Así estaba recluído Erick Moreno, alias ‘El Monstruo’, en una celda de máxima seguridad en Paraguay

Ocho agentes custodios acompañaron al detenido durante todo el vuelo, mientras autoridades de Medicina Legal del Perú supervisaban su estado físico

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Así vivía recluido en una celda de máxima seguridad Erick Moreno, alias “El Monstruo”, en Paraguay, antes de su extradición a Lima. (Crédito: Latina Noticias)

Erick Moreno Hernández, conocido como “El Monstruo”, se encontraba recluido en la cárcel Martín Mendoza de Paraguay, en una celda de máxima seguridad, antes de su extradición a Perú, según informó la periodista Fátima Garay del canal paraguayo Telefuturo en conversación con Latina. La reclusión del detenido estuvo marcada por estrictas medidas de seguridad debido a su alta peligrosidad.

“Se puede observar cómo era la habitación de alias ‘El Monstruo’. Vimos que hay dos camas, él estaba absolutamente solo en el interior de su celda. Antes de trasladarlo a la Primera Brigada Aérea, se le puso un casco protector”, explicó. Además, detalló que en el penal los internos de alta peligrosidad utilizan chalecos antibalas y vestimenta roja, señalando que “el atuendo rojo es el color que se utiliza en el penal considerado de máxima seguridad”.

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Así vivía recluido en un penal de máxima seguridad en Paraguay Erick Moreno, alias “El Monstruo”, antes de su extradición a Lima. (Foto composición: Infobae Perú/Captura video: Latina/Difusión)

Seguridad durante traslado

El traslado del criminal desde el penal hasta la aeronave de extradición se realizó bajo estricta vigilancia. El avión fue acondicionada especialmente para resguardar la seguridad de la tripulación y del detenido. Ocho efectivos de la Policía del Perú acompañaron al interno durante el vuelo, distribuidos en distintos sectores del avión para garantizar un control total durante todo el trayecto. Asimismo, se planificaron dos paradas estratégicas antes de llegar a Lima, con el fin de mantener la operación bajo estrictos protocolos de seguridad.

Durante la permanencia en Paraguay, las autoridades judiciales y de Medicina Legal del Perú participaron en la revisión del detenido. Esto permitió elaborar un informe detallado sobre su estado físico y asegurarse de que las condiciones del traslado cumplieran con las normas internacionales y los estándares de seguridad requeridos para un recluso de alta peligrosidad. Estas acciones forman parte de un procedimiento coordinado entre ambos países para garantizar la extradición sin contratiempos.

Erick Moreno Hernández será presentado
Erick Moreno Hernández será presentado en el Callao tras su arribo al Perú

‘El Monstruo’ planeaba fugar

Antes del traslado de Erick Moreno Hernández, alias “El Monstruo”, los organismos de seguridad detectaron un plan de fuga que obligó a modificar por completo la hoja de ruta prevista y elevó el nivel de alerta en torno al interno, considerado de alto riesgo dentro del sistema penitenciario. La advertencia surgió mientras el proceso judicial avanzaba en discreción, y el penal de Emboscada, donde permanecía recluido, comenzó a mostrar un movimiento inusual de personal policial y militar. Este refuerzo no solo respondió al traslado, sino también a información sensible obtenida mediante labores de inteligencia, que señalaban una maniobra en preparación por parte de posibles cómplices.

Ese tipo de traslado, por su naturaleza, reduce el nivel de blindaje habitual del penal y genera espacios logísticos que podrían resultar críticos. Ante este escenario, las autoridades asumieron que cualquier desplazamiento externo implicaba un riesgo elevado. La hipótesis principal consideraba la posible intervención de cómplices durante el recorrido o en el entorno hospitalario, lo que obligó a implementar medidas adicionales de protección y control antes de cualquier movimiento del interno.

Vuelo que traslada a Erick
Vuelo que traslada a Erick Moreno a Perú: dos escalas antes de la entrega en Lima| Foto: Captura de Latina/PNP

La confirmación de la amenaza motivó un cambio inmediato en las condiciones de reclusión. Moreno quedó aislado en una celda de máxima seguridad, bajo vigilancia permanente mediante cámaras y control directo del personal penitenciario. Se suspendieron por completo las visitas y los movimientos dentro del penal se limitaron al mínimo indispensable, con el objetivo de reducir cualquier oportunidad de fuga o de interacción que pudiera comprometer la seguridad del traslado.

La respuesta institucional también se extendió al perímetro externo del penal. Se desplegaron efectivos policiales y militares para resguardar los alrededores, con patrullaje constante, verificación de accesos y supervisión continua de cualquier actividad sospechosa. Los agentes penitenciarios recibieron instrucciones precisas para monitorear cada acción del interno, manteniendo vigilancia durante las 24 horas con énfasis en evitar incidentes que pudieran interferir con el proceso de extradición hacia Perú.