Roberto Chuit: “El suero del plasma convaleciente podría proveer defensas contra el coronavirus”

Según explicó a Infobae el médico infectólogo y director ejecutivo del Instituto de Investigaciones Epidemiológicas de la Academia Nacional de Medicina, “se trata de una estrategia hiperinmune para que un paciente responda al desarrollo del COVID-19 grave y Argentina está haciendo estos protocolos con este método que puede tener buena perspectiva hacia futuro”

El doctor Roberto Chuit, médico infectólogo M.N. 91.275, director ejecutivo del Instituto de Investigaciones Epidemiológicas y especialista en Salud Pública y Epidemiología de la Universidad de Yale, Estados Unidos, conversó con Infobae respecto a los potenciales beneficios que podría tener el tratamiento con plasma de pacientes recuperados en la lucha contra el coronavirus; lo que desde su perspectiva está sucediendo con el virus SARS-CoV-2 en el mundo y en la región, el caso de Rusia y Brasil; el panorama actual del coronavirus en Argentina y el pico de contagios y qué sucede con otras enfermedades desatendidas por el COVID-19:

-¿Qué cree usted que está pasando con el virus en el mundo? ¿Se está reconvirtiendo?

-En general las epidemias tienen este tipo de comportamientos que pueden durar más o menos tiempo. Es decir, estos virus tienen un crecimiento en el que explotan, en que ascienden y después van descendiendo. Esto va ocurriendo a partir de distintas condiciones, en cuanto al número de susceptibles o personas que puedan haber estado más expuestas se hayan infectado o también porque existen procesos de agotamiento del virus. Tenemos otro coronavirus, el SARS, que dio la epidemia en el 2003 que tuvo una frecuencia, hizo explosión, afectó solamente 20 países, tuvo más de 8 mil casos, entró, se declinó y de alguna manera fue disminuyendo su presencia.

-Es decir que con las enfermedades, en epidemiología mantenemos el concepto de que es causa necesaria pero no suficiente para producir. ¿Qué significa esto? Que el virus es necesario que esté, pero requiere de otras condiciones para que haga su explosión, su dispersión y su máxima expresión. Es de esperar que esto suceda y esta declinación de casos, por los estudios que se están haciendo ahora no se vería asociada a lo que muchos planteaban en su momento que es la inmunidad rebaño, es decir que una cantidad suficiente de personas estuviera inmunizada para que el virus no pudiera afectar nueva gente. En Italia, España, Gran Bretaña, no llega más allá del 20% de la población afectada e inmunizada en las muestras que han hecho, por lo cual desde la teoría no sería suficiente para que esto produzca esta condición de declinación sino que hay un proceso multifactorial.

Para el médico infectólogo Roberto Chuit, "estos virus tienen un crecimiento en el que explotan, en que ascienden y después van descendiendo" (REUTERS/Agustin Marcarian)
Para el médico infectólogo Roberto Chuit, "estos virus tienen un crecimiento en el que explotan, en que ascienden y después van descendiendo" (REUTERS/Agustin Marcarian)

-En los casos de los países donde ha llegado más tarde el virus como Rusia, ¿Es parte de este proceso? ¿Las condiciones climatológicas de nuestra región que van hacia el invierno pueden ayudar a que el virus se extienda?

-Si esta enfermedad tiene el comportamiento de lo que son los virus de transmisión aérea, y que tienen su máxima expresión en invierno, deberíamos esperar que tenga una presencia más prolongada, pero todavía estamos conociendo el virus. Si uno se fija en lo que sucedió en China que este virus creció hacia lo que era la primavera de ellos que es muy parecida a nuestro otoño por los cambios de temperatura y China está teniendo algunos rebrotes ahora y Rusia que entraría en el pseudo verano, este virus todavía nos deja muchas preguntas para hacernos. Pero si respetamos los mecanismos de protección que se vienen implementado hasta ahora creemos que puede llegar a ser efectivo en la medida que la población los vaya respetando y se vaya adecuando a esta nueva condición.

