Las demoras y obstáculos que retrasan el diagnóstico del cáncer de ovario en Argentina

Las pacientes atraviesan en promedio 172 días desde la primera consulta hasta el inicio del tratamiento, y el 65% de los casos se detecta en estadios avanzados, según los resultados de un estudio a mujeres diagnosticadas. Qué factores clave condicionan el pronóstico

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Ilustración de una médica de espaldas, con bata blanca, señalando un modelo anatómico del aparato reproductor femenino a una paciente sentada.
El estudio identificó factores que condicionan el pronóstico y la calidad de vida de las pacientes (Imagen Ilustrativa Infobae)

El cáncer de ovario representa uno de los mayores desafíos en el ámbito de la salud femenina en Argentina. Las pacientes atraviesan en promedio 172 días desde la primera consulta hasta el inicio del tratamiento, y en el 65% de los casos el diagnóstico ocurre cuando la enfermedad ya se encuentra en estadios avanzados.

Estos datos surgen del relevamiento MAPEC Cáncer de Ovario, impulsado por la Fundación Donde Quiero Estar, que analizó el recorrido de mujeres diagnosticadas en distintas regiones del país. La investigación expone cuáles son los principales factores que condicionan el pronóstico y la calidad de vida de las afectadas.

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Cuánto demoran las pacientes en obtener un diagnóstico y acceder al tratamiento

De acuerdo con los resultados del MAPEC Cáncer de Ovario, el tiempo promedio entre la primera consulta médica y el inicio efectivo del tratamiento asciende a 172 días. El informe detalla que esta demora se verifica en pacientes de diferentes zonas geográficas y niveles de cobertura médica.

El trabajo remarca que más de 6 de cada 10 mujeres con cáncer de ovario encontraron dificultades para realizar la primera consulta médica tras la aparición de síntomas. Los motivos más frecuentes son la desestimación inicial de los síntomas, la dificultad para conseguir turnos, la demora en las fechas asignadas y problemas burocráticos vinculados a la cobertura.

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Una doctora con bata blanca y estetoscopio explica la anatomía del aparato reproductor femenino con un modelo a una paciente en un consultorio.
Las pacientes esperan en promedio 172 días desde la primera consulta hasta el inicio del tratamiento (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según consta en el relevamiento, una de las 40 parientes relató su experiencia, que comenzó con cuatro días seguidos visitante la guardia de una clínica por los dolores. “A lo largo de dos años fui al ginecólogo y al gastroenterólogo. Me indicaron colonoscopias, me prohibieron el café y el alcohol y me dieron muchas pastillas, pero el dolor no se iba. Solo me escucharon cuando el tumor estuvo visible y sobresalía”.

Por qué se detecta tarde el cáncer de ovario

El 65% de los casos de cáncer de ovario se diagnostica cuando la enfermedad ya se encuentra en una etapa avanzada, según los datos presentados por la Fundación Donde Quiero Estar. La directora ejecutiva de la organización, María de San Martín, explicó que “el problema empieza mucho antes que la necesidad de acceder a un tratamiento: cuando no se interpretan las señales de alerta o cuando las pacientes enfrentan dificultades para acceder a estudios a tiempo”.

La doctora Verónica Cristina Baró, médica oncóloga y jefa del servicio de Oncología de la clínica San Jorge de Ushuaia, señaló que “a diferencia de otros tumores, el cáncer de ovario no cuenta con métodos de detección precoz eficaces para población general”,

“Sus manifestaciones iniciales -como distensión abdominal, dolor pélvico o síntomas digestivos- suelen confundirse con afecciones de otros orígenes, lo que retrasa la sospecha clínica”, agregó.

Manos de un médico con bata blanca señalan con un bolígrafo un diagrama de útero y ovarios en una carpeta, frente a las manos entrelazadas de un paciente.
El cáncer de ovario suele diagnosticarse tarde por falta de métodos de detección precoz eficaces (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio advierte que los casos detectados a partir de síntomas presentan mayor probabilidad de encontrarse en estadios avanzados, en comparación con aquellos identificados en chequeos de rutina. Este patrón subraya la importancia de promover tanto la consulta temprana como una respuesta ágil del sistema de salud.

Qué obstáculos enfrentan las pacientes en el acceso al sistema de salud

El MAPEC Cáncer de Ovario registró múltiples barreras en el recorrido de las pacientes. Entre las principales dificultades mencionadas figuran la demora en la obtención de turnos médicos, la “desestimación” de los síntomas por parte de profesionales y la presencia de trabas administrativas que dilatan tanto la consulta como la realización de estudios diagnósticos.

