Cuando cada hora de demora cuesta, el comercio exterior exige conocer la mercadería

Santiago Inzitari, analista de compras y comercio internacional, cuenta qué cambia al pasar del despacho aduanero al abastecimiento de una fábrica y qué le falta a la logística interna del país

Santiago Inzitari
Santiago Inzitari es analista de compras y comercio internacional (Foto: Movant Connection)
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Durante una excavación offshore en el Mar Argentino, Santiago aprendió que “cualquier error mínimo es muchísima plata, porque al barco se le cobra por hora por estar ahí”. Esa lógica lo acompaña hoy, cuando su trabajo pasa por coordinar proveedores del exterior, producción y despachante. En la charla repasa las condiciones de compra, las diferencias entre rubros, lo que le faltó a su formación y las oportunidades que ve para las pymes exportadoras.

Empezaste en un despacho aduanero y hoy trabajás en comercio internacional dentro de una fábrica. ¿Cómo viviste ese cambio?

Si bien empecé en un despacho aduanero, hace muy poco terminé la licenciatura en Comercio Internacional, y desde que estaba estudiando venía intentando cambiar de rubro. Hoy trabajo en una fábrica que importa y exporta, y me ocupo, entre otras cosas, de importar los materiales con los que se realizan membranas.

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Lo que más me atrae es poder ver el producto, que no sea un simple código. Desde el despacho aduanero, en general, no ves la mercadería. Hoy la veo todo el tiempo: puedo entender de qué estoy hablando y no trabajar simplemente con una posición arancelaria.

¿Qué gestiones tenés a cargo y cómo es el vínculo con otras áreas de la operación?

Hoy me toca realizar exportaciones a países como Nueva Zelanda o Costa Rica, y me encargo de todas las importaciones y de las compras nacionales. En comercio exterior se da mucho más la relación entre diferentes áreas, sobre todo con producción, porque soy el encargado del abastecimiento de la mercadería.

Puede pasar que en el sistema siga apareciendo stock, pero que en la realidad no haya, y eso lo sabés cuando hablás con producción. Desde el lado aduanero era distinto: el importador te decía que no tenía más producto y que necesitaba que la mercadería se liberara ya. Hoy soy yo el que tiene que comunicárselo al despachante.

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¿Cómo se maneja la logística internacional en las compras al exterior?

En la logística nacional no estoy muy involucrado. En las importaciones se compra casi todo en condición CIF, así que uno no se hace tanto cargo del flete. Hoy, por todos los problemas que hay con el petróleo y con la guerra en Medio Oriente, se evita comprar FOB y se intenta llegar al CIF, para que los proveedores de los distintos países se hagan cargo del flete.

Buque
"Si bien todo es comercio internacional, lo textil, suministrar un barco, la minería o los alimentos son mundos totalmente diferentes", destaca Santiago (Foto: Shutterstock)

¿Qué fue lo que más te costó en ese salto y qué tuviste que aprender?

Lo que más se me complica es el idioma, que es una barrera. En el despacho aduanero uno tenía que leer documentación en inglés, pero no había comunicación con proveedores del exterior. La otra barrera es conocer el producto, que es totalmente vital, y todavía no lo conozco al 100%.

¿Qué experiencia marcó tu carrera y qué aprendiste de los distintos rubros en los que trabajaste?

Hace dos años estuve viviendo seis meses en Mar del Plata por un proyecto de excavación offshore en el Mar Argentino. Se trajo un buque que funcionaba como plataforma, y otros dos barcos se encargaban del aprovisionamiento con toda la gente que estaba adentro. Empezábamos a trabajar bastante temprano y terminábamos bastante tarde.

Ahí uno aprende que cualquier trámite o demora se traduce en plata. En un proyecto offshore, cualquier error mínimo es muchísima plata, porque al barco se le cobra por hora por estar ahí. Y desde el lado del despachante, cualquier error mínimo es una denuncia o una multa. Así que uno aprende, más que nada, a ser más minucioso y estar más concentrado.

Si bien todo es comercio internacional, lo textil, suministrar un barco, la minería o los alimentos son mundos totalmente diferentes. En alimentos me tocó trabajar con Senasa: es otro organismo, con otros tiempos, y es fundamental conocer la mercadería y tener buena relación con la gente con la que trabajás, porque eso te puede salvar.

En lo textil, lo más complicado es la clasificación arancelaria, porque los diferentes tejidos y composiciones pueden cambiar una posición. Y con la minería, la energía eólica o la solar, eran proyectos escalonados, donde toda la mercadería es escalonada. Cada uno tiene sus dificultades y es totalmente diferente.

¿Qué te dejó la formación académica y qué sentís que faltó?

Empecé estudiando para ser despachante de aduana, con la tecnicatura en Régimen Aduanero y Comercio Internacional. Iba a rendir para sacar la firma, pero por distintos motivos, entre ellos una mudanza a Mar del Plata por trabajo, terminé haciendo la licenciatura. Hoy considero que lo que estudié está bastante relacionado con la práctica del día a día.

Pero hay muchas cosas que faltan. Se podrían enseñar mucho más los seguros internacionales y la gestión bancaria internacional, de la que tampoco se habla mucho en las facultades. Yo hice una diplomatura porque sentía que no estaba tan pulido en eso. También me gustaría que se profundizara más en la inteligencia artificial y en las nuevas tecnologías.

¿Qué esperás a futuro para tu carrera y para el comercio exterior argentino?

Espero seguir desarrollándome en el rubro, a nivel profesional y educativo, y seguir aportando al comercio internacional. La Argentina tiene posibilidades de crecer con todo lo que es Vaca Muerta, la energía y la minería, y creo que va a crecer en las exportaciones.

Igual hay cosas en las que el país no está tan desarrollado, como la logística interna. Hoy los costos de la logística nacional son extremadamente elevados, y no está desarrollada la parte ferroviaria ni la logística fluvial. Al margen de eso, espero que las pymes se animen a exportar más: una pyme bien asesorada tiene la posibilidad de brindar sus servicios a otros países, y también de importar.

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