Cuánto café tomar, a qué hora y qué errores evitar para impulsar el rendimiento mental

Huberman Lab y Harvard Health Publishing detallaron el mecanismo por el que la cafeína no solo da energía, sino que puede ralentizar el deterioro cognitivo asociado a la edad

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Taza de café vista desde arriba con un cerebro estilizado reflejado en su superficie y grandes estructuras moleculares (cafeína, mozambiosida) flotando sobre el líquido.
La cafeína puede mejorar la concentración y el rendimiento mental si se consume con moderación y no reemplaza el descanso (Imagen Ilustrativa Infobae)

La cafeína y la concentración sí mantienen una relación útil para el trabajo, el estudio y otras tareas de atención sostenida, pero el beneficio depende de la forma de consumo. Según GQ, puede aportar más energía y mejorar el rendimiento mental, aunque no reemplaza el descanso ni compensa malos hábitos.

La cafeína puede ayudar a mejorar la concentración y el rendimiento mental si se toma en la dosis adecuada, en horarios que no interfieran con el sueño y dentro de una rutina con buena alimentación e hidratación. Según GQ, que cita a Harvard Health Publishing y a Huberman Lab, el efecto aparece en 15 a 45 minutos y conviene evitar el exceso, el consumo tardío y las bebidas azucaradas o muy calóricas.

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El texto de GQ sitúa este interés en la búsqueda de suplementos y hábitos para mejorar el desempeño mental. En ese marco, menciona al magnesio como una opción con respaldo de la ciencia y presenta a la cafeína como otra alternativa.

Según el National Institute on Aging, en un estudio citado por Harvard Health Publishing, la cafeína presente en el café puede ofrecer un estímulo mental inmediato y aportar efectos positivos a largo plazo sobre habilidades cognitivas como la memoria.

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Cerebro humano translúcido con líneas de energía roja y naranja en su interior, rodeado de una red de neuronas y puntos de luz.
El café y otras bebidas con cafeína pueden aportar un estímulo mental inmediato y beneficios cognitivos vinculados con la memoria (Imagen Ilustrativa Infobae)

La publicación, citada por GQ, explica su mecanismo de esta manera: “La cafeína no solo estimula el cerebro, sino que también bloquea los receptores de una sustancia química llamada adenosina, que normalmente impide la liberación de neurotransmisores excitatorios. Al eliminarse la adenosina, estos neurotransmisores pueden fluir con mayor libertad, lo que proporciona un aumento de energía y puede mejorar el rendimiento mental y ralentizar el deterioro cognitivo asociado a la edad”.

Ese posible beneficio no opera por sí solo. GQ remarca que la cafeína funciona mejor cuando se integra con buena alimentación y hábitos de sueño adecuados, porque la fatiga y la falta de descanso pueden perjudicar el desempeño mental aunque haya café cada mañana.

Cuánta cafeína tomar y de dónde obtenerla

La guía práctica empieza por la dosis. Según Huberman Lab, citado por GQ, “es importante determinar la dosis y el horario óptimos de cafeína”. La recomendación general es empezar con 1 a 3 mg de cafeína por kilogramo de peso corporal. El texto aclara que quienes tienen mayor sensibilidad necesitan una cantidad menor.

El café no es la única vía para obtenerla. La cafeína también puede consumirse a través de tés y otras bebidas, una alternativa para quienes no toman café.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los tés y otras bebidas también aportan cafeína para quienes no toman café (Imagen Ilustrativa Infobae)

La nota añade una advertencia sobre la hidratación. Como la cafeína tiene efecto diurético, conviene acompañarla con agua y mantener una ingesta suficiente durante el día.

También aconseja no cargar la bebida con azúcar o cremas. Ese añadido puede elevar el consumo de calorías y generar picos de energía que, según el texto, no resultan convenientes para el cerebro.

Cuál es la mejor hora para tomar cafeína

El mejor momento, de acuerdo con los expertos citados, se ubica por la mañana. La recomendación no es tomar café apenas una persona despierta, sino empezar el día con agua. El margen sugerido para comenzar está entre 1,5 y 2 horas después de despertar. La ventana recomendada va de las 9:00 a las 11:30.

La cafeína también puede reservarse para momentos de baja energía o antes de tareas que exijan concentración, memoria o atención. Aun así, el texto desaconseja consumirla después de las 15:00 porque puede alterar el sueño nocturno.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La cafeína actúa al bloquear la adenosina y favorecer la liberación de neurotransmisores que aumentan la energía y la atención (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sobre el consumo con el estómago vacío, Huberman Lab plantea una ventaja concreta y una advertencia. Según la cita recogida por GQ, hacerlo “permite que una dosis menor tenga los mismos efectos estimulantes y de mejora del rendimiento”, aunque la nota agrega que no se recomienda demasiado porque puede elevar el cortisol.

Cuánto tarda en hacer efecto y qué errores evitar

La cafeína no actúa de inmediato, pero tampoco tarda demasiado. GQ señala que sus efectos pueden empezar entre 15 y 45 minutos después del consumo.

La duración también varía. Ese efecto puede extenderse entre tres y siete horas, según la sensibilidad individual y la cantidad ingerida.

Esa persistencia explica por qué uno de los errores más repetidos es tomar café cerca de la hora de dormir. La recomendación del texto es dejar de consumir cafeína entre ocho y 12 horas antes de acostarse.

Exceso de cafeína
Tomar cafeína tarde, excederse en la cantidad o elegir bebidas azucaradas puede alterar el sueño y provocar ansiedad, dolor de cabeza, irritabilidad y taquicardia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otro fallo consiste en usarla como remedio para noches mal dormidas. La nota insiste en que el rendimiento mental depende de una base de descanso real y que ninguna taza corrige por sí sola la falta de sueño.

La lista de errores incluye además excederse en la cantidad, tomarla justo al despertar y buscarla en bebidas azucaradas y altas en calorías. El exceso, según GQ, puede traducirse en ansiedad, dolor de cabeza, irritabilidad y taquicardia.

Tomada con medida, en el momento adecuado y dentro de una rutina saludable, la cafeína puede servir de apoyo para la atención y la memoria. Cuando se usa para ocultar el cansancio o se convierte en sustituto del descanso, su margen de ayuda se reduce y aparecen más riesgos que beneficios.

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