
La mayoría de las personas puede reducir el riesgo de deterioro cognitivo mediante cambios en sus hábitos diarios, según el Dr. Tommy Wood, neurocietífico e investigador, entrevistado en el podcast The Neuro Experience.
En diálogo con la presentadora Louisa Nicola, el Dr. Wood criticó la confianza en suplementos sin respaldo científico y defendió estrategias como el ejercicio físico, una alimentación equilibrada y la autocompasión como pilares para prevenir la demencia.
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“Tenemos mucho más control sobre la función cognitiva de lo que la mayoría imagina”, afirmó en el episodio de The Neuro Experience. El especialista en neurociencia remarcó que el envejecimiento cerebral y el deterioro cognitivo no son un destino inevitable.

“No sería justo decir que el deterioro cognitivo es una elección, pero la mayoría desconoce el control real que tiene sobre ese proceso”, subrayó. Según el experto, existen numerosos factores que inciden en la evolución cerebral y muchos pueden modificarse con rutinas específicas.
Cómo funciona el cerebro y qué lo protege
Al detallar la estructura y el funcionamiento del cerebro, el Dr. Wood explicó que los avances en neurociencia permitieron distinguir entre funciones cognitivas clave. “El lóbulo frontal se asocia a la función ejecutiva y la toma de decisiones, mientras que el hipocampo es fundamental para la memoria”, precisó.
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Para el especialista, la salud cerebral consiste en poder responder al entorno, recordar sucesos relevantes y tomar decisiones en el momento adecuado. “Lo esencial es que el cerebro haga lo que queremos cuando lo necesitamos”, detalló.
El experto se mostró escéptico ante el uso masivo de suplementos y nootrópicos (sustancias que se promocionan como potenciadoras de la memoria, la atención o el rendimiento mental) como herramienta para mejorar la cognición. “La mayoría de los suplementos no tienen pruebas suficientes, y el ajuste del estilo de vida es mucho más eficaz”, afirmó.

Si bien reconoció que ciertos nutrientes esenciales, como el grupo de vitaminas B, la vitamina D o los omega-3, pueden ser requeridos por algunas personas, subrayó que lo realmente determinante es el ejercicio, el descanso y la construcción de entornos saludables.
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El papel fundamental del ejercicio y la alimentación
El movimiento físico, especialmente el entrenamiento de fuerza, fue otro eje de la conversación. Wood explicó que este tipo de ejercicio produce beneficios sostenidos en la materia blanca del cerebro, responsable de conectar distintas áreas y de facilitar funciones ejecutivas.
“La estructura y función de la materia blanca mejoran con el entrenamiento de fuerza, y esto se relaciona con un mejor rendimiento en funciones como la memoria de trabajo y la toma de decisiones”, indicó el especialista.

En relación con la dieta, defendió los patrones de alimentación y no la creencia en alimentos milagrosos. Destacó la dieta mediterránea, basada en productos frescos y mínimamente procesados, y rechazó demonizar la carne roja de forma universal.
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“Un patrón alimenticio variado y equilibrado aporta los nutrientes esenciales. Los riesgos aumentan cuando se excluyen grupos enteros de alimentos o se prioriza solo uno”, explicó. Añadió que el control de biomarcadores sanguíneos como el colesterol y la vitamina D es un indicador más fiable que los postulados nutricionales difundidos en redes sociales.
Estrés, autocompasión y el modelo de las “tres S”
El estrés crónico y la presión social, impulsados por la autoexigencia y la comparación constante, fueron señalados como factores decisivos en el podcast. El neurocientífico introdujo el concepto de carga alostática para describir el impacto acumulativo del estrés en el organismo.
Sostuvo que la exigencia persistente y la percepción de no estar a la altura pueden provocar inflamación y acelerar el deterioro cerebral. “El pensamiento de que nunca hacemos suficiente o rendimos menos que otros afecta negativamente nuestra salud a largo plazo”, comentó el experto.
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Para Wood, la autocompasión y el cuidado emocional actúan como mecanismos protectores frente a las enfermedades neurodegenerativas.
En la parte final del podcast, el experto presentó su modelo de las “tres S” para el cuidado cerebral: estímulo, suministro y apoyo (stimulus, supply and support).
Propuso que desafiar el cerebro con retos cognitivos, garantizar una provisión adecuada de nutrientes y descanso, y brindar apoyo emocional junto con un manejo efectivo del estrés conforman la mejor estrategia para mantener la neuroplasticidad y la salud cerebral a largo plazo.
El Dr. Wood concluyó que pequeños cambios sostenibles en los hábitos diarios pueden reorganizar las redes cerebrales y facilitar la adopción progresiva de conductas saludables, haciendo de la prevención del deterioro cognitivo un proceso personal y constante.
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