Eutanasia: diputados del radicalismo presentaron un proyecto para reconocer el derecho a una “buena muerte”

La iniciativa es impulsada por Alfredo Cornejo, que preside la UCR, Jimena Latorre y Alejandro Cacece. Se busca regular el derecho de toda persona que se encuentre sufriendo una enfermedad grave e incurable o un padecimiento grave, crónico e imposibilitante a solicitar y recibir la asistencia necesaria para morir

Alfredo Cornejo, el doctor Daniel Ostropolsky y Jimena Latorre
Alfredo Cornejo, el doctor Daniel Ostropolsky y Jimena Latorre

Los diputados nacionales por el radicalismo Alfredo Cornejo, Jimena Latorre y Alejandro Cacace presentaron hoy un proyecto de ley de eutanasia en Argentina, con el objetivo de reconocer a pacientes que sufran enfermedades incurables y que generen un padecimiento insoportable y prolongado el derecho a la “buena muerte”.

En la conferencia de prensa, que tuvo lugar en el Comité de la UCR en Mendoza, participaron Pamela Verasay, Mariana Juri y Julio Cobos. También estuvo presente el abogado mendocino Daniel Ostropolsky, jurista y ex miembro del Consejo de la Magistratura, quien padece ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica) y viene reclamando una ley que le otorgue libertad para elegir cuando poner fin a su vida.

“Este proyecto, que hemos llamado de “Buena Muerte” que es la regulación de la eutanasia, hace falta. Creemos que es superador de la iniciativa de Muerte Digna, que queda incompleto y en muchos aspectos transforma a la muerte en indigna”, aseguró el presidente de la UCR al explicar los detalles de la propuesta. “Consiste en regular el derecho de toda persona en solicitar a la asistencia y recibir la ayuda necesaria para morir cuando se encuentre sufriendo enfermedades graves e incurable, como también un padecimiento crónico e imposibilitante”, enumeró Cornejo.

“La ley tiene requisitos muy específicos y estrictos, no cualquiera lo puede solicitar este derecho”, subrayó el ex gobernador mendocino.

A su turno, Daniel Ostropolsky manifestó: “Amo la vida. Me siento muy conmovido que en este lugar surja un proyecto que permita amar la vida” y explicó que: “Hace tiempo se abrió paso el tema en la legisación conforme al avance del pensamiento de lo que es la vida y los valores que la sustentan. Este proyecto es una entrada a la vida que le queda a la gente que padece las enfermedades incapacitantes y progresivas e incurables porque sabiendo que se respeta su libertad de elegir como quieren terminar su vida es sin duda un homenaje a la vida”.

La historia de Ostropolsky fue contada en una nota publicada por Infobae en junio pasado por el periodista Milton del Moral. El reporte periodístico comenzaba diciendo que el doctor Ostropolsky no puede imaginarse cómo va a ser su final pero sabe cómo le gustaría que fuese. “Quiere morirse de día, acostado, con el sol ganando su habitación, con la luz alumbrando los rostros de sus hijos y hermanos, que rodean su cama. Tal vez después de pronunciar unas palabras y de sucumbir en un sueño profundo (...) Anhela morir en paz, morirse a tiempo. ‘No antes pero tampoco después’”

Una imagen de abril de 2021 junto a sus cinco hijos Andrés, Claudia. Cecilia, Gabriela e Irene, quienes le dieron siete nietos: Sofía (17 años), Clara (14), Ana (14), Inés (11), Elisa (9), Julián (8) y Catlina (5)
Una imagen de abril de 2021 junto a sus cinco hijos Andrés, Claudia. Cecilia, Gabriela e Irene, quienes le dieron siete nietos: Sofía (17 años), Clara (14), Ana (14), Inés (11), Elisa (9), Julián (8) y Catlina (5)

La diputada Jimena Latorre, coautora del proyecto señaló: “No hay un listado de cuáles son las enfermedades. El requisito es que sea un padecimiento grave e irreversible, incurable y que implique un sufrimiento de tal magnitud, dolor y gravedad tanto física como psíquica que sea incompatible con la dignidad humana”.

