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Los suplementos de calcio y vitamina D no previenen las fracturas en la mayoría de los adultos mayores, afirma un estudio

Una revisión de 69 ensayos con casi 154.000 participantes cuestionó una práctica extendida en consultorios y hogares. Qué hábitos protegen los huesos, según Mayo Clinic

Manos de persona mayor sostienen vaso de leche. Una bandeja blanca contiene pan tostado con mermelada, naranja pelada, tazón con avena y frutos rojos.
Diversos alimentos como pescados, semillas, productos lácteos y fuentes vegetales de proteína contribuyen a una nutrición completa que sostiene la renovación ósea (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La idea de que un suplemento de calcio o vitamina D puede blindar los huesos en la vejez quedó instalada durante años en consultorios, campañas de salud y hábitos domésticos. Esa recomendación se apoyó en una preocupación real: las caídas y las fracturas representan un problema frecuente en las personas mayores y suelen comprometer la autonomía, la movilidad y la calidad de vida.

La práctica, sin embargo, arrastraba una duda de fondo. Una revisión sistemática publicada en la revista The BMJ volvió a poner esa pregunta en el centro de la discusión. El análisis reunió datos de 69 ensayos clínicos con 153.902 adultos mayores y encontró que la suplementación rutinaria con calcio, vitamina D o la combinación de ambos mostró poco o ningún beneficio clínicamente relevante para prevenir fracturas y caídas en la mayoría de las personas mayores.

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Por qué el hallazgo no significa que el calcio y la vitamina D no importen

La revisión no plantea que esos nutrientes sean prescindibles. Lo que discute es el uso del suplemento como estrategia general de prevención, desconectada del estado nutricional real de cada persona. Ese matiz importa porque el hueso es un tejido vivo que se renueva de manera constante: para sostener esa renovación necesita minerales, proteínas, estímulo mecánico y un contexto fisiológico adecuado. La densidad mineral ósea —que mide cuánta masa mineral contiene el hueso— es solo una parte del cuadro. También cuentan la fuerza muscular, el equilibrio y el riesgo de caída.

El comunicado de BMJ añadió que, mientras no haya mejores ensayos en grupos de alto riesgo, convendría orientar recursos hacia intervenciones con beneficios más claros. Los autores propusieron como alternativas concretas los ejercicios de equilibrio y resistencia, además de programas personalizados de prevención de caídas que combinan actividad física, evaluación de riesgos en el entorno y educación.

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Diez adultos, un hombre y nueve mujeres, realizan ejercicios en un salón. Algunos usan bandas de resistencia y pelotas, otros pesas. Dos mujeres jóvenes asisten.
La revisión publicada en The BMJ concluyó que la suplementación rutinaria con calcio o vitamina D muestra poco o ningún beneficio clínicamente relevante para prevenir fracturas y caídas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La alimentación completa gana peso frente al suplemento aislado

Un segundo trabajo, indexado en PubMed, aportó evidencia que precisa el hallazgo anterior: no se trata solo de cuánto calcio se ingiere, sino de cuál es el contexto nutricional completo en que ese calcio opera.

El estudio observacional —es decir, un seguimiento de largo plazo sin intervención experimental— analizó 586 mujeres de mayor edad para evaluar cómo influían el calcio y la proteína en la respuesta a tratamientos contra la osteoporosis. Los resultados mostraron que, en mujeres con una ingesta dietaria ya suficiente de calcio, los suplementos de ese mineral tuvieron poco efecto sobre la respuesta ósea al tratamiento farmacológico.

En cambio, una ingesta baja de proteínas se asoció con una respuesta más débil en indicadores de estructura y fortaleza del hueso de la cadera (como la masa ósea medida mediante densitometría, marcadores de remodelado óseo e indicadores bioquímicos que reflejan si el hueso está en proceso de formación o degradación).

Dicho de otro modo: cuando el calcio dietario ya era suficiente, el factor nutricional que más incidía no era sumar más calcio, sino no alcanzar un consumo proteico adecuado. Esa observación no invalida el papel del calcio, pero sí refuerza lo que el estudio del BMJ ya anticipaba: la calidad del patrón alimentario completo puede resultar más determinante que la insistencia en un solo nutriente.

Qué hábitos aparecen como más útiles que el suplemento automático

En esa línea, Mayo Clinic plantea que la prevención de la pérdida ósea se apoya en una combinación de calcio suficiente en la dieta, vitamina D adecuada, actividad física, fuerza muscular y reducción del riesgo de caídas.

Pescado entero con limón, quesos, leche, edamame, soja, semillas de lino, semillas de chía, naranja, higos, kiwi, frambuesas y galletas saladas.
El seguimiento de programas personalizados de prevención de caídas, que combinan actividad física, evaluación de riesgos y educación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según la guía Bone Health, la recomendación general de calcio es de 1.000 miligramos por día para adultos de 19 a 50 años y para hombres de 51 a 70. Esa cifra sube a 1.200 miligramos diarios en mujeres de 51 años o más y en hombres desde los 71. Mayo Clinic también recuerda que la vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio y fija una referencia de 600 unidades internacionales por día para adultos de 19 a 70 años, que asciende a 800 unidades internacionales a partir de los 71.

La misma institución señala que el cuerpo no produce calcio por sí solo y que, por eso, debe obtenerse a través de la alimentación o, si hace falta, con suplemento. Entre las fuentes alimentarias menciona leche, yogur y queso, además de vegetales de hoja, sardinas y salmón enlatado con espinas, tofu y alimentos fortificados como algunas bebidas vegetales, cereales o jugos.

En el caso de la vitamina D, Mayo Clinic ubica como fuentes dietarias al salmón, la trucha, el atún, las yemas de huevo y productos fortificados. También remarca que la exposición solar participa en su producción, aunque ese punto cambia según la edad, el tiempo al aire libre y otras condiciones de salud. Ese dato explica por qué la indicación de suplementos varía según edad, historial clínico y hábitos de cada persona.

La institución también ubica a la actividad física con carga, el trabajo de fuerza y los ejercicios de equilibrio entre las medidas con más respaldo para cuidar el hueso y reducir el riesgo de fractura. En la guía sobre osteoporosis, Mayo Clinic incluye entre las prácticas recomendadas las caminatas, el entrenamiento de fuerza y la prevención de caídas dentro de la casa.

Ese enfoque coincide con el marco que dejaron los estudios citados en esta nota y propone evitar suspender tratamientos indicados por déficit comprobado, osteoporosis, alto riesgo de fractura o situaciones clínicas particulares. En esos casos, la decisión depende de la evaluación médica, la dieta, los antecedentes, la medicación y los resultados de laboratorio.

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