
Crujir el cuello es un hábito común que muchas personas realizan para aliviar la tensión cervical o, simplemente, por inercia. Sin embargo, la Dra. Deborah Benzil, neurocirujana de Cleveland Clinic advierte que, aunque ocasionalmente no representa un peligro, hacerlo de manera repetida o con fuerza puede implicar riesgos para la salud de la columna vertebral.
Riesgos de crujir el cuello según la Clínica Cleveland
La especialista precisa que la columna vertebral es flexible, característica fundamental para la movilidad del cuerpo, lo que permite movimientos como los que se realizan al crujir el cuello o la espalda.
Sin embargo, la Dra. Benzil expone que sobrepasar ciertos límites con esta práctica puede ocasionar inestabilidad en las articulaciones, pinzamiento de nervios y otras lesiones que, en casos severos, podrían requerir tratamiento médico. “Hacer crujir el cuello está bien siempre que se haga con poca frecuencia y sin mucha fuerza. Es como todo en la vida: un poco está bien, pero demasiado puede ser perjudicial”, afirmó la neurocirujana, según Cleveland Clinic.
Este tipo de movimientos producen el famoso sonido de crujido por la liberación de burbujas de gas acumuladas en el líquido sinovial, que lubrica las articulaciones. Aunque esta acción suele generar una sensación momentánea de alivio, no resuelve la causa subyacente de la tensión.

De hecho, hacerlo de forma compulsiva puede desgastar las superficies articulares e incrementar el riesgo de desarrollar síntomas más complejos, como dolor persistente, rigidez y hasta limitación de la movilidad.
Por otra parte, quienes padecen enfermedades preexistentes en la columna cervical, como hernias discales, artrosis o inestabilidad vertebral, podrían experimentar un empeoramiento de sus síntomas si insisten con los movimientos bruscos o excesivos.
Cleveland Clinic recalca la importancia de prestar atención a cualquier dolor agudo, entumecimiento o debilidad tras intentar crujir el cuello, ya que estos signos pueden indicar una lesión más grave.
Alternativas seguras para aliviar la tensión cervical
Para quienes buscan soluciones sin riesgos, la Dra. Benzil recomienda ejercicios dirigidos al fortalecimiento y estiramiento regular de la columna vertebral. Realizar ejercicios suaves de movilidad y estiramiento puede reducir la rigidez muscular y mejorar la circulación en la zona cervical, evitando así la necesidad de manipulación forzada.

Además, destaca la importancia de mantener una buena postura, sobre todo en personas que permanecen largas horas frente a un ordenador. “Si trabajas con un teclado demasiado abajo, te estás forzando a estar hacia adelante”, advirtió la especialista.
Ajustar la altura de la silla y del equipo de trabajo contribuye significativamente a mantener una postura adecuada y prevenir molestias en el cuello y la espalda. Según la experta, la posición ergonómica adecuada consiste en:
- Colocar el monitor a la altura de los ojos, para evitar inclinar la cabeza.
- Mantener el teclado y el ratón a una distancia cómoda, permitiendo que los brazos descansen en ángulo recto.
- Apoyar completamente la espalda en la silla, con los pies planos en el suelo.
Estos ajustes sencillos reducen la tensión en la zona cervical y favorecen una distribución equilibrada del peso corporal, disminuyendo el riesgo de sobrecarga muscular.

Asimismo, es recomendable realizar pausas regulares durante la jornada laboral, levantarse y caminar unos minutos cada hora. Realizar movimientos suaves de rotación y flexión lateral del cuello también puede ayudar a prevenir la acumulación de tensión.
Aunque algunas personas pueden percibir un alivio inmediato al crujirse el cuello, este hábito no debe convertirse en la única estrategia para tratar el malestar cervical. Cuando el dolor en el cuello o la espalda aparece de forma recurrente, la Dra. Benzil insiste en la importancia de consultar con un médico.
Recomendaciones para cuidar la salud cervical y prevenir lesiones
Establecer la causa exacta permitirá recibir un diagnóstico adecuado y adoptar un plan de tratamiento que incluya recomendaciones específicas de ejercicios, fisioterapia o, si fuera necesario, la evaluación por un especialista.
El autocuidado es esencial para mantener una columna cervical sana. Evitar movimientos repetitivos o forzados que excedan el rango de movimiento natural, adoptar buenas prácticas posturales y realizar actividad física regular son medidas fundamentales para proteger la integridad de las articulaciones a largo plazo.

La educación sobre ergonomía y rutinas seguras de estiramiento contribuyen a crear hábitos saludables, disminuyendo la dependencia de maniobras que, aunque comunes, pueden resultar contraproducentes si se abusa de ellas.
En conclusión, aunque crujirse el cuello puntualmente no suele implicar un peligro grave, el exceso puede ocasionar lesiones articulares y neurológicas. Aplicar estrategias de prevención, cuidar la postura y recurrir a la atención médica ante molestias persistentes constituye la mejor manera de preservar la salud cervical y el bienestar general.
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