Esta es la millonaria compensación económica que busca dejar sin efecto el paro de transportistas del 2 de junio

Una reciente norma oficial prevé la devolución de dinero a choferes urbanos y regionales, y establece un esquema de devolución administrado por la ATU en las zonas más afectadas por la inseguridad y el conflicto laboral

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Reportaje noticioso muestra a dos presentadores en un estudio. En una pantalla dividida, se observan personas interactuando cerca de un camión y sacos blancos sobre una carretera. El fondo es un paisaje árido. Los gráficos en pantalla hacen referencia a un paro de arroceros, una reunión del ejecutivo con los GOREs, la formalización de un subsidio para transportistas y las medidas gubernamentales ante reclamos. Se visualizan elementos como un reloj, un código QR y logos de redes sociales.

El Gobierno de Perú publicó un decreto que autoriza un apoyo económico de hasta 33 millones de soles para los transportistas urbanos. La medida busca desactivar el paro nacional anunciado para el martes 2 de junio y contener el malestar sectorial, especialmente en Lima y el Callao, donde la crisis de seguridad se ha intensificado durante las últimas semanas. Según informó El Peruano, la norma ya fue oficializada y apunta a mitigar el impacto del alza en los combustibles diésel, señalando que el reclamo económico representa el principal motivo de la protesta.

La resolución establece una devolución de 4 soles por cada galón de diésel consumido por los transportistas. Este mecanismo, según el texto publicado, tiene carácter transitorio y se aplica a nivel nacional tanto para el servicio urbano como regional y provincial. La devolución varía según el tipo de vehículo, contemplando topes diferenciados para buses, microbuses y combis.

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Multitud de personas camina por una avenida con autobuses detenidos; una mano llena combustible en una gasolinera con precios a la vista
Alza de combustible genera aumento de pasajes en el transporte público y transportistas anuncian paro (Andina)

La ATU gestionará el subsidio en Lima y Callao

La Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU) será responsable de la gestión operativa del subsidio en esas dos jurisdicciones. De acuerdo con El Peruano, la norma otorga a la ATU la facultad de recibir y validar las solicitudes, así como de autorizar la devolución del dinero. Para acceder al beneficio, los transportistas deberán presentar la documentación que acredite el consumo real del diésel. Una vez verificada la información, la ATU aprobará la entrega del apoyo económico.

Primer plano de dos manos: una entrega un fajo de billetes de 100 Soles peruanos a otra. Un documento con el logo ATU es visible sobre una mesa de madera.
Una mano entrega un fajo de billetes de 100 Soles peruanos a otra, sobre una mesa con un documento que lleva el logo de la ATU, simbolizando la transferencia de un subsidio estatal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Ministerio de Transportes y Comunicaciones financiará la medida con recursos propios. Según el reporte oficial, la disposición ya tiene rango de norma y su implementación busca responder a una de las principales demandas del sector ante la escalada de los precios del combustible.

Vista aérea de la Panamericana Norte
La Panamericana norte lucía con pocas unidades de transportes en las primeras horas de la mañana. - Crédito: Andina

La medida intenta contener el paro y el descontento social

La decisión del Gobierno se produce ante el inminente paro nacional del transporte público, previsto para el 2 de junio. El Peruano detalló que el reclamo salarial y la inseguridad que enfrentan los conductores en Lima y Callao han potenciado el conflicto. Según el documento oficial, la devolución del diésel representa una respuesta directa al pedido de los gremios y aspira a desactivar la convocatoria.

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Numerosos usuarios de transporte público esperan en un conocido paradero de la zona norte de Lima por hasta una hora para a bordar un bus, en medio del paro del 26 de septiembre.
Numerosos usuarios de transporte público esperan en un conocido paradero de la zona norte de Lima por hasta una hora para a bordar un bus, en medio del paro del 26 de septiembre.

