Laura Di Cola comparte los secretos de la cocina para potencia la alimentación saludable de los más chicos
Laura Di Cola comparte los secretos de la cocina para potencia la alimentación saludable de los más chicos

¿Viste que en los tiempos muertos la gente suele mirar series? Bueno, ese tiempo yo lo uso para cocinar", dice Laura Di Cola, con gesto de no saber por qué.

Ya desde chica, sus abuelas –una italiana y la otra española– congregaban a la familia a través de la cocina. "Llegaban al campo con las compras y un palo de amasar y hacían ravioles caseros de espinaca y pollo, riquísimos", se acuerda la autora de Sin delantal, cocina saludable y recetas simples para disfrutar en familia (Editorial Atlántida) su segundo libro.

Casada con Patricio Gonzáles Chaves y mamá de Pedro (21), Malena (17) y José (11), a Laura le costó ver en la cocina –actividad que siempre había disfrutado– una salida laboral, porque para ella, cocinar siempre fue y sigue siendo su hobby preferido. Pero a partir del nacimiento de su primer hijo, quiso pasar más tiempo en su casa y ver qué ocurría con los alimentos, cómo era el proceso químico, por qué algunas combinaciones quedaban bien y otras, no tanto.

Por eso se anotó en el Instituto Argentino de Gastronomía (IAG) y apenas se recibió –con un diez en la última materia–, cambió las clases de inglés por las de cocina y comenzó a dar talleres de pan para mujeres en situación de calle.

"Creo que es importante aprovechar lo que te da la tierra, no usar cosas adictivas, porque estamos muy contaminados por químicos. Siempre es mejor que el sabor venga de algo natural", explica la cocinera. Así, con esas ganas de querer registrar lo que vivió en su casa y buscando transmitirlo, fue que publicó su primer libro en 2011, Harina en las manos, premiado por Gourmand, World Cookbook Awards 2012.

-¿Cuál es el error más común que cometemos con la comida de los chicos?

-El problema es que el menú infantil suele ser comida chatarra y el plato de los grandes, más elaborado y nutritivo. Allí está el error, porque ellos, que son los que están creciendo, deberían comer mejor. Los alimentos deben ser nutritivos y de disfrute: así como le das una papa frita, podés enseñarle a comer un buen queso o a pelar pistachos. ¿Por qué elegir una hamburguesa si puede comer una buena carne en un asado?

-¿Cómo hacemos para que ellos se interesen por lo saludable?

 Es fundamental que tengan interacción con los alimentos, que sean activos en la cocina, que vean cómo lo hacés y de dónde viene. En casa tenemos una huerta y un día planté arvejas, que a nadie le gustaban. Pero cuando vimos lo linda que era la planta, cómo era la flor y pudimos cultivar su fruto, estábamos todos entusiasmados. Les di un hervor rápido y las puse en la mesa: eran unas bolitas verdes brillantes que te daban ganas de probar y nadie se quería quedar afuera: no quedó ni una. Yo digo que el chico conectado con la huerta, con la comida, con la cocina, cuando es partícipe, es otro chico. Ahí está el secreto, cuando se interesa. Comer todos en la mesa al mismo tiempo también es muy importante.

Para la chef es importante que los chicos estén conectados con la cocina
Para la chef es importante que los chicos estén conectados con la cocina

-¿Los bebés también?

-Sí, en Sin delantal incluyo mucho al bebito. Creo que a partir de un año ya puede estar sentado en la mesa con todos y comiendo lo mismo. En el libro se ofrecen opciones interesantes a partir de que empiezan a comer. Y, para hacer las recetas, me asesoré con el pediatra de mis hijos, el doctor Manuel Rocca Rivarola, jefe de Pediatría del Hospital Austral.

-¿Qué ideas son fáciles para hacer y no se nos ocurren?

-El yogur casero es facilísimo. O darles cuscús, que es altamente nutritivo y rendidor: hacerlo, de verdad, es un minuto. Muchas veces se confunde con una pasta y el chico lo come y es mucho mejor que darle arroz blanco. Otra idea es dejar a la noche en una jarra de agua un racimo de cuatro frutillas o rodajas de naranjas, y al día siguiente, tenés un agua saborizada espectacular, así se empiezan a acostumbrar. La jarra con frutas es muy llamativa para los chicos.

 -¿Cómo hacemos si no tenemos mucho tiempo para preparar comida?

Usá la noche a tu favor, que es maravillosa, esto es lo que tiene el slow food. Si dejás un yogur haciéndose a la noche, es una pavada. Lo mismo el pan leudándose.  Hay una cocina más fácil y lo cuento en el libro, doy ideas para que tengan de apoyo. Por eso el nombre: Sin delantal. Quiero desmitificar que la comida casera es necesariamente difícil.