La brigada voluntaria de desinfección trabaja a destajo en la Villa 31 para contener los casos por coronavirus en los asentamientos urbanos de Buenos Aires, Argentina (Foto: Franco Fafasuli)
La brigada voluntaria de desinfección trabaja a destajo en la Villa 31 para contener los casos por coronavirus en los asentamientos urbanos de Buenos Aires, Argentina (Foto: Franco Fafasuli)

-¿Cómo analiza el comportamiento del virus en la región de Sudamérica y con la explosión de casos que observamos en Estados Unidos, Brasil, Perú y Chile por ejemplo?

-Fundamentalmente este virus tiene una tasa de transmisibilidad muy alta. Establezcamos la condición de que estos virus que uno asocia al invierno porque producen la epidemia, están circulando en general todo el tiempo. Nosotros detectamos pacientes con influenza que son los virus típicos del invierno, en el verano fundamentalmente cuando las personas viajan al norte, están en invierno, se contagian y vuelven al país y no se produce esta transmisibilidad. Este virus lo que tiene es una transmisibilidad un poco más alta que el virus regular de la gripe, mucho más baja que el virus del sarampión. Esta explosión de alguna manera que se van produciendo en el virus es por su alta transmisibilidad en una relación de 1 a 3, por lo cual la población infectada se va duplicando cada 2 o 3 días.

-¿Qué sucedió en estas naciones?

-Lo que ha sucedido en estos espacios generalmente es que no se han establecido condiciones de separación física de la población, no se respetaron las condiciones de protección y el virus encuentra lugar en donde difundirse y desarrollarse. Existen países como Uruguay, que tuvo un foco muy asociado a una persona que fue a un casamiento, hicieron intervenciones de bloqueos y cierres de frontera y ahora prácticamente está teniendo 1 o 2 casos diarios con muy bajo número de fallecidos, lo mismo que sucede en Paraguay que se produjo un brote a partir de una persona que estuvo en Argentina, llegó allí, se detectó y están con alrededor de 70 casos. En la medida que uno le va poniendo trabas a esta condición de transmisión del virus, no encuentra el espacio donde reproducirse de la manera que se va reproduciendo.

Trabajadores del cementerio Campo de Esperanza entierran una víctima de COVID-19 este jueves, en Brasilia, Brasil. La OMS afirma que Sudamérica se está convirtiendo en nuevo epicentro de la pandemia (EFE/ Joédson Alves)
Trabajadores del cementerio Campo de Esperanza entierran una víctima de COVID-19 este jueves, en Brasilia, Brasil. La OMS afirma que Sudamérica se está convirtiendo en nuevo epicentro de la pandemia (EFE/ Joédson Alves)

-¿Qué explicación puede tener la explosión de casos y muertos en Brasil?

-Brasil comenzó su epidemia o sus primeros casos antes que en Argentina. Nosotros tuvimos nuestros primeros casos en marzo y Brasil un poco antes, Estados Unidos tuvo sus primeros casos a principios de enero, casi concomitante con algunas áreas de China. No se hicieron intervenciones y este virus va encontrando formas de ir transmitiendo la base viral, al haber mayor cantidad de virus circulante, hay mayor número de infectados, y se va de esta manera multiplicando las poblaciones que va afectando.

-¿Cuál es la clave para actuar frente al COVID-19?

-Lo fundamental de este virus es no confiarnos, respetarlo y establecer condiciones que a nosotros nos permitan controlarlo, sino la secuencia de explosión es importante, está demostrada en muchísimos espacios del mundo. Estamos hablando de más de 5 millones de infectados y más de 300 mil muertos cuando más de la mitad de la humanidad está en cuarentena. Hagamos una proyección de lo que sería si a este virus lo hubiésemos dejado circular libremente. El número de fallecidos hubiese sido muy grande.

