
La experiencia de un grupo en Canadá evidenció que la constancia y el entorno social influyen de manera decisiva en la autonomía y el bienestar físico de adultos mayores. La evidencia científica muestra que el ejercicio comunitario sostenido puede afectar de manera positiva el curso del envejecimiento físico.
Un estudio de cinco años desarrollado en la Universidad McMaster, en Hamilton, reveló que los adultos mayores que participaron de manera regular en un programa comunitario de ejercicio lograron detener el deterioro de la fuerza muscular y la aptitud cardiorrespiratoria.
En mujeres, incluso se observaron mejoras en estos indicadores. Estos resultados respaldan el valor de la actividad física adaptada y accesible como herramienta para preservar la independencia y la calidad de vida en la vejez.
El aumento del envejecimiento poblacional y el sedentarismo entre adultos mayores genera desafíos crecientes para los sistemas de salud, debido al incremento de la pérdida funcional y los mayores costos asociados.

La investigación encabezada por Angelica M. McQuarrie, Maureen J. MacDonald, Giulia L. Coletta y Stuart M. Phillips analizó a 124 adultos mayores, sesenta y nueve mujeres y cincuenta y cinco hombres, participantes del MacSeniors Exercise and Wellness Program, un programa comunitario de la Universidad McMaster orientado a incentivar la actividad física en personas mayores.
Programa comunitario de ejercicio y pautas para adultos mayores
El programa, creado en el Physical Activity Center of Excellence (PACE) de la universidad, proponía asistir al menos dos veces por semana. Cada sesión comprendía treinta minutos de ejercicio aeróbico de intensidad moderada, con la meta ideal de ciento cincuenta minutos semanales, junto con entrenamiento de resistencia para todos los grupos musculares principales.
Estas pautas coinciden con las recomendaciones nacionales de actividad física para adultos mayores, pensadas para mantener la funcionalidad y disminuir el riesgo de enfermedades asociadas al envejecimiento.

Durante un seguimiento promedio de 5,2 años, los investigadores evaluaron dos indicadores fundamentales para la salud a largo plazo: aptitud cardiorrespiratoria y fuerza muscular. Ambos son esenciales para la independencia funcional y la prevención de enfermedades y mortalidad prematura en la vejez.
A diferencia de la mayoría de los estudios previos, con duraciones cortas y condiciones controladas, este trabajo se desarrolló en un entorno comunitario real y aceptó participantes con enfermedades o factores de riesgo, lo que amplía la aplicabilidad de los resultados.
Resultados del estudio: diferencias por sexo
Los datos revelan diferencias notables entre hombres y mujeres. En los hombres, el declive anual de la aptitud cardiorrespiratoria fue menor al esperado según las tasas reportadas en la literatura científica. En las mujeres, se observó una mejora en este indicador, lo que contradice la tendencia esperada de deterioro con la edad.
Tanto en hombres como en mujeres, la fuerza muscular se mantuvo superior a la prevista para su grupo etario, con un declive más lento que el informado en trabajos anteriores. La única excepción significativa fue una baja en la potencia máxima y la presión espiratoria máxima en los hombres.

Angelica McQuarrie, responsable del programa, destacó la importancia de estos hallazgos: “El hecho de que los participantes lograran mantener su función, reducir los cambios habituales por la edad y, en el caso de las mujeres, incluso revertirlos, resalta el valor de los programas comunitarios de ejercicio”.
Giulia Coletta, también coautora, señaló la función del entorno social: “Un entorno social de apoyo es vital para mantener a los adultos mayores motivados y comprometidos”. La interacción con pares y el acompañamiento profesional surgen como factores decisivos para la adherencia y el éxito de estas iniciativas.
El estudio sugiere que las mujeres pueden beneficiarse especialmente de estos programas, posiblemente debido a factores motivacionales, sociales y fisiológicos. Los autores plantean que la combinación de un ambiente social positivo y una propuesta basada en la evidencia facilita el ejercicio seguro y efectivo, además de brindar confianza y conocimientos para que los adultos mayores se mantengan activos por sí mismos.
Stuart Phillips, uno de los expertos, afirmó: “Estos programas ofrecen una opción sostenible y de bajo costo para que los adultos mayores se mantengan activos y saludables”.
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