Ministerio de Cultura asegura que 753 km2 del patrimonio mundial de las Líneas de Nazca siguen protegidos

Además, se crea la Unidad Ejecutora Nasca para fortalecer el control, conservación e investigación. El nuevo polígono permite enfocar mejor los recursos públicos en áreas con valor comprobado

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Líneas de Nazca, Perú (Wikimedia).
Líneas de Nazca, Perú (Wikimedia).

La línea divisoria entre la conservación y la gestión territorial en Nasca ha cambiado. El Ministerio de Cultura presentó una nueva delimitación de la Reserva Arqueológica Líneas y Geoglifos de Nasca y Palpa, reduciendo su extensión oficial de más de 5.600 a poco más de 3.200 kilómetros cuadrados. La decisión se oficializó a través de la Resolución Viceministerial N.º 00128-2025-VMPIC/MC, lo que modificó el mapa del sitio arqueológico más importante del sur peruano y abrió un nuevo escenario en torno al uso del terreno que quedó fuera del nuevo polígono.

Durante una sesión de la Comisión de Cultura del Congreso realizada en Ica, el ministro de Cultura, Fabricio Valencia Gibaja, explicó que el cambio no afecta la zona inscrita por la Unesco como Patrimonio Mundial. “La Reserva Arqueológica delimitada en el 2004 tenía una extensión aproximada de 5600 km² y luego de recabar información y realizar sesudos estudios por más de 20 años, estamos sincerando la información y se determinó que son aproximadamente 3200 km² los que corresponden a la reserva arqueológica”, indicó ante los parlamentarios y autoridades locales.

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La redefinición generó atención pública, especialmente por el terreno excluido. Sin embargo, el Ministerio indicó que los 753 kilómetros cuadrados inscritos por la Unesco continúan dentro del nuevo perímetro, sin modificación alguna. La medida apunta, según los funcionarios, a mejorar la administración del sitio y focalizar los esfuerzos de conservación sobre el área con evidencia concreta de geoglifos y estructuras culturales.

Un cambio basado en estudios prolongados

Ministro de Cultura - Líneas de Nazca - Perú - 4 de junio
Mapa expuesto por el ministro de Cultura en conferencia de prensa tras el Consejo de Ministros.

La reserva fue reconocida en 1993 mediante la Resolución Jefatural N.º 421, aunque entonces no se fijó un polígono claro. Recién en 2004, una resolución directoral estableció un área de 5.633,47 km². Esa cifra fue revisada y corregida con la información recolectada durante más de dos décadas por arqueólogos, técnicos y especialistas en geografía del patrimonio.

“El área declarada por la UNESCO como Patrimonio Mundial es de 753 km² y se encuentra íntegramente contenida dentro del nuevo polígono, el cual es cuatro veces mayor”, señala el comunicado oficial del Ministerio de Cultura. Con esta afirmación, se buscó aclarar que no hay afectación directa al sitio reconocido internacionalmente y que los principales geoglifos, como el colibrí, el mono o la araña, permanecen bajo la protección de la Ley General de Patrimonio Cultural.

El informe del ministerio también incluye la aprobación previa, en 2024, de una zonificación para las áreas sin contenido arqueológico, basándose en el Plan de Gestión del Territorio de Nasca y Palpa diseñado en 2015. La nueva delimitación responde a ese mismo criterio técnico: adecuar el terreno protegido a los elementos que poseen valor patrimonial comprobado.

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comunicado del Mincul
comunicado del Mincul

Una unidad ejecutora con enfoque exclusivo

Como parte de la estrategia para fortalecer la protección de Nasca, el Ministerio de Cultura anunció además la creación de la Unidad Ejecutora Nasca. Su tarea será coordinar las acciones de conservación, control e investigación en el área reservada. “El Ministerio de Cultura viene gestionando la creación de la Unidad Ejecutora Nasca, con el objetivo de consolidar una gestión eficiente y especializada del sitio arqueológico, articulando acciones de protección, investigación y conservación de nuestro patrimonio cultural”, señaló el documento emitido por la entidad.

La propuesta busca descentralizar la gestión de un espacio extenso y de difícil vigilancia. La implementación de una estructura operativa autónoma permitiría atender con mayor prontitud los problemas de conservación, patrullaje y vigilancia, además de garantizar que las decisiones sobre el uso del suelo en las áreas cercanas se articulen con criterios culturales.

En ese sentido, el nuevo polígono, aunque menor en tamaño respecto al anterior, “permitirá una administración más eficaz”. Las autoridades esperan que los recursos públicos, frecuentemente limitados, puedan enfocarse con mayor precisión en las zonas con presencia arqueológica comprobada, sin diluir esfuerzos en sectores sin valor cultural documentado.

Terreno excluido: posibles usos y vigilancia

El punto más debatido desde el anuncio del nuevo perímetro ha sido el futuro de los terrenos que ya no forman parte de la reserva oficial. Aunque el ministerio aclaró que estas áreas no contienen evidencia arqueológica registrada, su exclusión ha despertado interés por parte de sectores económicos y autoridades locales sobre la posibilidad de habilitar actividades agroindustriales, urbanísticas o de infraestructura.

De momento, el Ministerio de Cultura informó que las áreas sin contenido arqueológico serán zonificadas según el uso del suelo previsto en los planes de ordenamiento territorial vigentes, lo cual implicará una coordinación con gobiernos regionales y municipales. Esa etapa requerirá vigilancia para evitar que el vacío legal provoque conflictos o afectaciones indirectas al entorno cultural.

Desde 1994, las líneas y geoglifos de Nasca y Palpa forman parte del Patrimonio Mundial. Esa inscripción incluyó un área de 753 km², reconocida por la comunidad internacional por su valor excepcional. Según el Ministerio de Cultura, ese reconocimiento no se ha visto afectado por la redefinición del polígono nacional. El área protegida por el Estado peruano sigue incluyendo por completo la zona reconocida por la Unesco.

El Ministerio de Cultura reiteró que todas las líneas y geoglifos registrados, sin excepción, permanecen bajo protección legal. La redefinición del espacio no implica la eliminación de ningún elemento del patrimonio, sino un reordenamiento que busca responder con más precisión a la realidad arqueológica y física del terreno. La presencia activa del Estado, a través de la futura Unidad Ejecutora Nasca, será clave para sostener esa protección en el tiempo.