-Además nosotros estamos con una complicación: los países como España, Italia, Gran Bretaña, hablan de mortalidad agregada, que es la que se agregó a los que ya habían fallecido por la epidemia o por los procesos de la gripe regular y a esa mortalidad este virus le agregó entre el 15% y 20% de mortalidad. Argentina está en una condición que todavía no conocemos porque no hemos comenzado nuestra etapa de lo que son las enfermedades virales, regulares de la época. Tenemos este virus, pero a su vez los mecanismos de protección que estamos utilizando contra el COVID-19 sirven para protegernos de los otros virus, como la tradicional influenza. Lo que de alguna manera se está viendo es que muchos de los que eran los procesos de neumonía graves, la bronquiolitis de los niños no se lo está viendo por distintas circunstancias. Acá tenemos dos procesos: los mecanismos de protección y que la población no está consultando por estas patologías simples por temor al coronavirus, situaciones que tenemos que corregir también.

Chile roza los 70.000 casos y Piñera dice que el sistema está "cerca del límite". Trabajadores del Servicio de Atención Médico de Urgencias (SAMU) y del Hospital San José trasladan a un paciente al servicio de urgencias para adultos, el cual ya se encuentra colapsado ante el aumento de casos por la COVID-19, en Santiago (Chile) (EFE/Alberto Valdés)
Chile roza los 70.000 casos y Piñera dice que el sistema está "cerca del límite". Trabajadores del Servicio de Atención Médico de Urgencias (SAMU) y del Hospital San José trasladan a un paciente al servicio de urgencias para adultos, el cual ya se encuentra colapsado ante el aumento de casos por la COVID-19, en Santiago (Chile) (EFE/Alberto Valdés)

-¿Cuál es, desde su perspectiva, el panorama actual de la Argentina hoy respecto al coronavirus?

-Cuando nosotros planteamos muy al inicio de la epidemia y de la necesidad de establecer cuarentenas tempranas era para que este virus no tuviera una distribución en el país que fuera de manera incontrolada. ¿Qué significa esto? Si nosotros establecíamos con pocos casos íbamos a tener focos que podíamos controlar, el llamado achatamiento o aplanamiento de la curva. Lo que se espera con este proceso es ganar tiempo para que el sistema sanitario pudiera estar adecuado. También que el virus no tenga una distribución en todas las regiones del país para poder hacer intervenciones cuando aparezcan estas situaciones de desborde. Hoy estamos viendo lo que sucede en algunos lugares de la ciudad capital de Córdoba, Buenos Aires y algunos partidos del conurbano. Imaginémonos que esta figura se hubiese repetido en todo el país hace un mes y medio o dos atrás, hubiese sido incontrolable.

-Hoy este proceso de haber enlentecido y circunscrito el virus a algunos espacios específicos nos permite que gran parte del territorio nacional no tenga casos. Jujuy, Salta, San Luis, La Pampa, hace semanas que no están presentando casos, hay todo un número de provincias que tienen casos aislados fundamentalmente relacionados a viajeros y tenemos un foco muy caliente que es un área específica de Capital Federal con algunos otros espacios, algunos partidos del conurbano bonaerense, la ciudad capital de Córdoba, Río Negro en algunos espacios y un brote difícil en Chaco.

¿Llegó el pico de contagios por COVID-19 a la Argentina? La visión del doctor Roberto Chuit (Shutterstock)
¿Llegó el pico de contagios por COVID-19 a la Argentina? La visión del doctor Roberto Chuit (Shutterstock)

-A su entender, ¿Argentina se encuentra entrando en el pico de contagios COVID-19?

-Lo que esperamos es que se produzcan dentro de este proceso o en esta curva picos de alarma, que son estos focos que se van a ir desarrollando y que tenemos que ir controlando. No creemos que mantener las actividades que se van manteniendo y este proceso de desarrollo de intervenciones dispare de manera exponencial el pico.

-Córdoba cerró la capital de la ciudad con 35 casos asociados a un lugar comercial. En este momento ya están en los 70/80 casos pero se está trabajando en focalizar esta situación en específico.

-¿Cree que es posible en la región del AMBA que se puedan cerrar barrios o municipios donde haya más detección de casos?