Ideas para hacer en casa

Albóndigas de cerdo con salsa de verduras

Albóndigas de cerdo con salsa de verduras
Albóndigas de cerdo con salsa de verduras

Ingredientes (para 6 porciones): 2 chorizos de puro cerdo; 500 g de carne de vaca picada (nalga); 1 cebolla; 1 zanahoria; 1 cda. de orégano deshidratado; 50 g de queso parmesano o reggianito rallado y 1 huevo. Para la salsa: 1 k de tomates cubeteados; un zucchini rallado; 1 diente de ajo; 1 cda. de aceite de oliva; 1 cda. de extracto de tomate; 1 cdta. de miel y 1 cdta. de vinagre de vino.

Preparación: para la salsa, colocá en una cacerola el aceite de oliva y calentá. Agregá el zucchini rallado, el ajo picado y cociná 3'. Agregá el extracto de tomates, la miel y el vinagre. Cociná 1 minuto más, mezclando y agregá los tomates al final. Cociná 5 minutos más. Esta preparación se puede procesar. Para las albóndigas, cortá las puntas del chorizo y vaciá su relleno en un bowl. Agregá la carne molida, la cebolla picada bien fina o procesada, la zanahoria procesada, el orégano, el queso y el huevo. Mezclá todo con las manos, apretando la mezcla como si la estuvieras amasando. Armá albóndigas del tamaño de una pelota de ping-pong y colocalas sobre un plato limpio. Calentá una sartén y agregale un chorro de aceite de oliva; allí, dorá las albóndigas por todos sus lados, de a pocas a la vez. Una vez que estén doradas por fuera, pasalas a la olla con la salsa. Continuá la cocción a fuego medio por 15 minutos más. Serví con arroz blanco o puré de papas. También se pueden comer solas, presentadas con palitos y en un bowl.

Torta de naranjas

Torta de naranja
Torta de naranja

Ingredientes: 1 taza de manteca; 1½ taza de azúcar; 4 huevos; ralladura de 2 naranjas; 3 tazas de harina 0000; 1 cdta. de polvo para hornear; 1 taza de jugo de naranja y 1 frasco de mermelada de naranjas.

Preparación: para esta torta es ideal tener una batidora, una espátula y un molde para torta. Retirá la manteca una hora antes de la heladera para que quede blanda. Antes de empezar, encendé el horno a 180 ºC y enmantecá y enhariná el molde. Colocá en una batidora la manteca y el azúcar. Batí en velocidad 3. Una vez que esté todo unido, como una crema, agregá los huevos y la ralladura de naranjas. Retirá la batidora y agregale al bowl la harina y el polvo para hornear, alternando con el jugo de naranja. Mezclá con una espátula hasta que se integre todo. Volcá la mitad de la masa en el molde, agregale 4 cucharadas de mermelada, desparramala suavemente y cubrí con el resto de la masa. Llevá al horno por 40 minutos.

Bollitos de pan lactal

Bollitos de pan lactal
Bollitos de pan lactal

Ingredientes (para 20 porciones): 1 k de harina 000; 600 ml de agua a temperatura ambiente; 3 cdas. de leche en polvo; 5 g (½ cda.) de levadura deshidratada; 20 g de manteca pomada; 1 cda. de miel y 15 g de sal.

Preparación: en una taza, colocá la levadura en el agua y dejá reposar 15 minutos. Colocá en un bowl la harina, la sal, la leche en polvo, la miel y la levadura ya reposada. Amasá dentro del bowl hasta que todo se una. Llevá el bollo a la mesada, agregá la manteca y seguí amasando hasta que esta se haya integrado por completo a la masa. Si se te pega mucho en las manos, agregá un poco más de harina; pero tené en cuenta que, a medida que se incorpora la manteca con el amasado constante, se libera el gluten de la harina y se deja de pegar. Una vez que esté todo incorporado, volvé a poner la masa en el bowl, cubrí con un film y dejá leudar 40 minutos o hasta que duplique el tamaño. Pasado este tiempo, con la ayuda de harina, tomá la masa y armá bollos del tamaño de pelotas de ping-pong. Colocalos en una placa con bordes, separados ½ cm, y dejá leudar nuevamente, tapados con film hasta que dupliquen su tamaño. Pintar con huevo y llevar a un horno a 170 ºC por 12 minutos.

Textos: Candela Urta (curta@atlantida.com.ar) Fotos: Gentileza Fernanda Bonserio