Las elecciones en Perú estuvieron marcadas por la demora en la llegada de material electoral, lo que impidió el voto de más de 52 mil ciudadanos y obligó a extender el proceso hasta el lunes, con resultados parciales que ya perfilan a Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga como favoritos para la segunda vuelta presidencial.
No obstante, aunque ambos candidatos pasan a una segunda vuelta, para la elección de senadores y diputados la suerte parece estar ya echada y no tendrán segunda vuelta, por lo que la preponderancia del Parlamento, ganada en los últimos años, podría resultar ahora letal.
Un proceso empañado en los ojos de ambos hemisferios
Carlos Díaz-Rosillo, exdirector de Políticas Públicas de la Casa Blanca, sostuvo que la falta de orden e inestabilidad presentes en la política peruana se volcaron sobre el sistema electoral. Por ello, consideró como “inaceptable” que una empresa sancionada haya sido contratada para el transporte de boletas.
Díaz-Rosillo considera que el incidente con las boletas empañó el proceso. Sin embargo, destaca que los resultados preliminares muestren una derrota para la izquierda, algo que ya se ha visto en otros países de la región, y que hubiera generado “preocupación” para el gobierno de Estados Unidos.
“Para Estados Unidos es muy importante que la estabilidad política regrese al Perú. El hecho de que la izquierda haya sido derrotada es positivo, no solamente para la relación, sino para el pueblo peruano, que claramente está diciendo que quiere un cambio”, destacó el experto.
Para el reconocido consultor y estratega político, una buena relación con Estados Unidos puede ser clave para enfrentar la inseguridad en Perú, tanto por la posible llegada de recursos económicos como por el apoyo tecnológico y técnico, sobre todo cuando se trata de un “problema regional”.
¿Qué viene en adelante? Díaz-Rosillo suscribe que los candidatos deben actuar con prudencia porque los resultados oficiales aún no se han publicado y todavía hay personas votando. Destaca la actitud de Keiko Fujimori al llamar a esperar resultados oficiales.
Sin embargo, también criticó a su eventual contediente, Rafael López Aliaga, quien busca capitalizar votos con el argumento de mantener tratativas y una relación personal con figuras de la actual administración norteamericana, incluso el propio presidente Donald Trump y el secretario de Estado norteamericano Marco Rubio, “cuando no es cierto”, de acuerdo a Díaz-Rosillo, conocedor de las figuras centrales de la Casa Blanca.
“Me preocupa que uno de los candidatos está hablando de una relación con Estados Unidos, de una relación cercana tanto con el presidente Trump como con el secretario de Estado, Marco Rubio, cuando en realidad no la tiene. Si dices que eres amigo del presidente Trump y del secretario de Estado, Marco Rubio, cuando ni siquiera conoces al presidente Trump y apenas has visto una vez al secretario de Estado, eso es verdaderamente preocupante”, subrayó Díaz-Rosillo.
“No es solamente decir que se va a tener una relación con Estados Unidos, sino en realidad tener un plan concreto de cómo será esa relación y de siempre manejarla con transparencia y con honestidad”, dijo.
¿Otro golpe para la férrea macroeconomía peruana?
¿Y cómo responderá el Perú en cifras? Luis Miguel Castilla, director de Videnza Instituto y exministro de Economía de Perú, explica que los factores internacionales han tenido hasta ahora mayor peso en el desempeño económico que la incertidumbre electoral reciente.
Señala que la campaña electoral ha sido corta (menos de un mes), por lo que recién empieza a sentirse un leve retroceso en las expectativas, aún en mantienen en terreno positivo. No obsatnte, advierte que si en la segunda vuelta se pone en cuestión el modelo económico, estas podrían deteriorarse.
“Se sabe que en el Perú hoy la fuerza está en el Senado. Entonces, cualquier presidente que se estime disruptivo e intente patear el tablero, va a tener que confrontar un Congreso y un Senado en particular, que fácilmente lo puede sacar del cargo, como se ha visto en el pasado”, proyectó.
El economista recuerda que la economía peruana llega a esta elección creciendo a más de 3% anual, con una inversión privada que ha crecido a doble dígito durante 2025 y el primer trimestre de 2026.
Indica que la economía peruana ya superó un “test complejo” con la elección del izquierdista Pedro Castillo en 2021, cuando los “candados institucionales” del Congreso peruano impidieron una asamblea constituyente y frenaron la fuga de capitales.
Con todo, Castilla advierte que la alta rotación de autoridades y la incertidumbre política impiden que Perú crezca a su ritmo potencial, con “una tasa inferior a la que podría alcanzar en un entorno más estable”.
“Lo que diferencia a Perú es, especialmente, su marco constitucional y la independencia del BCR. Estamos transitando un periodo de bonanza y eso se ve en términos de intercambio en niveles récord. Yo creo que todo eso ayuda a que la economía siga desacoplada [de la política], pero todo tiene sus límites”, apunta.
Las cuerdas de la economía y la política cada vez menos separadas
Carlos Gallardo Torres, economista y gerente general del Instituto Peruano de economía (IPE), coincide en que las condiciones internacionales y los precios de los minerales deberían determinar un crecimiento de entre 5% y 6% del PIB para el país andino.
No obstante, se muestra menos auspicioso y advierte que parte del avance y la llegada de nuevas inversiones se debe a que otros países de la región, como Colombia y Brasil, “están peor y presentan situaciones más críticas”, lo que permite que Perú “mantenga su grado de inversión”.

Por ello, prevé que si la inestabilidad y la falta de legitimidad persisten, la economía podría verse seriamente afectada en la primera parte del siguiente gobierno. Además, recordó que, en la última década, “el presidente no ha contado con respaldo y ha tenido que negociar con 10 partidos para mantenerse en el cargo.”
“Si quien termina siendo presidente tiene un grupo importante de senadores, probablemente tendrá mucho mayor margen de maniobra para lograr un entorno político menos volátil”, manifestó.
Gallardo advierte que, aunque Perú mantiene su grado de inversión y cierta confianza internacional, el pilar fiscal—es decir, la capacidad del Estado para gestionar responsablemente sus ingresos y gastos, controlar el déficit y mantener la sostenibilidad de la deuda—se ha deteriorado en los últimos dos años.
Este debilitamiento refleja una menor disciplina fiscal, posibles aumentos en el gasto público sin respaldo suficiente y una presión creciente sobre las cuentas del Estado.
Si bien aún no se ha traducido en una crisis, Gallardo señala que esta tendencia resta margen de maniobra para enfrentar shocks y puede afectar la percepción de solidez macroeconómica a mediano plazo, sobre todo en un entorno de intercambios políticos. “Necesitas 21 senadores para salvarte de la vacancia”, vaticinó.
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