-Hay dos condiciones que deben ser tenidas en cuenta. Primero: AMBA con Capital Federal es una unidad geográfica de funcionamiento, donde es muy difícil llevar adelante estas separaciones. Ya se demostró que el aislamiento producía impacto en este proceso. Si mejoramos nuestras estrategias en lo que es la búsqueda de los posibles positivas, vía las búsquedas virales y no de anticuerpos, vamos a poder desarrollar aislamientos de esos posibles transmisores y de esa forma controlar cada situación. Pero depende de cada condición. Por ejemplo: Córdoba está cercando espacios de transmisión como hizo en el mercado norte, que cercó nueve manzanas, trabajó e identificó a los que pudieran ser los posibles positivos y ahora está trabajando en el núcleo más pequeño de distintos barrios. Cada estrategia debe ir ajustándose a lo que es la realidad, no hay una receta única en este desarrollo y lo que tenemos que plantear es que si se nos escapa el virus de un espacio va a explotar en distintos lugares. Al virus hay que tenerle respeto, no hay que liberarse de las medidas de protección generadas tales como el distanciamiento físico, el uso de tapabocas y nariz en la población y el lavado de manos.

-¿Cuál es su opinión respecto a cómo está tratando la medicina estadounidense a este virus?

-Hay muchas drogas que están siendo probadas. Podemos enumerar la hidroxicloroquina, el remdesivir, y otros. Ninguna de ellas está demostrando la evidencia -por lo menos hasta ahora- que tenga diferencias con respecto a los distintos mecanismos que se van utilizando. La hidroxicloroquina ya lleva dos meses y no estamos encontrando publicaciones que hablen con evidencia científica que los pacientes con cierto riesgo, definición, hayan mejorado más que otros, lo que hay son tendencias, sugerencias. Pero hoy no tenemos la bala de plata con respecto a decir ‘esta es la droga indicada para tratar los pacientes’. También tenemos que plantearnos de que los medicamentos que se están buscando se están buscando en tres etapas o fases diferentes: la primera es la prevención con las vacunas, es decir tratar de evitar que yo me enferme; después donde entra la posiblemente la hidroxicloroquina y algunos otros que buscan que si yo me infecté no avance a una etapa más severa y finalmente está el remdesivir y otras drogas de más complejidad que buscan que si yo me enfermé y tuve una etapa severa de la enfermedad, me recupere en este proceso. En esa línea se están trabajando en todas las áreas pero todavía no tenemos resultados.

-También tenemos el suero de pacientes hiperinmunes. Esta es una estrategia que nosotros en Argentina la hemos desarrollado y la venimos trabajando desde la década del 60 con una enfermedad nuestra que es el mal de los rastrojos o fiebre hemorrágica argentina, es una técnica desarrollada por el doctor Maesteri para eso. En Nueva York lo empezaron a utilizar y se ha visto que es promisoria. Son elementos que se están buscando pero la evidencia fuerte que a mí me diga que a este tipo de pacientes que estaban en esta definición, en este cuadro clínico, les doy estas drogas y el 90% no siguió la evolución de otro tipo de pacientes todavía no la estamos teniendo.

Para el médico infectólogo Roberto Chuit, el uso de plasma de pacientes convalecientes por COVID-19 “se trata de una estrategia hiperinmune para que un paciente responda al desarrollo del COVID-19 grave y Argentina está haciendo estos protocolos con este método que puede tener buena perspectiva hacia futuro” (REUTERS/Piroschka van de Wouw)
Para el médico infectólogo Roberto Chuit, el uso de plasma de pacientes convalecientes por COVID-19 “se trata de una estrategia hiperinmune para que un paciente responda al desarrollo del COVID-19 grave y Argentina está haciendo estos protocolos con este método que puede tener buena perspectiva hacia futuro” (REUTERS/Piroschka van de Wouw)

-En este sentido, ¿Cuál es su visión respecto al tratamiento con plasma de pacientes recuperados?

-Fundamentalmente ese suero de plasma de un paciente convaleciente lo que hace es proveer de elementos de defensa a la persona en contra del virus, una gama hiperinmune para que esta persona responda. Creo que para casos graves puede ser, pero no tengo la evidencia que me diga que pacientes que estuvieron en condiciones clínicas de severidad yo le ponga a ocho pacientes que mejoraron desde el punto de vista científico para establecerlo como una norma es difícil. Argentina está haciendo estos protocolos y el Instituto de Hemoderivados de Córdoba tiene capacidad para desarrollar este tipo de sueros y se está viendo pacientes que donen. Este método puede tener buena perspectiva hacia futuro.