“La dignidad es un concepto sujetivo y no hay nadie mejor para apreciar que es digno o indigno que el propio titular del derecho” y agregó: “El Estado debe regular y reconocer los derechos separado del paternalismo médico, religioso y del paternalismo del propio estado”.

Según explicaron los autores de la iniciativa, “etimológicamente la palabra eutanasia significa buena muerte y se puede definir como el acto deliberado de dar fin a la vida de una persona, producido por voluntad expresa de la propia persona y con el objeto de evitar un sufrimiento”.

“El proyecto tiene como objeto regular el derecho de toda persona que se encuentre sufriendo una enfermedad grave e incurable o un padecimiento grave, crónico e imposibilitante a solicitar y recibir la ayuda necesaria para morir. También se determina el procedimiento formal a realizar y se establecen las garantías, derechos y deberes del personal médico y servicio de salud”, se explicó en un comunicado de prensa.

Alfonso recibió el diagnóstico de ELA a los 31 años. Cinco años después sólo podía mover los ojos. Lucho sin suerte porque se reconociera su derecho a una "buena muerte".
Alfonso recibió el diagnóstico de ELA a los 31 años. Cinco años después sólo podía mover los ojos. Lucho sin suerte porque se reconociera su derecho a una "buena muerte".

En el texto de la propuesta de ley se destaca además el derecho del paciente a solicitar toda la información relativa a la prestación de ayuda para morir y recibir tal información de modo que formen y expresen su voluntad, otorguen su consentimiento y lo comuniquen de modo libre, a fin de que su decisión sea individual, madura y genuina, sin intromisiones, injerencias o influencias.

En Argentina, la “muerte digna” o eutanasia pasiva es permitida en ciertos casos y está regulada por la Ley N° 26.529. Según la norma el paciente puede tomar decisiones anticipadas y disponer directivas por escrito sobre su salud, pudiendo consentir o rechazar determinados tratamientos médicos y decisiones relativas a su salud. Este proyecto pretende ampliar la regulación también a la eutanasia activa. La legalización y regulación de la eutanasia se asientan sobre derechos fundamentales reconocidos en la Constitución Nacional: por un lado, los derechos fundamentales a la vida y a la integridad física y moral, y de otro, bienes protegidos como la dignidad, la libertad o la autonomía de la voluntad.

“Desde la legislación es necesario generar la protección suficiente, de modo de respetar el derecho a la vida y también la autonomía y voluntad de la persona que está en una situación de padecimiento grave, crónico e imposibilitante o de enfermedad grave e incurable, padeciendo un sufrimiento insoportable que no pueda ser aliviado en condiciones aceptables”, explicaron.

Proyectos previos

Antes de la propuesta que presentaron los diputados radicales en Mendoza, en la Argentina ya existían tres proyectos de ley, pero hasta el momento ninguno fue presentado en el Congreso de la Nación para su tratamiento.

Uno pertenece al senador radical por la provincia de Mendoza, Julio Cobos; otro a la diputada radical Brenda Austin y el más acabado es el elaborado por la diputada del Frente de Todos por la provincia de Córdoba Gabriela Estévez. Los proyectos hablan del derecho a la finalización intencional de la vida de un paciente a pedido de él mismo.

“No hay que banalizar, no es para cualquiera, no es para un suicida en potencia. Hablamos de personas que están en una situación irreversible, incurable o insoportable de sufrimiento psíquico o físico, como Alfonso”, explicó en su oportunidad a Infobae el médico especialista en Emergentología y magíster en Bioética Carlos “Pecas” Soriano, quien asesoró a la diputada Estévez y ayudó en la redacción de la iniciativa. Alfonso es Alfonso Oliva, quien murió en 2019 a causa de una esclerosis lateral amiotrófica (ELA) con la que convivió durante seis largos años, y que lo llevó a pedirle a su hermana melliza Milagros y al propio Soriano que trabajen para que exista en la Argentina una ley que permita a una persona interrumpir su vida frente a una enfermedad que les causa un sufrimiento extremo.

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