El planeta Mercurio (Foto: Cortesía de la NASA)
El planeta Mercurio (Foto: Cortesía de la NASA)

¿Cómo va la gente fresca? Por aquí contando qué nos dicen los cielos…

En astrología, el planeta Mercurio representa nuestra mente intelectual, el pensamiento, la lógica, la curiosidad, la comunicación, el movimiento. Su símbolo contiene todos los elementos: la comunicación entre el espíritu, el alma y la materia. El círculo representa el espíritu, el semicírculo o media luna el alma, y la cruz la materia.

El arquetipo de Mercurio podemos hallarlo en Hermes, el dios griego, y para adentrarnos en el tema aconsejo la Ilíada y la Odisea, donde hay mucha información acerca de este Dios y sus características. En la mitología, es él quien guía a los viajeros por los caminos, él quien acompaña a las almas de los muertos al Infierno. Si vamos a bajar a las profundidades o adentrarnos en sendas nunca andadas, mejor tenerlo a nuestro lado. En sus pies, tiene sandalias aladas; en su cabeza, un sombrero de ala ancha.

Mercurio tarda aproximadamente 88 días en dar la vuelta al Sol, cambia de signo zodiacal cada mes –más o menos como el Sol– y siempre lo veremos cerca de él, a no más de 45 grados. ¿Pero qué significa que está en retro?

Física y visualmente, un planeta aparece en retroceso debido a un efecto óptico, consecuencia de las distintas velocidades entre ese planeta y la tierra en sus recorridos alrededor del Sol. Cada cuatro meses, Mercurio se estaciona y se vuelve retrógrado; permanece así unos 22 días. En estos períodos que involucran a Mercurio retro aparecen problemas que estaban latentes durante los tres meses anteriores a la retrogradación.

El significado de “retrógrado” va asociado a la “R”: replantearse, reorganizar, repensar, reasociar, redefinir. Es un estado natural que nos dice: tomemos un descanso, paremos para ver… toc, toc, ¿hay alguien ahí dentro?

El hecho de que nos toque en los próximos días retrogradar en un signo de agua como Escorpio nos lleva a preguntarnos: ¿cuál es la calidad de mi vida? Revisamos nuestros recuerdos de infancia. Nuestras tradiciones familiares. Los hábitos y creencias heredados. La seguridad emocional…

No se dejen engañar: bajo la fachada de preocupaciones prácticas, en estos días se esconden cuestionamientos sobre nuestro crecimiento espiritual y emocional. Presten delicada atención a los mensajes subliminales que reciban del entorno: nos estarán diciendo qué es lo que importa, hacia dónde tenemos que mirar. Es un momento perfecto para analizar los sueños y todo simbolismo que surja espontáneamente del inconsciente: si algo nos permite Mercurio retro en Escorpio es detectar todos esos problemas emocionales que todavía siguen sin resolverse.

El agua representa las profundidades, pero también los estancamientos de nuestros lugarcitos más sensibles e íntimos. Así que, gente, ¡a bucear se ha dicho! A encontrar un equilibrio entre lo mental y emocional, a sincerarnos con nosotros mismos, a aclarar las emociones, a aclarar “las aguas”.

No da ser escapista en estos tiempillos: lo que sea que eviten hoy, seguirá ahí mañana… A la larga no hará más que sumar futuras complicaciones. Recuerden: todo vuelve… Último consejo (este más práctico): es también el momento de revisar y profundizar sobre nuestra alimentación en todo sentido, la nutrición, los alimentos que consumimos… Calidad en vez de cantidad.


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