbrias de las trompas de Falopio”, explicó.

La especialista argentina aclaró que este mecanismo no explica todos los subtipos de la enfermedad, pero sí a varios de los más frecuentes, entre ellos el carcinoma seroso de alto grado. En ese proceso, agregó, la lesión precursora identificada es el STIC, sigla con la que se denomina al carcinoma intraepitelial o in situ de la trompa de Falopio.

Cáncer de ovario suele detectarse en etapas avanzadas: cuáles son los síntomas

Mujer joven con cabello castaño, vestida de gris, sentada en el borde de la cama, sujeta su abdomen con expresión de dolor. Un vaso de agua en la mesita.
Se estima que una de cada 70 a 80 mujeres padecerá esta enfermedad a lo largo de la vida (Imagen Ilustrativa Infobae)

El cáncer de ovario, además, suele avanzar de manera silenciosa y detectarse tarde. Se estima que entre el 70% y el 80% de los casos se diagnostican cuando la enfermedad ya se ha extendido a otras zonas del cuerpo, lo que complica el tratamiento y empeora el pronóstico.

En una nota previa en Infobae, la doctora Valeria Cáceres, médica oncóloga y directora del área médica en el Instituto de Oncología Ángel H. Roffo de la Universidad de Buenos Aires (UBA), advirtió que “el cáncer de ovario suele diagnosticarse en etapas avanzadas” y que sus síntomas iniciales “suelen ser inespecíficos y se confunden fácilmente con molestias digestivas o ginecológicas frecuentes”.

Entre los síntomas que pueden aparecer se encuentran la distensión abdominal persistente, la sensación de saciedad precoz, el dolor pélvico leve, los cambios en el hábito intestinal, la fatiga y la pérdida de peso.

En la misma línea, la doctora Ana Laura Mendaña, médica oncóloga clínica del equipo de Ginecología Oncológica del Instituto Alexander Fleming, explicó en Infobae que más del 70% de los casos se detectan en estadios avanzados, aunque cuando la enfermedad se identifica en estadio I “el 90% de los casos son potencialmente curables”, mientras que en etapas más avanzadas esa tasa desciende al 15% o 20%.

Esos tumores empiezan como grupos microscópicos de células cancerosas que se desprenden del extremo de la trompa situado junto al ovario. Después pasan al ovario y al abdomen, donde crecen hasta volverse letales.

La extirpación de las trompas como estrategia de prevención

Modelo de cáncer de ovario. (
Las estrategias de prevención hoy se focalizan en un reducido grupo de mujeres con alteraciones genéticas, que son específicamente mutaciones del gen BRCA (Canva)

La consecuencia práctica de ese hallazgo es la salpingectomía oportunista, o extirpación de las trompas de Falopio durante otra intervención ya programada. La American Cancer Society la describe como una práctica factible y segura que las pacientes pueden considerar en lugar de una ligadura de trompas o durante una histerectomía y otras cirugías abdominales o pélvicas.

La doctora Stone indicó que la reducción del riesgo alcanza por lo menos 50% y que datos de la Universidad de Columbia Británica en Canadá apuntan a una disminución de hasta 80% en el tipo más frecuente y letal.

Por qué prevenir es clave

Se estima que las mujeres tienen en promedio un riesgo de 1,1% de recibir un diagnóstico de cáncer de ovario y entre 5% y 40% en algunos casos de alto riesgo asociados a BRCA1. Kara Long, especialista en cáncer de ovario del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, dijo a The New York Times que el descubrimiento fue un “momento de revelación” porque explicó por qué esas células diminutas no aparecen en ultrasonidos ni en otras imágenes.

Muchas pacientes reciben el diagnóstico cuando el cáncer ya se ha extendido, tras síntomas vagos como hinchazón y dolor abdominal. En esos casos, la cirugía y la quimioterapia tienen pocas probabilidades de curarlas, según ese medio.

La base científica de este cambio se remonta a 2000 y 2001, cuando el investigador neerlandés Jurgen Piek estudió ovarios y trompas extraídos de mujeres con mutaciones en BRCA1 o BRCA2 y observó células precancerosas en las trompas, pero no en los ovarios.

Piek postuló en 2001 que el cáncer de ovario comenzaba en las trompas de Falopio, según The New York Times. La doctora Long dijo a ese medio que hicieron falta años de trabajo para responder preguntas sobre mujeres con riesgo promedio, la seguridad del procedimiento y el posible daño a los ovarios, y que las respuestas confirmaron su origen en las trompas y respaldaron la seguridad de la cirugía.

Los síntomas como distensión abdominal y dolor pélvico pueden ser señales de alerta de cáncer de ovario, aunque suelen ser inespecíficos (IMagen Ilustrativa Infobae)
Los síntomas como distensión abdominal y dolor pélvico pueden ser señales de alerta de cáncer de ovario, aunque suelen ser inespecíficos (IMagen Ilustrativa Infobae)

A pesar de la evidencia, la práctica no se ha extendido de forma uniforme. Joseph Sakran, cirujano de Johns Hopkins Medicine, dijo a The New York Times que existe una brecha entre disponer de los datos y aplicarlos. Según la doctora Stone, la mayoría de los médicos y de las pacientes todavía no conoce este enfoque.

También existen cautelas médicas y éticas. La extirpación de las trompas afecta la fertilidad, por lo que los médicos intentan dejar claras sus implicaciones y evitar cualquier percepción de presión para esterilizarse, en un contexto marcado por antecedentes de esterilización forzada de personas con discapacidad, personas negras y personas desfavorecidas.

En paralelo, la American Cancer Society anunció en 2025 una campaña nacional para informar a mujeres y médicos sobre esta vía de prevención. La organización y Break Through Cancer también impulsan un estudio en tres centros estadounidenses (Memorial Sloan Kettering, MD Anderson Cancer Center y Johns Hopkins) para ofrecer información y la posibilidad de elegir el procedimiento a mujeres con cirugías abdominales programadas.

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