
Cada año, alrededor de 795.000 personas en Estados Unidos sufren un accidente cerebrovascular (ACV), una cifra que convierte a esta afección en una de las principales causas de discapacidad y muerte en el país. Aunque factores como la edad o la genética están fuera del control individual, la alimentación es una de las herramientas más accesibles para reducir el riesgo.
Según especialistas en cardiología y nutrición consultados por la revista Prevention, incorporar ciertos alimentos a la dieta diaria puede marcar una diferencia real.
El cardiólogo intervencionista Cheng-Han Chen, director médico del Programa Structural Heart en el MemorialCare Saddleback Medical Center de Laguna Hills, California, señaló que una dieta saludable puede reducir varios factores de riesgo simultáneamente, entre ellos la presión arterial, el colesterol y la regulación del azúcar en sangre.
PUBLICIDAD
En paralelo, el nutricionista Scott Keatley especialista del Keatley Medical Nutrition Therapy, agregó que los alimentos ricos en potasio, ácidos grasos omega-3, polifenoles y magnesio contribuyen a mantener las arterias flexibles, reducir la coagulación y bajar la presión arterial, todo lo cual disminuye el riesgo tanto de ACV isquémico como hemorrágico.
Los vegetales de hoja verde y las frutas cítricas, los aliados más potentes

Las verduras de hoja verde como la espinaca, la col rizada y la rúcula encabezan la lista de recomendaciones de los expertos. La nutricionista estadounidense Sonya Angelone, dietista registrada en San Francisco, California, explicó que estos vegetales son ricos en nitratos, que el organismo convierte en óxido nítrico, una sustancia que relaja las arterias, mejora el flujo sanguíneo y reduce la presión arterial.
PUBLICIDAD
Las frutas cítricas, como las naranjas y el pomelo, también ocupan un lugar destacado. Según Kristine Dilley, nutricionista del The Ohio State University Wexner Medical Center, estas frutas aportan vitamina C, folato y potasio, con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Además, su fibra soluble ayuda a reducir el colesterol, otro factor de riesgo del ACV.
También, la revista científica Neurology publicó un estudio que relaciona el seguimiento de la dieta mediterránea por parte de mujeres con un riesgo más bajo de padecer un accidente cerebrovascular. Aunque la investigación encontró una vinculación significativa entre esta forma de alimentación y la disminución del riesgo de ACV, no prueba de manera directa que dicha dieta prevenga estos incidentes.
PUBLICIDAD
Asimismo, señala la presencia de una asociación entre los patrones alimentarios y los efectos en la salud a largo plazo.
Nueces, yogur y granos enteros para proteger el sistema cardiovascular

Las nueces son otro alimento con respaldo científico sólido. Un estudio publicado en la revista Circulation encontró que consumir aproximadamente media taza diariamente durante dos años redujo los niveles de colesterol LDL (“malo”), un factor de riesgo directo para el ACV. Especialistas destacaron que su contenido de ácidos grasos omega-3 contribuye a la salud del corazón y reduce la inflamación.
PUBLICIDAD
El yogur, por su parte, aporta calcio, potasio y probióticos que favorecen una presión arterial más baja y un mejor balance lipídico, sobre todo cuando reemplaza snacks procesados o azucarados. Los datos disponibles muestran que quienes consumen más lácteos fermentados, como el yogur, tienen un menor riesgo de ACV.
Los granos enteros como la avena también suman: son fuentes de magnesio, vitaminas del complejo B y antioxidantes que protegen la salud vascular y estabilizan el azúcar en sangre.
PUBLICIDAD
Pescado azul y proteínas vegetales, la combinación que más recomiendan los especialistas

Los pescados grasos —como el salmón, las sardinas y la caballa— son ricos en EPA y DHA, dos tipos de ácidos grasos omega-3. Estos nutrientes reducen la inflamación, estabilizan el ritmo cardíaco, mejoran el perfil lipídico y disminuyen la tendencia de las plaquetas a formar coágulos. Los expertos señalaron que al ser fuente de proteína magra, estos pescados también contribuyen al control del peso, ya que dicho exceso está vinculado con un mayor riesgo de ACV.
Las proteínas de origen vegetal, en tanto, están ganando terreno entre las recomendaciones médicas. Una investigación publicada The American Journal of Clinical Nutrition reveló que las personas con alta ingesta de proteína vegetal tuvieron un 19% menos de riesgo de enfermedad cardiovascular y un 27% menos de riesgo de enfermedad coronaria, en comparación con quienes consumían más proteína animal.
PUBLICIDAD
Las legumbres como los porotos negros y los rojos son especialmente valoradas, ya que combinan fibra soluble y proteína vegetal en una sola fuente.
Los profesionales remarcaron que, para quienes preocupa su riesgo de ACV, consultar a un médico sigue siendo el primer paso para evaluar los factores individuales y diseñar un plan de acción adecuado.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El vinculo entre una buena rutina de sueño y piel saludable, según la ciencia
Estudios en dermatología y cronobiología describen cómo el reloj biológico activa la síntesis de colágeno, reduce el cortisol y acelera la reparación tisular, un proceso que se debilita con la falta de descanso

Los 9 errores de alimentación que más dañan la salud después de los 40 años
Expertos en nutrición advierten que los hábitos alimentarios de la mediana edad tienen un impacto directo y duradero en las décadas siguientes

Qué recomiendan los expertos para evitar los picos de azúcar en sangre sin eliminar los dulces
Especialistas del podcast ZOE explicaron los hábitos cotidianos que ayudan a mantener un mejor equilibrio metabólico, por qué importa la forma de consumir determinados alimentos y cuáles son las estrategias más eficaces para disfrutar un postre sin resignar el bienestar

Cómo influye el consumo diario de yogur griego en el organismo
Su consumo habitual puede tener efectos distintos según el producto y el contexto de cada persona

Pistachos o maní: qué fruto seco elegir para controlar el peso, según la ciencia
Especialistas compararon el aporte de proteína, fibra y grasas saludables de estos snacks y detallaron cómo su inclusión en la dieta facilita la saciedad y contribuye a la pérdida de peso en quienes buscan reducir medidas




