
Una investigación científica señala que mantener un sueño reparador y realizar ejercicio de forma regular puede reducir el riesgo de enfermedades cardíacas sin importar la edad y más aún en los adultos mayores. En ese sentido, un estudio publicado en la revista científica Nature analizó datos de casi 91.000 personas y de experimentos en modelos animales para evaluar el impacto de estos hábitos en la salud cardiovascular.
Las enfermedades cardíacas constituyen la principal causa de muerte y discapacidad en países como Estados Unidos, según organismos sanitarios.
El estudio empleó información del Biobanco del Reino Unido y de la base de datos All of Us (un programa estadounidense que recopila datos de salud y genética de una población diversa), gestionada por los Institutos Nacionales de Salud. Además, incorporó experimentos en ratones para profundizar en los mecanismos biológicos relacionados.
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El análisis científico y sus hallazgos

Los resultados del estudio mostraron que mantener un sueño adecuado y realizar ejercicio de manera regular puede ayudar a contrarrestar la hematopoyesis clonal: una mutación en los glóbulos blancos que se detecta en aproximadamente el 25 % de las personas mayores de 70 años y en la mitad de quienes superan los 80. Esta alteración favorece la inflamación sistémica y contribuye a la formación de placas en las arterias, un proceso conocido como aterosclerosis.
Según los investigadores, llevar una vida activa y garantizar un buen descanso nocturno disminuye la incidencia de estas alteraciones en las células inmunitarias, lo que puede reducir la probabilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares.
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El doctor en filosofía e investigador principal del Instituto de Investigación Cardiovascular de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai, Cameron McAlpine, señaló: “Desde hace tiempo sabemos que las mutaciones espontáneas que se producen en los glóbulos blancos, denominadas hematopoyesis clonal, aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Pero se desconocía si un estilo de vida saludable, que incluyera suficiente sueño y ejercicio, podría mejorar las enfermedades cardiovasculares”, según declaraciones recogidas por la revista especializada en salud Prevention.
El vínculo entre sueño, ejercicio y salud del corazón

Los autores del estudio señalaron que tanto el ejercicio como el sueño contribuyen a reducir la inflamación, uno de los factores principales en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. El descanso nocturno cumple funciones de reparación en el organismo y, según las conclusiones del estudio, estos procesos también influyen a nivel genético. La falta de sueño se asocia con alteraciones en el sistema inmunitario y un aumento de la inflamación, condiciones que elevan el riesgo de padecer problemas cardíacos.
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Además, la actividad física influye en factores como la presión arterial, el peso corporal y la sensibilidad a la insulina. Kevin Shah, cardiólogo y director del programa de atención integral a la insuficiencia cardíaca del MemorialCare Heart & Vascular Institute de Long Beach, aseguró que la práctica regular de ejercicio ayuda a mantener estos indicadores dentro de parámetros saludables y reduce la probabilidad de complicaciones cardíacas.
Cuánto dormir y moverse: recomendaciones
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en Atlanta, Georgia, recomiendan que los adultos mayores de 65 años procuren dormir entre siete y ocho horas cada noche, manteniendo horarios consistentes y evitando interrupciones prolongadas del sueño. La constancia en las rutinas diarias se considera fundamental para la salud general.
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Los especialistas aconsejan un mínimo de 150 minutos semanales de actividad moderada a vigorosa, como caminar rápido, nadar, andar en bicicleta o trotar. También recomienda ejercicios para el equilibrio, como caminar apoyando primero el talón y luego la punta del pie, especialmente en personas mayores de 65 años.

Más estrategias para proteger la salud cardiovascular
El informe publicado en la revista científica recordó que la Asociación Americana del Corazón identifica ocho hábitos esenciales para la vida, entre ellos:
- Mantener una alimentación centrada en alimentos integrales, frutas, verduras, proteínas magras, frutos secos y semillas.
- Evitar el consumo de tabaco.
- Dormir al menos siete horas por noche.
- Limitar el consumo de azúcares, carnes procesadas y alimentos ultraprocesados.
- Controlar los niveles de colesterol y presión arterial.
- Regular la glucosa en sangre.
- Cumplir una rutina de actividad física semanal.
Incluso en personas con predisposición genética. “Un estilo de vida saludable puede contrarrestar algunas de estas mutaciones genéticas”, afirmó McAlpine.
Los hallazgos refuerzan el papel de los hábitos cotidianos en la prevención de enfermedades cardíacas y resaltan la importancia de promover información precisa y actualizada para mejorar la salud pública en Estados Unidos y otros países.
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