La protesta tiene como trasfondo la preocupación por la inseguridad, especialmente en las rutas urbanas de la capital y el primer puerto. La violencia y los asaltos a unidades de transporte han acentuado el clima de tensión, llevando a los trabajadores a exigir tanto mejores condiciones económicas como mayor protección.

Una larga fila de buses urbanos, predominantemente blancos con uno rojo, se encuentra detenida en una avenida de Lima bajo un cielo gris nublado, sin personas visibles.
Una larga fila de buses urbanos permanece detenida en una amplia avenida de Lima, creando una atmósfera de espera e incertidumbre ante la inminencia de un paro de transporte público. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dificultades para focalizar el subsidio en un sector informal

Uno de los desafíos señalados por el texto oficial es la dificultad para focalizar el subsidio en un sector caracterizado por altos niveles de informalidad. En la mayoría de los casos, el conductor no es propietario del vehículo, sino que lo alquila a un tercero, lo que complica la identificación precisa del beneficiario real del apoyo económico. El proceso de devolución dependerá del empadronamiento, la presentación de consumos y la posterior validación por parte de la ATU.

La diferencia con otros esquemas de compensación más trazables radica en que, en este caso, el beneficiario no siempre está plenamente identificado en los registros oficiales. La medida requerirá un esfuerzo administrativo adicional para asegurar que el dinero llegue efectivamente a quienes corresponde.

Manos sobre el volante de un autobús con un chaleco reflectante amarillo visible. Un distintivo azul con la palabra 'Transporte' y un camión cuelga del retrovisor.
Las manos de un conductor de autobús descansan sobre el volante, con un chaleco reflectante y un distintivo gremial de 'Transporte' visible, reflejando la tensión de una jornada de paro en el servicio público. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Respuesta oficial incluye transferencias a otros sectores en protesta

La estrategia del Ejecutivo consistió en responder con transferencias directas a los dos principales focos de conflicto social de las últimas semanas. Al subsidio de hasta 33 millones de soles para transportistas se suma la expectativa de un nuevo decreto destinado a autorizar 100 millones de soles en apoyo a los productores de arroz, quienes también han manifestado su descontento.

Ambas medidas buscan contener el avance de las protestas y dar una respuesta inmediata a los sectores más afectados por la coyuntura económica y la inseguridad. El Gobierno, de este modo, intenta descomprimir la tensión social y evitar nuevas paralizaciones que puedan impactar la movilidad y el abastecimiento en las ciudades principales.

Avenida principal en Lima bloqueada por una fila de camiones, buses y combis. Los vehículos estacionados muestran logos de gremios y carteles de protesta.
Una larga fila de camiones de carga pesada, buses y combis bloquea una avenida principal en Lima durante una jornada de protesta gremial por subsidios. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El proceso de devolución y los próximos pasos

De acuerdo con la información oficial, la recepción de solicitudes y la validación de consumos de diésel por parte de la ATU serán pasos obligatorios para que los transportistas accedan al subsidio. El esquema contempla un control posterior para garantizar la correcta asignación de los recursos y evitar irregularidades.

La gente reacciona mientras viaja en un autobús mientras las empresas de transporte público realizan una huelga para exigir más medidas contra el aumento de la delincuencia y la extorsión, en Lima, Perú, el 10 de octubre de 2024. REUTERS/Gerardo Marin
La gente reacciona mientras viaja en un autobús mientras las empresas de transporte público realizan una huelga para exigir más medidas contra el aumento de la delincuencia y la extorsión, en Lima, Perú, el 10 de octubre de 2024. REUTERS/Gerardo Marin

El plan del Ejecutivo se inserta en un escenario de crisis sectorial agudizada por el encarecimiento de los combustibles y el deterioro de la seguridad pública. El resultado de la implementación de la medida y su impacto en la desactivación del paro del 2 de junio marcarán el tono de la relación entre el Gobierno y los gremios de transporte en el corto plazo.