Más de 20 tipos de cáncer están relacionados con el consumo de cigarrillos, según el Minsa: incluso cuando se fuma solo uno al día

La advertencia de la autoridad sanitaria se apoya en décadas de estudios que evidencian que la exposición constante al humo afecta tanto a los fumadores como a quienes conviven con ellos, aumentando la probabilidad de diversas enfermedades graves

Guardar
Una joven fuma un cigarrillo
Una joven fuma un cigarrillo al aire libre, generando una densa nube de humo. El consumo de tabaco sigue siendo un problema de salud pública, especialmente entre la población juvenil, a pesar de las campañas de concienciación sobre sus riesgos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Fumar un solo cigarrillo al día puede desencadenar una cadena silenciosa de daños que, con el tiempo, abren la puerta a más de veinte tipos diferentes de cáncer. Esta realidad, respaldada por décadas de investigación médica, sigue cobrando vidas y deteriorando la salud de millones en el país. La exposición constante al humo del tabaco no solo afecta al fumador: quienes comparten el entorno, en casa o en el trabajo, también sufren las consecuencias.

El Ministerio de Salud (Minsa) advierte que el tabaco y la nicotina actúan como potentes agentes cancerígenos, además de provocar una fuerte adicción que complica cualquier intento de abandono. Fumar, incluso de manera ocasional o en pequeñas cantidades, incrementa de manera significativa el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, boca, esófago, mama y otras catorce neoplasias. Además, el tabaco está vinculado con enfermedades cardiovasculares y más de 120 patologías, tanto benignas como malignas.

Según el doctor Edgar Amorín, cirujano oncólogo del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN), el efecto nocivo del cigarrillo va mucho más allá del pulmón: “El 50% de las personas que fuman reincide y, desde el punto de vista oncológico, la repercusión es muy negativa”.

(Freepik)
(Freepik)

La adicción al cigarrillo se debe principalmente a la acción de la nicotina sobre la dopamina, un neurotransmisor que regula el placer y el bienestar. Esta reacción química vuelve al tabaco una sustancia difícil de dejar y convierte la recaída en un desafío frecuente. Por eso, quienes intentan dejar de fumar necesitan estrategias y apoyo para superar los momentos de debilidad.

¿Cuántos tipos de cáncer se relacionan con el tabaco?

Entre los tipos de cáncer relacionados con el consumo de tabaco sobresalen el cáncer de pulmón, boca, laringe, faringe, esófago, riñón, cuello uterino, hígado, vejiga, páncreas, estómago, colon y recto, además de la leucemia mieloide aguda. Estas enfermedades pueden afectar tanto a hombres como a mujeres, y muchas de ellas tienen una alta tasa de mortalidad, lo que subraya la gravedad de la exposición continua al humo del cigarrillo.

Cáncer al pulmón. (foto: El
Cáncer al pulmón. (foto: El Confidencial)

Investigaciones recientes indican que fumar también incrementa el riesgo de desarrollar cáncer de próstata con desenlace fatal y ciertos tipos poco frecuentes de cáncer de ovario. Expertos recalcan que no existe una forma segura de consumo: cigarrillos, cigarros y pipas representan amenazas similares para la salud, por lo que la única vía efectiva de prevención es evitar por completo el uso de productos de tabaco.

¿Por qué es tan difícil dejar de fumar?

La nicotina es la principal responsable de la adicción al tabaco. Su capacidad para alterar la liberación de dopamina en el cerebro refuerza el deseo de fumar y dificulta el abandono del hábito. Cuanto mayor es la frecuencia y la cantidad de cigarrillos consumidos, más intensa se vuelve la dependencia.

El Minsa subraya que este proceso adictivo es más fuerte que el de muchas otras sustancias. Por ello, muchas personas recaen tras intentar dejar de fumar, lo que perpetúa el daño a la salud e incrementa el riesgo de enfermedades graves. El apoyo profesional y familiar es esencial para romper el ciclo de la adicción.

Tabaquismo y enfermedades crónicas: lo que debes saber

El consumo simultáneo de alcohol y tabaco potencia su efecto dañino: juntos, multiplican el riesgo de desarrollar cáncer y enfermedades cardiovasculares. Además, el humo del cigarrillo perjudica a quienes conviven con personas fumadoras, aumentando la carga de enfermedades en la comunidad.

Un hombre joven exhala una
Un hombre joven exhala una densa nube de humo mientras sostiene un cigarrillo encendido. La imagen resalta los efectos visibles del consumo de tabaco, como la coloración amarillenta en los dedos, y pone de manifiesto los riesgos asociados al hábito de fumar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El tabaquismo es también el principal causante de enfermedades pulmonares crónicas como la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), bronquitis y enfisema. Los síntomas iniciales —tos persistente, dificultad para respirar, exceso de moco— suelen empeorar con el tiempo. La American Cancer Society advierte que el daño a los pulmones comienza poco después de iniciar el consumo y se agrava si no se abandona el hábito. Aunque estas enfermedades no tienen cura, dejar de fumar puede detener su progresión y mejorar la calidad de vida.

Claves para dejar de fumar y beber con éxito

Dejar de fumar y de beber es posible y existen acciones concretas para lograrlo:

  • Fije una fecha para dejar el cigarrillo y el alcohol. Comprometerse con una fecha ayuda a iniciar el cambio.
  • Busque apoyo profesional. La asistencia de médicos, psicólogos o programas especializados incrementa las probabilidades de éxito.
  • Involucre a su red de apoyo. Familia y amigos pueden ofrecer contención emocional y ayudar a evitar recaídas.
  • Identifique y evite situaciones de riesgo. Reconocer los momentos o lugares asociados al consumo es clave para prevenir la tentación.
  • Mantenga una alimentación equilibrada con abundantes frutas y verduras, como parte de un estilo de vida saludable.

El Minsa recomienda reflexionar sobre los riesgos y proteger a las nuevas generaciones, recordando que el daño del tabaco y el alcohol no solo afecta a quien los consume, sino también a quienes lo rodean. La decisión de abandonar el cigarrillo y el alcohol es el primer paso para preservar la salud y reducir significativamente la posibilidad de enfermedades graves. La información, la educación y el acompañamiento profesional son aliados fundamentales para lograr un cambio duradero y proteger el bienestar propio y de la comunidad.