Mascotas en micros y aviones: así es viajar con tu perro en Argentina

La Resolución 2076/2025 habilita el traslado de gatos y otros animales de compañía en colectivos de larga distancia, mientras el sector aéreo exige certificados sanitarios y contenedores homologados

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Transporte de mascotas
Perros y gatos ya cuentan con marcos normativos específicos que definen documentación, contenedores homologados y condiciones sanitarias obligatorias (Foto: Movant Connection)

El transporte de mascotas dejó de ser un trámite informal para convertirse en un segmento regulado dentro de la logística de pasajeros en Argentina. Tanto en micros de larga distancia como en aviones, perros y gatos ya cuentan con marcos normativos específicos que definen documentación, contenedores homologados y condiciones sanitarias obligatorias.

La novedad más reciente llegó hace unos meses de la mano de la Resolución 2076/2025 de la Secretaría de Transporte, que autorizó formalmente el traslado de animales domésticos pequeños en micros y trenes de jurisdicción nacional. La medida dejó sin efecto prohibiciones que en algunos casos regían desde 1936 y ordenó un esquema que hasta entonces se aplicaba de manera limitada y sin reglas uniformes.

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Qué establece la norma para el transporte terrestre

La resolución define como animal doméstico a todo aquel que pueda convivir con una persona en un ámbito hogareño, sin fines comerciales. Quedan afuera los perros guía o de asistencia, que se rigen por una ley específica y viajan de forma gratuita.

Cada pasajero mayor de edad puede trasladar un solo animal, dentro de un transportín cerrado que garantice salubridad. Ese contenedor puede ubicarse sobre la falda del pasajero, debajo del asiento delantero o en el asiento contiguo a la ventana, siempre sujeto con cinturón de seguridad.

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La norma también habilita a las empresas a cobrar una tarifa adicional por el servicio, fijar restricciones según especie, raza, peso o edad, y establecer protocolos propios de limpieza y desinfección. Además, exige que las terminales cuenten con espacios señalizados para el abordaje de pasajeros con mascotas. Es obligatorio presentar el certificado de vacunación antirrábica vigente al momento de embarcar.

El transporte aéreo, con reglas más estrictas por operador

En el transporte aéreo, cada compañía define su propia política de cupos, peso máximo permitido y razas restringidas, dentro de un marco sanitario común que exige el certificado veterinario de exportación (CVI) emitido a través del sistema digital de SENASA. Ese trámite puede demorar hasta 72 horas hábiles y resulta indispensable para vuelos internacionales.

En cabina, la mayoría de las líneas aéreas que operan en el país admiten mascotas de hasta 7 u 8 kilos sumando el peso del contenedor, con una sola mascota por pasajero y reserva previa obligatoria, generalmente con varios días de anticipación. Para trasladar animales más grandes se recurre a la bodega, un compartimiento presurizado y climatizado según los estándares de la IATA, aunque desaconsejado para razas braquicéfalas, cachorros muy pequeños o hembras preñadas.

Mascotas en viaje
La convivencia entre pasajeros y animales durante trayectos de varias horas exige, además, protocolos de higiene y bienestar (Foto: Shutterstock)

A nivel internacional, la propia IATA impulsa junto con aerolíneas y transportistas especializados un mapa de viaje estandarizado para mascotas en cabina, con el objetivo de reducir la dispersión de criterios entre países y compañías que hoy genera confusión y demoras en los controles previos al embarque.

Un servicio que crece de la mano de la demanda turística

La habilitación del transporte terrestre respondió, en parte, a una demanda que ya se manifestaba de forma espontánea en la temporada de verano, cuando miles de familias buscan alternativas para no dejar a sus animales al cuidado de terceros. Algunas empresas de larga distancia ya venían ofreciendo el servicio de manera limitada antes de la resolución, anticipándose a un mercado en expansión.

Este movimiento se da en paralelo al crecimiento sostenido del turismo interno y a una mayor sofisticación de los servicios asociados a las mascotas, desde seguros de viaje hasta coberturas veterinarias específicas para traslados. La convivencia entre pasajeros y animales durante trayectos de varias horas exige, además, protocolos de higiene y bienestar que las empresas todavía están terminando de estandarizar.

Para el sector logístico, la incorporación de mascotas como parte del flujo de pasajeros obliga a repensar el diseño de terminales, la capacitación del personal de a bordo y la articulación con organismos sanitarios. La tendencia, tanto en el transporte terrestre como en el aéreo, apunta a una profesionalización creciente del segmento, con normativa más precisa y mayor previsibilidad para quienes viajan acompañados de sus animales.

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