Gwyneth Paltrow, orgullosa de sus canas en los últimos Golden Globe Awards, en enero de este año. (Reuters)
Gwyneth Paltrow, orgullosa de sus canas en los últimos Golden Globe Awards, en enero de este año. (Reuters)

Es un hecho: las canas ya eran tendencia antes de la pandemia y los protocolos que nos alejaron de las peluquerías hicieron su magia para que lo que ya se había impuesto en las redes y en las pasarelas se democratizara. Una de las primeras en atreverse a presumirlas fue Gwyneth Paltrow, que dio que hablar en la alfombra roja de los últimos Globos de Oro (¿se acuerdan de las red carpets?), otra cultora de la melena plateada es la angelada editora de la edición británica de Vogue, Sarah Harris, que rompe Instagram con cada uno de los posteos de su pelo gris al viento.

Ahora, el streetstyle también lo confirma y las influenciadoras lucen el tinte plateado como lo más ondero del momento. ¿Qué hay detrás de esta decisión? Además de la pandemia, un cambio en la manera colectiva de mirarnos y arengarnos. Quizá porque hoy la palabra diversidad rankea fuerte en el fashion, y la búsqueda de autenticidad y de mostrar el costado más real de la belleza es lo que más engagement genera. Así lo confirma el éxito de las canas en las redes, con los 358K del #grannyhair en Instagram y los 212k seguidores de la cuenta @grombre, un espacio que celebra el disfrute de las canas.

De la mano del cambio, ya son varias las marcas que entendieron la demanda y cada vez es más común ver modelos con canas en campañas de moda. Y parece que se quebró por fin aquella regla tan poco cuestionada según la cual un señor con canas era sexy, pero una mujer estaba obligada a taparlas para no avejentarse.

En FRESCA hablamos con mujeres que en pandemia se cuestionaron algo tan simple como dejar de teñirse el pelo, pero encontraron algo bastante parecido a la liberación.

Ellas dicen

“Antes de la cuarentena me teñía regularmente, no para tapar canas porque tenía muy pocas, pero de tintura en tintura cada vez veía más" -dice Flopa Araujo (@flopa_araujo), que es psicóloga y vive en Buenos Aires-. Cuando empezó el aislamiento me dejé de teñir y en ese momento empecé a verlas y me gustaron. Me dio curiosidad ver cuántas eran y no me tiño desde entonces. Me quiero volver a teñir para meterle onda, pero no para taparlas, de hecho estoy pensando en algo que acompañe su crecimiento. Lo veo como una novedad, algo que no me pasaba antes y me gusta. Mi mamá dice que parecen claritos, lo dice con buena onda, pero creo que la intención es decirme que parecen algo bueno, no como las canas que ‘son malas’. Otras personas las descubren sorprendidas y me comentan ‘tenés canas’. Esa es la observación más habitual. No cambié nada en mi rutina de lavado o cuidado del pelo, todo sigue igual.”

"Tenía pocas canas, pero me dejé de teñir cuando empezó el aislamiento", dice Flopa Araujo.

La blogger rosarina Carmen Asenjo (@vivalamodablog), cuenta: “Comencé a teñirme a los 17 años para el acto de graduación del secundario. No sé si exactamente era tintura, creo que era un tono sobre tono, pero la idea era tapar las canas. La cuarentena me ayudó mucho, no poder ir a la peluquería y tener que teñirme en casa hizo que eso que para mí era automático dejara de serlo. Además pensé en el por qué y me di cuenta de que venía con un legado de madre, abuela y bisabuela, una cultura de tapado de canas... y quise ponerme en otro lugar. Sobre mi rutina de lavado, por el momento solo cambié el shampoo, me pase a uno que es azul. Mi idea es mantener este look por un tiempo pero tampoco me obligo a que sea para siempre, si me canso, si me aburro, si no me gusta, me tiño y listo.”

La blogger rosarina Carmen Asenjo se teñía desde los 17 años y decidió liberarse durante esta cuarentena.
La blogger rosarina Carmen Asenjo se teñía desde los 17 años y decidió liberarse durante esta cuarentena.

