Frío inusual sacude la Amazonía: la selva peruana se prepara para el segundo friaje del año

El Senamhi advierte que una nueva masa de aire frío impactará a la selva sur, central y norte entre el 18 y el 21 de mayo, con lluvias intensas, ráfagas de viento y descenso abrupto de temperaturas en varias regiones amazónicas.

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El meteorólogo Jonathan Cárdenas analiza en detalle el fenómeno del friaje que golpea la Amazonía, explicando cómo el choque de masas de aire frío y cálido genera tormentas. Además, presenta un pronóstico a largo plazo que indica que el próximo invierno será más cálido de lo normal. Latina Noticias

La selva peruana enfrentará el segundo friaje del año, con un descenso significativo de temperaturas y eventos meteorológicos extremos, según el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi).

Desde el lunes 18 hasta el jueves 21 de mayo, la región amazónica experimentará una entrada de aire frío proveniente del sur, fenómeno que modificará el clima característico de estas zonas, usualmente cálidas y húmedas.

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Senamhi detalló que la masa de aire frío ingresará primero por la selva sur, afectando departamentos como Puno, Madre de Dios y Cusco, para luego avanzar hacia la selva central y norte. En este periodo, se prevén lluvias intensas, descargas eléctricas y ráfagas de viento que podrían superar los 45 km/h, además de una cobertura nubosa persistente.

En cuanto a las temperaturas, las mínimas nocturnas podrían alcanzar valores próximos a 15 °C en la selva sur, entre 18 °C y 19 °C en la selva central y cifras de 17 °C a 20 °C en la selva norte.

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Durante el día, los termómetros oscilarán cerca de 22 °C en la selva sur, alrededor de 26 °C en la selva central y cerca de 27 °C en el norte, según la información oficial del Senamhi.

Senamhi advierte lluvias de fuerte a extrema intensidad por ingreso de segundo friaje en la selva
Senamhi advierte lluvias de fuerte a extrema intensidad por ingreso de segundo friaje en la selva

Riesgos asociados al friaje

El descenso abrupto de las temperaturas rompe con la normalidad en ciudades como Tarapoto, San Martín y Loreto, donde la población comenzó la semana con lluvias intensas, neblina y una sensación térmica atípica para la temporada.

En Tarapoto, la temperatura bajó hasta 17 °C, valor considerado inusual en una región acostumbrada a máximas constantes y humedad elevada. La modificación climática llevó a los habitantes a adoptar ropa de abrigo y a modificar rutinas, sobre todo para proteger a niños y adultos mayores.

Las autoridades advirtieron que el incremento de enfermedades respiratorias coincide con estos cambios de temperatura. Además, la combinación de lluvias y neblina aumentó el riesgo en las carreteras amazónicas, con recomendaciones para circular con precaución y evitar accidentes viales.

Jonathan Cárdenas, meteorólogo de Ambiand, explicó que el friaje se produce cuando una masa de aire frío ingresa desde el sur y choca con el aire cálido de la Amazonía, generando tormentas eléctricas antes del descenso térmico.

De acuerdo a su análisis, la presencia de aire más frío y seco después de las lluvias provoca que las temperaturas bajen a valores poco frecuentes para la región. “El friaje es el ingreso de una masa de aire frío, pero a la hora que choca con el aire cálido que tenemos normalmente en la selva, genera tormentas”, precisó en diálogo con Latina Noticias.

Recomendaciones para la población

Según el Senamhi, cada año se registran entre 6 y 10 friajes en la selva peruana, con una duración promedio de 3 a 7 días, aunque en ocasiones pueden extenderse hasta 10 días. Durante 2025 se registró un récord con 26 eventos, fenómeno atribuido a la acción persistente del Anticiclón del Pacífico Sur, sistema que facilita el ingreso de aire frío de origen antártico hasta la región amazónica.

La entidad meteorológica exhorta a la población a mantenerse informada a través de los canales oficiales y a seguir recomendaciones puntuales: abrigar a los grupos vulnerables, evitar la exposición prolongada al frío y asegurar techos y estructuras ante lluvias y vientos. Se estima que cerca de 1,3 millones de personas habitan zonas vulnerables a estos cambios térmicos.