Alza en los combustibles: colectivos a nivel nacional evalúan cobrar hasta 10 soles por usuario ante el aumento de la gasolina

El sector del transporte afronta una situación crítica por los aumentos en diésel, GLP y gasolina premium, lo que lleva a conductores a analizar posibles ajustes tarifarios

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El video presenta un reportaje en vivo de Exitosa sobre el aumento del precio del combustible. Los rótulos visibles en pantalla indican que el alza de combustible obliga a los taxistas a incrementar el costo de los pasajes.

El precio de los combustibles en Perú experimenta una subida constante que impacta de manera directa en los costos del transporte público. Según datos recientes, el diésel, fundamental para el transporte de carga pesada, se comercializa a 23.85 soles por galón, mientras que el GLP permanece por encima de los 7.82 soles. La gasolina regular llega a los 20.39 soles y la premium supera los 21.50 soles, una tendencia que genera preocupación entre transportistas y usuarios.

Ante este escenario, transportistas de colectivos plantean elevar la tarifa hasta 10 soles por pasajero para mantener la rentabilidad de sus operaciones, una medida que repercutiría en los bolsillos de miles de ciudadanos.

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Conductores los más afectados ante el alza de la gasolina

De acuerdo con reportes difundidos por Exitosa, los conductores de colectivos y taxis han comenzado a reorganizar sus rutas de abastecimiento en busca de alternativas más económicas frente al incremento sostenido de los combustibles. La ausencia de Gas Natural Vehicular (GNV) a inicios de año intensificó la escalada de precios y obligó a los trabajadores a buscar opciones que permitan reducir sus costos diarios. Un transportista citado por Exitosa explicó que el gasto diario en GLP para un vehículo colectivo se elevó de un rango de 35 a 40 soles a más de 60 soles, lo que presiona la estructura de precios del sector.

El alza en los combustibles no solo afecta el transporte público, sino que incide directamente en la economía de las familias peruanas. El incremento de los pasajes genera un efecto dominó sobre la canasta básica familiar, ya que los costos de traslado de productos también se ven aumentados. Diversos gremios de transporte han advertido que el escenario actual no resulta sostenible para quienes dependen de la actividad diaria, ya que las ganancias disminuyen mientras los gastos fijos siguen en aumento.

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Un taxi plateado y una van blanca repostan en una gasolinera de Lima, Perú, mostrando un tótem alto con precios de combustible como diésel 23.85 y gasolina 20.39.
Vehículos de transporte público y taxis repostan combustible en una estación de servicio en Lima, Perú, con los precios elevados de diésel, GLP y gasolina claramente visibles en el surtidor. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Usuarios afrontan la crisis de la gasolina

La preocupación se extiende entre los usuarios, quienes enfrentan la disyuntiva de asumir tarifas más elevadas o limitar la frecuencia de sus desplazamientos. El aumento de 10 soles en la tarifa de colectivos representa un golpe considerable para quienes utilizan este servicio de manera cotidiana, sobre todo en zonas donde la oferta de transporte alternativo es limitada. Organizaciones de defensa del consumidor han solicitado al Gobierno de Perú que intervenga con medidas que permitan mitigar el impacto de la crisis y proteger a los sectores más vulnerables.

En una entrevista recogida por Exitosa, un conductor de colectivo expresó: “La gasolina se elevó desde la crisis que hubo por ausencia de GNV en marzo y desde entonces los taxistas en general buscamos dónde hay más barato. Un transportista consume entre 6 a 7 galones de GLP por día y estaba a 5 soles, eso era entre 35 a 40 soles diarios, pero ahora se ha elevado a más de 20 soles diarios lo que quita el combustible. El problema radica en que el transporte público en bus o combi se puede manejar, pero en el colectivo los pasajeros no quieren pagar más. El gobierno peruano debe hacer algo porque esto es un gasto millonario para nosotros los emprendedores”.

FOTO DE ARCHIVO: Camiones cisterna hacen fila en la refinería La Pampilla para cargar gasolina tras la rotura del principal gasoducto del país, en Lima, Perú, 9 de marzo de 2026. REUTERS/Sebastian Castaneda/Foto de archivo
FOTO DE ARCHIVO: Camiones cisterna hacen fila en la refinería La Pampilla para cargar gasolina tras la rotura del principal gasoducto del país, en Lima, Perú, 9 de marzo de 2026. REUTERS/Sebastian Castaneda/Foto de archivo

Crisis del petróleo y el silencio del estado peruano

La situación también pone en evidencia la falta de respuestas concretas desde el Ejecutivo. Hasta el momento, el gobierno de Perú no ha anunciado medidas específicas para contener la escalada de precios ni ha ofrecido alternativas que alivien la carga de los transportistas y usuarios. El silencio oficial agudiza la incertidumbre entre quienes dependen del transporte público para generar ingresos o desplazarse a sus trabajos.

El impacto se observa especialmente en las ciudades donde el transporte colectivo representa una alternativa eficiente frente al congestionamiento y la insuficiencia de las rutas tradicionales de buses y combis. El potencial incremento de tarifas podría llevar a una reducción en la demanda y, en consecuencia, a una disminución en los ingresos de los propios transportistas, quienes ya operan bajo márgenes ajustados.

Un hombre empuja un vehículo para repostar en una gasolinera tras la rotura del principal gasoducto de gas natural del país, en Lima, Perú, 9 de marzo de 2026. REUTERS/Sebastian Castaneda
Un hombre empuja un vehículo para repostar en una gasolinera tras la rotura del principal gasoducto de gas natural del país, en Lima, Perú, 9 de marzo de 2026. REUTERS/Sebastian Castaneda

¿Qué podría pasar?

Especialistas consultados por Exitosa advierten que la crisis de los combustibles tiene un efecto multiplicador sobre otras áreas de la economía. El aumento en los precios de los productos de primera necesidad se explica, en parte, por los mayores costos logísticos y de transporte que enfrentan los proveedores. El resultado es una presión adicional sobre la inflación y una pérdida de poder adquisitivo para los hogares.

En este contexto, los gremios de transporte han solicitado la revisión de la política de subsidios y exoneraciones tributarias para los combustibles, así como la promoción de alternativas energéticas más accesibles. La transición hacia el uso de GNV o fuentes renovables se ha visto limitada por la infraestructura insuficiente y la volatilidad en el suministro, como se evidenció durante la crisis de marzo.

Primer plano de una mano operando un surtidor de gasolina que muestra un precio y una flecha ascendente, con un coche y personas al fondo en una estación.
Consumidores enfrentan un nuevo incremento en los precios de las gasolinas, lo que se refleja en los surtidores de combustible y genera preocupación económica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mientras el debate continúa, la preocupación crece en las calles. Conductores y pasajeros coinciden en que la situación no se sostiene a largo plazo sin una intervención estatal efectiva que estabilice los precios y garantice el acceso a un transporte asequible. La posibilidad de que los colectivos cobren hasta 10 soles por viaje abre un nuevo capítulo en la discusión sobre el futuro del transporte público en Perú, en medio de una coyuntura económica adversa y una demanda social cada vez más insatisfecha.