Caro Caviglia (@carocaviglia), una empresaria y creativa publicitaria que vive en Vicente López, provincia de Buenos Aires, dice: “Necesitaba sentirme más auténtica, así soy yo, me miraba al espejo y sentía que las canas tenían más que ver conmigo. Fue un proceso, primero me hice unos reflejos rubios en casa con ayuda de mi hija y después ¡voilà!, dejé que fluyan con mis rulos. A todos les encanta, el comentario de siempre es ‘a vos te queda lindo pero yo no me animo todavía’. A mí me encanta esta decisión y la pienso mantener en el tiempo. Sobre mis hábitos de lavado, armo mis rulos con shampoo y acondicionador sin sulfatos y me seco con una remera de algodón. Mi estilismo sigue siendo el mismo en cuanto a no maquillarme, usar ropa canchera pero cómoda y muchos accesorios, eso sí.”

Caro Caviglia es empresaria y optó por canas y rulos:
Caro Caviglia es empresaria y optó por canas y rulos: "Necesitaba sentirme más auténtica".

“No sé si voy a mantenerlas en el tiempo pero ahora me gustan, me las ponderan mucho las mujeres, eso me divierte, me preguntan si es color o son canas y hasta influencié a varias para que tomen el mismo camino –dice la estilista de moda Eugenia Rebolini (@eugeniarebolini)–. Los hombres son un poco más reticentes porque sienten que me suman edad, pero realmente no me importa lo que opinen. En este momento me funciona, es cómodo, no me tengo que ocupar mucho. Uso aceite de lino para que estén bien humectadas. En cuanto al look, cambié los colores y me gusta jugar con las proporciones cuando me visto, ahora me gusta más el estilo maximizado, estoy redescubriéndome en todo sentido”.

"Estoy redescubriéndome en todo sentido", dice la estilista Eugenia Rebolini.

La voz de los expertos

Entonces, ¡es un hecho! El presumir canas es más 2020 que el mismísimo 2020. Por eso también hablamos con expertos que nos confirmaron la tendencia y nos contaron cómo cuidarlas.

Tomá nota:

Dice Nacho López Fagalde (@nacholopezfagalde), estilista: “Más allá de la cuarentena, las canas son tendencia a nivel mundial y las marcas de belleza ya sumaron a sus campañas mujeres con canas. Las canas ya no son sinónimo de vejez, claro que la cuarentena ayudó porque al crecer el pelo plateado muchas se miraron y les gustó la idea. El tema es qué hacer en el intermedio, cómo tratar el momento bicolor para poder dejar que crezca el pelo y lograr el look total. Podés hacerte mechas, balayage, aclarar, tonalizar o matizar para empatar ambos colores. Esto es si no lo querés cortar, si te gusta tu largo. Sobre cómo tratarlo, pensemos que la cana es el pelo que perdió la melanina, por ende es un pelo mucho más sensible que necesita mayor hidratación, protección de los rayos solares y de los calores de planchitas y bucleras. Recomiendo el uso del shampoo silver, grises o ultravioletas, estos productos matan las tonalidades amarillas o naranjas. También recomiendo hidrataciones, baños de crema regulares, es importante que esté nutrido. Al prejuicio de ‘las canas envejecen’ lo derribamos con un buen corte de pelo, uno con carácter, pero claro que depende del estilo de cada persona. Un bob de largo intermedio queda muy bien, o a lo garçon, bien cortito. Es fundamental mantener un corte con carácter que le de fuerza a las canas.”

Dice Walter Pampín (@walterpampin), estilista: “La tendencia va hacia lo natural y las canas son parte de este cambio. También repensar por qué a los hombres las canas ‘les queda bien’ y a las mujeres no, celebro que esto suceda. Tengamos en cuenta que no tiene que ver con la edad, con los cambios de hábitos o con la alimentación, es envejecimiento de las células, los melanocitos dejan de producir el pigmento del color y provoca la ausencia de tintes en el pelo, es ADN puro. Para cuidarlas es importante no usar productos con color, porque las pueden teñir, no usar perfume en el pelo también es importante, hay productos que realzan lo blanquecino de la cana: shampoo silver o violeta. Y abajo el mito, no te salen siete canas cuando te arrancás una, eso es pura fantasía.”

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