-¿Qué sucede con la atención a otras enfermedades? ¿Cómo no desatender estas afecciones que registran la mayor tasa de mortalidad en la Argentina como enfermedades cardiovasculares?

-Hay un problema ahí en donde entra el sistema de salud y entramos nosotros como ciudadanos. Estamos haciendo un estudio, todavía muy preliminar, en el que evaluamos cuanto ha sido el impacto del COVID en lo que son los procesos de demanda de la población. Estamos tomando áreas donde no tuvieron circulación viral, áreas donde sí la tuvieron y esto ha sido controlado y lugares donde todavía hay transmisión. En resumen, todo lo que es el sistema regular de atención se ha disminuido, no porque no estén abiertas muchas de las instituciones sino porque las personas tienen miedo de concurrir a los hospitales, clínicas, etc. Esto está asociado a que ha habido algunas instituciones de salud o algunos equipos de salud que se han infectado y tal vez la comunicación del sistema de salud no ha sido lo más adecuada para darle garantía a la gente de que puede concurrir al sistema de salud. El control de niños sanos se ha visto afectado, control de embarazadas se ha visto afectado, el grupo de cardiología está informando que no están concurriendo sus pacientes a hacer la secuencia de su seguimiento. Esto tiene que ser mejorado, porque sino en última instancia, el remedio de la prevención del coronavirus va a ser peor que la enfermedad de los procesos que de alguna manera se puedan ir desarrollando. Aquí tenemos que luchar contra el miedo de la gente respecto a que no tienen la confianza suficiente para concurrir al sistema de salud porque a su vez les estamos dando el mensaje de que se queden quietos y no se movilicen.

Más del 36% de los casos de coronavirus de la Ciudad de Buenos Aires se concentran en asentamientos urbanos o villas, según datos del Gobierno porteño (Franco Fafasuli)
Más del 36% de los casos de coronavirus de la Ciudad de Buenos Aires se concentran en asentamientos urbanos o villas, según datos del Gobierno porteño (Franco Fafasuli)

-¿Se debería volver atrás en la flexibilización de zonas críticas en nivel de contagios como el AMBA?

-El tema de Ciudad de Buenos Aires, si bien está circunscrito que es fundamentalmente Retiro, Floresta y algunos otros puntos, uno puede plantearse esta discusión. Si nosotros tomáramos preventivamente unos 10, 15 días en estas regiones de alta transmisibilidad sería una medida que le permitiría al sistema de salud controlar mejor estos focos que son difíciles de trabajar. Cuando se entra a un espacio de estos barrios de alta densidad de población, si se quiere hacer aislamiento es muy difícil porque muchas personas viven en espacios reducidos. Entonces es necesario que parte de la familia decida movilizarse a otro espacio, no digo dejar la casa porque está el temor que si dejen la casa se la ocupen. Si esto se nos dispara, darle solución a estas poblaciones va a ser mucho más difíciles, por lo cual creo que establecer algunas condiciones de funcionamiento diferente de lo que se ha venido realizando hasta ahora es necesario. Debemos plantearnos fundamentalmente que no nos podemos desbordar como población. Debemos seguir manteniendo las condiciones de seguridad de lo que es el distanciamiento físico, el uso del barbijo desde la raíz de la nariz hasta la pera y el lavado de manos. Con esas simples medidas podemos controlar mucho, establecer algunas condiciones más estrictas en el funcionamiento y dejaría más liberado el trabajo con los niños porque hace mucho tiempo que no están saliendo, por lo cual deberían hacerlo con altísima responsabilidad de parte de los mayores que vayan al cuidado de ellos.

-¿Ve con preocupación el aumento diario de casos? ¿Debemos preocuparnos?

-Creo que tenemos una buena noticia. Como país que estemos contando con angustia 700 casos por día, que hay 10 mil casos en total, miremos tan solo alrededor y veremos que tenemos buenas noticia y que el esfuerzo que estamos haciendo está teniendo resultado. No nos debemos asustar. Debemos ser precavidos y respetar al virus.

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