Puerto de Montevideo: se firmó el convenio colectivo a cinco años en la terminal de contenedores

El acuerdo suma una cláusula de paz, eleva de 20 a 21 los jornales asegurados para unos 200 trabajadores desde enero y fija instancias obligatorias antes de cualquier medida gremial

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El texto incorpora una cláusula de paz y mecanismos de prevención de conflictos que fijan pasos obligatorios antes de adoptar cualquier medida (Foto: Shutterstock)
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Tras meses de negociaciones y medidas gremiales, la operadora de la terminal especializada en contenedores del puerto de Montevideo, el sindicato de trabajadores portuarios y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de Uruguay firmaron este miércoles el convenio colectivo definitivo, que regirá durante cinco años y da por cerrado el conflicto.

El texto incorpora una cláusula de paz y mecanismos de prevención de conflictos que fijan pasos obligatorios antes de adoptar cualquier medida. Para importadores, exportadores y líneas navieras que trabajan con el principal puerto del país, el acuerdo despeja la incertidumbre operativa que acompañó buena parte del año.

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Durante ese período, las acciones sindicales afectaron la actividad de la terminal y motivaron sucesivas instancias de mediación oficial. Cada interrupción obligó a reprogramar operaciones de carga y descarga, alteró la planificación de escalas y complicó los retiros de contenedores por parte de los usuarios.

Qué cambia para los trabajadores

Uno de los ejes de la discusión fue el régimen de jornales asegurados, es decir, la cantidad mínima de jornadas mensuales que se garantizan al personal con independencia del movimiento de buques. Es un esquema habitual en la actividad portuaria, donde la demanda de mano de obra varía según las escalas y los volúmenes operados.

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Según lo acordado, unos 200 trabajadores que hoy cuentan con 20 jornales pasarán a tener 21 a partir del 1.º de enero de 2027. El convenio también contempla mejoras en las jornadas y beneficios económicos, entre ellos una partida extraordinaria al momento de la firma, cuyo monto se ubicó en un punto medio entre las posiciones de la empresa y del gremio.

Además, se estableció una partida diferencial de carácter excepcional y compensatorio para el personal de las áreas de mantenimiento, reparación y operación de carretillas pórtico, con vigencia desde el 13 de julio. El esquema se completa con una evaluación anual de toda la plantilla durante octubre, incluida la correspondiente a 2027.

Una negociación en varias etapas

La discusión se tensó tras el vencimiento del acuerdo anterior. A mediados de julio, empresa y sindicato aceptaron una propuesta ministerial que permitió levantar las medidas, retomar la actividad y abrir una mesa tripartita en la Dirección Nacional de Trabajo, con el compromiso de sostener la paz laboral mientras durara el diálogo.

Puerto Montevideo
La aprobación no fue unánime. Un grupo de trabajadores entendía que todavía había margen para obtener mejores condiciones, aunque una amplia mayoría respaldó lo acordado (Foto: Shutterstock)

Ese mismo documento dispuso que el nuevo convenio tendría vigencia retroactiva al 1.º de julio de 2026. Las conversaciones avanzaron luego sobre la propuesta presentada por la empresa el 28 de agosto, pero tres puntos quedaron trabados: los jornales asegurados, la partida económica y la compensación por determinadas tareas.

El 23 de septiembre, la cartera laboral presentó una fórmula de acercamiento que luego ajustó, y el 30 de ese mes las partes firmaron el acta con las bases del entendimiento. El paso siguiente fue la redacción final del texto, que el sindicato sometió a votación en asamblea antes de la rúbrica de este miércoles.

La aprobación no fue unánime. Un grupo de trabajadores entendía que todavía había margen para obtener mejores condiciones, aunque una amplia mayoría respaldó lo acordado. Desde el gremio reconocieron que el proceso generó preocupación y tensión en el personal y valoraron el alivio que representa cerrar la negociación.

Previsibilidad para la cadena logística

La cláusula de paz y los procedimientos de prevención establecen instancias que deberán agotarse antes de cualquier acción gremial. En la práctica, esto reduce el riesgo de interrupciones imprevistas en una instalación donde una jornada sin actividad puede postergar atraques, afectar ventanas de embarque y sumar costos de almacenaje.

Para los operadores de comercio exterior, la estabilidad en una terminal de contenedores se traduce en tiempos de permanencia más previsibles y en una mejor coordinación entre navieras, agentes de carga, despachantes y transportistas terrestres. Cualquier demora en el muelle suele trasladarse en cadena a la distribución y al abastecimiento.

La relevancia excede al mercado uruguayo. El puerto montevideano funciona como nodo de trasbordo para cargas de la región, por lo que la regularidad de su terminal también incide en la programación de servicios que conectan con otros puertos del Río de la Plata y con la hidrovía.

Desde el sindicato admitieron que durante la vigencia del convenio pueden surgir diferencias y momentos de tensión, que deberán canalizarse a través de los mecanismos previstos. También señalaron que la extensión de esta negociación debería servir como aprendizaje para que futuras discusiones no alcancen una magnitud similar.

Con un horizonte de cinco años, la operativa de contenedores en Montevideo gana un marco de estabilidad laboral que favorece la planificación de servicios marítimos y de las cadenas de suministro vinculadas al puerto. El desafío será que los mecanismos de diálogo acordados respondan a tiempo ante las diferencias que puedan aparecer en ese período.

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