Rafael López Aliaga detalla su plan de cárcel en la selva: presos en “carpas militares” y cercos de madera hechos por ellos mismos

El líder de Renovación Popular reiteró que el establecimiento recibiría condenados por corrupción, violencia sexual y extorsión, quienes construirían los muros con madera local y sin costos para el Estado

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El proyecto contempla que los
El proyecto contempla que los propios internos levanten los muros y el cerco perimetral con madera local, sin gastos para el Estado

El líder de Renovación Popular, Rafael López Aliaga, detalló este sábado su propuesta para endurecer el régimen penitenciario con la construcción de una cárcel en la selva, donde serían recluidos condenados por corrupción, violencia sexual y extorsión.

“(Mi plan) es llevarlos a un centro de reclusión en la selva peruana. Hay unos lunares, porque hay fallas geológicas, unas zonas donde no hay vegetación y se puede fácilmente instalar una colonia de rehabilitación”, señaló en una rueda de prensa en Pucallpa.

El exalcalde de Lima explicó que en ese espacio los internos podrían instalarse en carpas militares y que ellos mismos levantarían el cerco perimetral con madera de la zona. “Es manera de rehabilitarse trabajando. ¿Se da cuenta? Eso no va a ser un gasto para el Estado. Los muros de la cárcel lo construye la misma, la misma población penitenciaria”, dijo.

Consultado sobre la viabilidad de la iniciativa, López Aliaga recordó una experiencia anterior: “Ya ha funcionado en Perú. Ha funcionado una colonia que se llamaba El Sepa. El problema es que El Sepa ahora ya es una ciudad, ya está habitado. Pero definitivamente la selva peruana es muy grande”, afirmó.

López Aliaga citó como antecedente
López Aliaga citó como antecedente la colonia penal agrícola de El Sepa, que funcionó sin muros en Ucayali entre 1951 y 1993

“Hay zonas donde no hay Internet, está aislado, no se puede escapar nadie, porque usted conoce la selva. Si va caminando por la selva, pues se muere, no hay manera de salir. Eso es lo que se merece una persona que es terrorista, que es ladrón o que es violador”, agregó.

La colonia penal agrícola del Sepa fue una penitenciaría sin muros establecida en 1951 durante el gobierno de Manuel A. Odría, cerca del río del mismo nombre, en Ucayali, y operó hasta 1993.

El recinto albergó a internos con largas condenas y antecedentes de reincidencia, quienes vivían con sus familias y trabajaban en el lugar. Llegó a tener hasta 800 reclusos, pero problemas presupuestarios y de mantenimiento redujeron su población hasta quedar casi vacío en la década de 1980. El establecimiento cesó funciones prácticas en 1987 y, tras un ataque de Sendero Luminoso en 1992, la actividad se extinguió.

Sobre Barbadillo

La semana pasada, López Aliaga había propuesto el cierre del penal de Barbadillo, conocido como ‘la cárcel de los presidentes’, y el traslado de exjefes de Estado también a su proyecto de campamento en la selva, rodeados de serpientes venenosas.

El dirigente reiteró su propuesta
El dirigente reiteró su propuesta de cerrar el penal de Barbadillo y trasladar también a exmandatarios a este nuevo sistema, aunque el INPE mantuvo la permanencia de los internos en ese penal por razones de seguridad

“Tenemos que ponerle penas muy duras al funcionario ladrón. Nada de Barbadillo, de frente a la selva”, reiteró en la misma rueda de prensa.

Pese a la propuesta, el extinto Instituto Nacional Penitenciario (INPE) determinó en agosto de 2025 que todos deben permanecer en Barbadillo por seguridad, sin importar su régimen penitenciario ni puntaje.

La prisión fue construida originalmente como centro de reclusión temporal del exdictador Alberto Fujimori (1990-2000), trasladado en helicóptero a ese penal tras ser extraditado desde Chile en 2007.

Anteriormente, el aspirante presidencial y favorito en las encuestas afirmó también que los delincuentes capturados “en flagrancia se van inmediatamente en helicóptero a la selva más profunda del Perú donde no hay internet”.

“Si sales de tu colonia, te vas a encontrar con la mejor protección: la shushupe, la víbora. Como es una barrera natural, en los lunares (sin internet) que hay en la selva están esperando que llevemos a los delincuentes más peligrosos y no hay posibilidad de que se fugue nadie”, sostuvo.