INEI: la pobreza limita el acceso al empleo asalariado y expande la informalidad en Perú

De acuerdo con el último informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática, muestra que la mayoría de esta población se desempeña por cuenta propia y en empresas pequeñas, con escaso acceso a beneficios laborales y seguridad social

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Las estadísticas del INEI confirman que los sectores más afectados dependen de actividades independientes y microempresas, mientras la inserción en empleos formales sigue siendo restringida
Las estadísticas del INEI confirman que los sectores más afectados dependen de actividades independientes y microempresas, mientras la inserción en empleos formales sigue siendo restringida| Foto: Gemini IA/Canva

La composición del mercado laboral en Perú durante 2025 evidencia un fenómeno persistente: la pobreza reduce las oportunidades de acceder a empleos asalariados y fortalece la presencia de la informalidad. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la mayoría de la población en condición de pobreza se inserta en el trabajo independiente y en empresas de muy pequeño tamaño, lo que refleja en la calidad del empleo y la protección social de las personas.

La pobreza en Perú impulsa el autoempleo y restringe el trabajo asalariado
La pobreza en Perú impulsa el autoempleo y restringe el trabajo asalariado|Foto: INEI

Predominio del trabajo independiente y baja presencia en empresas grandes

El análisis de la categoría ocupacional revela que el 46,3% de la población pobre ocupada desarrolló actividades como trabajador independiente, mientras que solo el 37% accedió a empleos asalariados. El segmento de trabajadores familiares no remunerados representó el 13,4%. En el extremo opuesto, los empleadores y los trabajadores del hogar tuvieron una participación, con el 1,3% y el 2%, respectivamente.

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La situación contrasta con la realidad de la población no pobre, donde el 48,8% se desempeñó como asalariado y el 38,2% lo hizo como independiente. Este patrón indica que la pobreza restringe el acceso a empleos formales y estables, obligando a quienes la padecen a escoger alternativas vinculadas a la informalidad o el autoempleo.

El INEI detalla que, en la franja vulnerable —personas en riesgo de caer en pobreza—, el 44,1% trabajó por cuenta propia, seguido del 40,6% como asalariado. Este comportamiento confirma que la transición hacia el empleo formal sigue siendo limitada para los sectores de menor ingreso.

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La mayor parte de la población con menores ingresos recurre al trabajo independiente o en microempresas y enfrenta dificultades para acceder a empleos estables y formales| Foto: Gemini IA
La mayor parte de la población con menores ingresos recurre al trabajo independiente o en microempresas y enfrenta dificultades para acceder a empleos estables y formales| Foto: Gemini IA

Microempresas, epicentro del empleo para los pobres

La relación entre pobreza y tamaño de empresa es otro indicador clave. Según el INEI, el 78,8% de los trabajadores pobres laboró en empresas de 1 a 5 empleados. Solo el 8,3% de la población pobre ocupada encontró trabajo en empresas de 51 o más empleados, donde suelen existir mejores condiciones laborales y acceso a derechos sociales.

Entre la población no pobre, el 64,5% trabajó en microempresas y el 20,1% en grandes empresas, una diferencia respecto al grupo en pobreza. En el segmento vulnerable, el 74,7% se desempeñó en empresas de 1 a 5 trabajadores y el 11,9% en empresas de 51 o más.

Comparando con el año 2019, la proporción de pobres ocupados en microempresas cayó en 4,1 puntos porcentuales, mientras que aumentó la participación tanto en empresas medianas como grandes.

Sectores

La población pobre ocupada se concentra principalmente en actividades de agricultura, pesca y minería, que en conjunto agrupan al 38,8%. Los servicios representan el 21% y el comercio el 15,2%. Sectores como manufactura, transporte y construcción tienen participaciones inferiores al 10%. En contraste, dentro de la población no pobre, los servicios lideran con el 34,4%, seguidos de agricultura, pesca y minería (23,6%) y comercio (19,6%).

La comparación con años previos arroja un descenso notable de la presencia de los pobres en actividades agrícolas, junto a un crecimiento en sectores como manufactura, comercio, transporte y servicios.

El informe se precisa que, respecto a 2024, no se observaron cambios significativos en la distribución del empleo según tamaño de empresa, tanto para la población en pobreza como para la no pobre. En la categoría de ocupación, la proporción de trabajadores independientes pobres cayó en 1,7 puntos porcentuales, mientras los trabajadores familiares no remunerados aumentaron en 1 punto.