Quienes aman a los perros y adoran compartir su vida cotidiana con ellos, gustan de disfrutar de su cercanía. La gran mayoría de los tutores de perros saben lo que es llenarse de pelos la ropa o los “besos” caninos llenos de saliva en las manos, la cara o hasta la boca.
Los perros usan la lengua para levantar migas del piso, para limpiarse las patas, e incluso hasta sus partes íntimas. Sin embargo, cuando nos lamen la cara, encontramos en esa acción algo muy cautivador. Más de una vez son solo esfuerzos ocasionales para remover miguitas de pan de nuestro mentón, pero la mayoría de las veces, nos lamen porque nos quieren.
Cuando nuestro perro nos lame la cara, y busca inclusive la boca, decimos: “Mirá que lindo, cuántos besitos que da, nos da besos”. Y si bien es una señal de cariño, y no tengas ninguna duda que se trata de afecto porque es un vínculo afectivo el que está queriendo establecer, técnicamente no se trata de un verdadero beso.

Minutos después de nacer, los perros experimentan la suave calidez de la lengua de su madre, que los baña con afecto maternal y eso marca a esta conducta como algo amable y como una indudable pauta de demostración de cariño. En realidad, nunca dejan de lamer después de esa marca tan profunda y temprana.
Las madres perrunas aprovechan la relativa inmovilidad de sus cachorros durante el amamantamiento para limpiarlos con su lengua. También les lamen la cola para estimular el impulso de evacuación.
Los cachorros también contribuyen con lamidos, lamiendo las caras y mentones de los perros mayores para saludarlos y como una señal de respeto.

Además, lamer la cara es para los perros un gesto que los retrotrae a cuando era cachorros, muy chiquitos, de 30 o 35 días. En ese momento, la madre para el cambio de dieta, una madre y sobre todo una perra bastante asilvestrada, no tan doméstica ni tan mundana como las hoy, se va a un rincón, para emitir un sonido muy especial que atrae a los cachorros, los cachorros le lamen la comisura de los labios y ella regurgita la comida.
La diferencia entre regurgitar y vomitar es que regurgitar es el contenido estomacal con cierto grado de digestión vuelto a la boca para que los cachorros empiecen a hacer un tránsito de dieta.
De tal manera que no está buscando que nosotros regurgitemos comida, pero lo está trayendo de un momento de sumo afecto y suma felicidad que era cuando mamá en vez de darle la teta, los alimentaba con alimento predigerido. Es, sin duda, un gesto de vínculo, un gesto de afecto, un gesto maravilloso. Pero de beso tiene poco.
*El Prof. Dr. Juan Enrique Romero @drromerook es médico veterinario. Especialista en Educación Universitaria. Magister en Psicoinmunoneuroendocrinología. Ex Director del Hospital Escuela de Animales Pequeños (UNLPam). Docente Universitario en varias universidades argentinas. Disertante internacional.
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