
Despertar renovado puede depender de la temperatura en el dormitorio. Especialistas consultados por Women’s Health resaltan que el ambiente térmico influye directamente en la calidad del descanso y el ritmo circadiano, el mecanismo biológico que regula los ciclos de vigilia y sueño.
El Dr. Chris Winter, neurólogo y especialista en medicina del sueño, explica que ajustar el entorno favorece la sincronización con los ritmos naturales del cuerpo. Este ajuste ayuda a que la temperatura corporal central, que comienza a bajar antes de dormir, se mantenga estable durante la noche, lo cual facilita el inicio del sueño y reduce las interrupciones. Al amanecer, el cuerpo eleva nuevamente su temperatura, por lo que mantener el ambiente del dormitorio estable durante la noche resulta esencial para no alterar el ciclo biológico.
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La Dra. Shelby Harris, psicóloga especializada en medicina conductual del sueño, coincide en la importancia de la temperatura ambiente. En declaraciones recopiladas por Women’s Health, Harris señaló que la relación entre temperatura y calidad del sueño se basa en la capacidad natural del cuerpo para enfriarse. Si el entorno es demasiado frío, el organismo se esfuerza más por conservar el calor y dormir se vuelve difícil. Si resulta muy cálido, el cuerpo no puede enfriarse como necesita y el descanso se ve afectado.
¿Cuál es la temperatura óptima para dormir?

Los especialistas consultados recomiendan mantener el dormitorio entre 18 y 19 grados Celsius (64 y 66 grados Fahrenheit) para facilitar el sueño profundo. “Se cree que la mejor temperatura para dormir es de 18 a 19 grados ”, afirmó el Dr. Winter a Women’s Health. Un ambiente en ese rango térmico permite que el cuerpo alcance y conserve una temperatura interna equilibrada, favoreciendo un sueño continuo y reparador.
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Dormir bajo condiciones térmicas extremas puede generar un descanso fragmentado y menos reparador. Harris advirtió que tanto el exceso de calor como el de frío interrumpen el sueño y pueden agravar los síntomas de insomnio. Cuando el cuerpo debe esforzarse para regular su temperatura en la noche, la fase REM —vinculada al sueño profundo— se acorta y aumentan los despertares nocturnos.
Un estudio citado por Women’s Health reveló que el 57% de los adultos en Estados Unidos experimenta calor al dormir al menos ocasionalmente, mientras que el 37% siente frío, evidenciando la magnitud del problema.
Recomendaciones para lograr un descanso óptimo
Para quienes buscan dormir mejor, los especialistas proponen recomendaciones prácticas. Harris sugiere bloquear el calor durante el día cerrando cortinas o persianas y enfriar el dormitorio antes de acostarse bajando el termostato.
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Utilizar ventiladores para favorecer la circulación del aire, elegir ropa de cama y colchones transpirables, además de pijamas ligeros de algodón, ayuda a evitar la acumulación de calor. Para quienes buscan frescura cambiando de lado la almohada, una almohada refrescante puede ser una solución útil.
El Dr. Winter subraya el valor de los hábitos diarios en el descanso. Realizar ejercicio físico, mantener horarios de sueño regulares, elegir una dieta equilibrada y evitar cafeína y alcohol antes de dormir son factores clave. Recomienda, asimismo, crear un ambiente oscuro, silencioso y fresco en el dormitorio. Reducir la exposición a pantallas y limitar la luz azul de dispositivos electrónicos por la noche también es importante, según Harris.
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Como complemento, el Dr. Winter sugiere rutinas para preparar el cuerpo antes de dormir. Una de las más efectivas consiste en tomar un baño, una ducha o una sauna caliente unas horas antes de acostarse. El descenso natural de la temperatura corporal tras el baño puede facilitar un sueño más profundo y reparador, concluye Women’s Health en su análisis sobre cómo lograr un descanso óptimo.
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