Lavaban ropa de hospitales EsSalud con agua de desagüe: escándalo sacude a la red Rebagliati

Prendas provenientes de al menos tres centros de salud eran procesadas en un local sin licencia, sin separación de material contaminado ni uso de equipos de protección por parte del personal

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El material ingresa al local sin identificación clara, lo que impide verificar el tipo de servicio que se brinda o las condiciones en las que se realiza el lavado. // Video: AVT Noticias

El escándalo por el lavado de ropa hospitalaria en condiciones insalubres crece en Lima. Nuevos testimonios y registros audiovisuales revelan que prendas utilizadas por personal médico de EsSalud estarían siendo procesadas en una lavandería clandestina, sin cumplir protocolos básicos de bioseguridad. Las imágenes muestran ropa tirada en el suelo, expuesta sobre estructuras metálicas deterioradas y manipulada sin protección, lo que enciende alertas sobre un posible riesgo sanitario.

La denuncia cobra mayor gravedad al confirmarse que estos textiles provendrían de al menos tres hospitales de la red Rebagliati, lo que implica una exposición directa para pacientes y trabajadores de salud. El caso no solo evidencia fallas en el tratamiento de prendas potencialmente contaminadas, sino también en los mecanismos de supervisión de un servicio clave dentro del sistema hospitalario.

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Hospitales de EsSalud involucrados y rutas de la ropa contaminada

Instalaciones clandestinas sin certificaciones ni controles sanitarios. (Composición: Infobae)
Instalaciones clandestinas sin certificaciones ni controles sanitarios. (Composición: Infobae)

De acuerdo con el testimonio de Gonzalo Ysique, especialista con décadas de experiencia en el área de lavandería hospitalaria, las prendas observadas en los registros audiovisuales provendrían de tres establecimientos de salud: el hospital Angamos (Miraflores), el hospital Uldarico Rocca (Villa El Salvador) y el hospital Carlos Alcántara (La Molina), todos pertenecientes a la red hospitalaria Rebagliati.

Uno de los puntos críticos detectados es la falta de control en el transporte de la ropa hospitalaria. En los registros se observa el ingreso y salida de vehículos sin señalización ni protocolos visibles, lo que genera dudas sobre si se trata de ropa sucia o ya procesada. “No sabemos con qué vehículo sale... no está identificado, no sabemos si es ropa sucia, si es ropa blanca”, advirtió.

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A esto se suma la ausencia de un sistema de clasificación. Las imágenes muestran prendas acumuladas en el suelo, sin separación previa, lo que contradice las normas sanitarias que exigen diferenciar textiles contaminados de los limpios. Esta situación incrementa el riesgo de contaminación cruzada y compromete el uso seguro de la ropa en entornos hospitalarios.

Falta de bioseguridad y exposición directa de pacientes y personal médico

Investigación periodística expone cómo la ropa hospitalaria, potencialmente contaminada, es tratada sin ninguna medida de seguridad en una lavandería clandestina. Un escándalo que involucra a EsSalud y la seguridad de sus pacientes. Panorama

Las condiciones observadas en la lavandería clandestina reflejan un incumplimiento total de los protocolos de bioseguridad exigidos para el tratamiento de ropa hospitalaria. Según el especialista, el proceso debería contar con áreas diferenciadas para ropa sucia y limpia, así como con barreras sanitarias que eviten el contacto entre ambas.

Sin embargo, lo registrado evidencia lo contrario. Las prendas son colocadas sobre superficies metálicas expuestas —presuntamente oxidadas— y secadas en espacios abiertos como azoteas, sin ningún control ambiental. “Están tiradas, están tendidas... cuando eso no se ventila así la ropa”, explicó Ysique.

El personal que manipula estos textiles tampoco contaría con equipos de protección personal (EPP). En los videos se observa a trabajadores sin mascarillas, guantes ni indumentaria adecuada, lo que incrementa el riesgo tanto para ellos como para quienes entran en contacto con las prendas. “Están sin gorro, sin mascarilla, están con pantalón jeans”, precisó.

Uno de los aspectos más sensibles es el impacto que esta situación podría tener en los pacientes. Según el testimonio recogido, las personas hospitalizadas —muchas de ellas con defensas bajas— serían las primeras en exponerse a posibles agentes infecciosos. “Esa ropa... no sabemos en qué condiciones está llegando”, advirtió.

El especialista explicó que los textiles de algodón, como sábanas o camisones, pueden retener microorganismos si no son tratados adecuadamente. Esto podría favorecer la aparición de infecciones intrahospitalarias, un problema que ya representa un desafío en los centros de salud.

Además, se cuestiona la decisión de tercerizar el servicio en un local que no reúne condiciones básicas. “Es primera vez que veo esto... no sé cómo es que se le dan una orden de compra a una lavandería que no reúne las condiciones”, afirmó Ysique, quien también indicó que el establecimiento habría iniciado como un negocio de lavado de zapatillas antes de asumir el tratamiento de ropa médica.

Mientras se espera una respuesta oficial de EsSalud, la denuncia pone en evidencia posibles fallas en los procesos de contratación, supervisión y control de servicios críticos para la atención sanitaria.

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