En otro de los testimonios, una paciente contó: “Mi médico me ayudó, pero durante siete meses no logré que el hospital me diera fecha para la cirugía y me hacían repetir estudios porque se vencían. Pude operarme recién cuando cambié de hospital”. Según la Fundación Donde Quiero Estar, esta situación se repite en distintos puntos del país e involucra a pacientes con diversas coberturas de salud.

Primer plano de doctora con bata blanca y estetoscopio explicando el aparato reproductor femenino con un modelo anatómico a una paciente sentada frente a ella.
El acceso a turnos médicos y la desestimación profesional complican el recorrido de las pacientes (Imagen Ilustrativa Infobae)

La etapa quirúrgica constituye otro punto crítico. La doctora Baró advirtió que “el cáncer de ovario debe ser abordado por ginecólogos especializados en oncología, para lograr cirugías que cambien el pronóstico de las pacientes”. En ese sentido, apuntó: “Sabemos que existe una gran desigualdad en el acceso a dichas cirugías, según la región del país y la cobertura de las pacientes”.

Cómo impactan estas dificultades en el pronóstico de las pacientes

La demora acumulada desde la aparición de los primeros síntomas hasta el inicio del tratamiento condiciona el pronóstico, ya que reduce las posibilidades de realizar intervenciones en etapas más tempranas de la enfermedad. El informe subraya, además, que las barreras para conseguir la primera consulta se repiten a la hora de alcanzar el diagnóstico. Inclusive una vez iniciados los estudios, con frecuencia aparecen trabas que siguen retrasando la confirmación diagnóstica.

María de San Martín enfatizó que hablar de cáncer de ovario es también hablar de inequidades: “No todas las pacientes recorren el mismo camino ni llegan en el mismo momento al diagnóstico. Necesitamos sistemas más integrados, con menos barreras y más capacidad de respuesta”.

El estudio también muestra la falta de acompañamiento institucional: el 70% de las participantes del MAPEC no contó con apoyo de organizaciones de la sociedad civil durante el proceso.

Primer plano de una mujer de torso abajo, vestida con ropa negra, con ambas manos cubriendo su zona pélvica, donde se aprecia un tenue brillo rojo.
La demora acumulada desde la aparición de los primeros síntomas hasta el inicio del tratamiento condiciona el pronóstico (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Fundación Donde Quiero Estar trabaja desde hace 19 años en el acompañamiento emocional, el acceso a tratamientos y la promoción de derechos para personas con cáncer. Con el estudio MAPEC, la organización busca generar evidencia que permita transformar el sistema de salud desde la voz de quienes lo transitan. El informe plantea que mejorar los tiempos hasta el diagnóstico requiere una estrategia integral, que involucre mayor concientización poblacional, capacitación de profesionales de la salud y simplificación de los circuitos de acceso a estudios.

La entidad también destaca la importancia de sostener el acompañamiento a las pacientes a lo largo de todo el proceso, con el objetivo de reducir el impacto de las barreras administrativas, logísticas y emocionales.

Inespecificidad y persistencia de los signos iniciales

La Dra. María Laura Martínez y la Dra. María Abril Acosta, especialistas de DIM Centros de Salud, remarcan que la ausencia de métodos de detección temprana eficaces para el cáncer de ovario incrementa la frecuencia de diagnósticos en etapas avanzadas y dificulta la reducción de la mortalidad asociada al tumor ginecológico más letal.

Las expertas subrayan que el diagnóstico tardío no se debe a la carencia de síntomas, sino a la inespecificidad y persistencia de los signos iniciales.

“La dificultad no es que no haya síntomas, sino que suelen ser inespecíficos y persistentes, lo que retrasa la consulta”, explicó Martínez. Entre los síntomas que llaman a la atención clínica figuran la distensión abdominal persistente, dolor pélvico o abdominal, saciedad precoz, alteraciones del tránsito intestinal y la fatiga o pérdida de peso sin causa aparente.

Acosta, por su parte, remarcó la importancia de no subestimar estos indicios: “Cuando estos síntomas aparecen de forma sostenida y representan un cambio en lo habitual, es fundamental consultar”, dijo la especialista, al enfatizar la necesidad de controles periódicos ante cualquier manifestación nueva.

En los últimos años, la incidencia global del cáncer de ovario ha mostrado tendencia creciente. Se estima que los casos seguirán en aumento en las próximas décadas, impulsados tanto por el envejecimiento poblacional como por las desigualdades persistentes en el acceso a los servicios de salud, de acuerdo con los datos difundidos por la World Ovarian Cancer Coalition.

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