Guatemala evalúa nuevos caminos y oportunidades para su logística marítima

La saturación operativa de Puerto Quetzal impulsa el análisis de alternativas sobre la costa atlántica, buscando mejorar la conectividad, reducir sobrecostos y optimizar los tiempos y la eficiencia del comercio exterior

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Luis Alberto Morales es profesional y consultor especializado en logística, supply chain y comercio exterior (Foto: Movant Connection)
Luis Alberto Morales es profesional y consultor especializado en logística, supply chain y comercio exterior (Foto: Movant Connection)

Guatemala, el país con la economía más grande de todas las naciones centroamericanas, un Estado con una moneda local fuerte y un PIB en constante crecimiento; atraviesa una serie de retos en su ya debilitada infraestructura logística, la cual no está creciendo al ritmo de su economía, lo que ya se ve reflejado en los altos costos de importación y exportación de diferentes materias primas, maquinarias, productos terminados, commodities, etc.

Uno de los desafíos más importantes que tiene el país es alinear ese crecimiento económico con una infraestructura portuaria de primer nivel, para lo que cuenta con una ubicación geográfica envidiable en la región que le permitiría llegar a estos objetivos.

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El país cuenta con conexión a los océanos Pacifico y Atlántico, con una separación entre los mismos de no más de 400 km. El principal (y único) puerto del lado Pacífico (Puerto Quetzal) está saturado al 100% en gran parte del año por diferentes factores de capacidad, temporadas pico, falta de calado, lluvia constante por seis meses al año, etc.

La alternativa del Atlántico guatemalteco podría convertirse en una solución viable a corto y mediano plazo para las constantes congestiones de buques que cuenta Puerto Quetzal desde hace varios años, y que, con el incremento comercial del país, se han ido incrementando año tras año.

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Ya anteriormente platicamos de las posibles opciones de expansión que tienen que hacer las autoridades del Estado, Gobierno, EEUU y los diferentes actores involucrados en tener un puerto eficiente y seguro.

Pero mientras esto sucede, tenemos a muchos importadores con sobrecostos muy elevados que merman su rentabilidad y futuro, entre tantos pagos por demoras y almacenajes no presupuestados o no planificados en su totalidad, por lo cambiante de las operaciones en Pto. Quetzal.

Una opción viable que pueden pensar muchos importadores es ver la posibilidad de cambiar su centro de importaciones del lado Pacífico al Atlántico. No estamos con ello “descubriendo el agua azucarada”, ya que es una opción que muchos importadores en su momento han considerado y realizado, donde me incluyo, pero antes de realizarlo es importante tener un contexto más amplio de lo que implica su implementación.

Uno de los desafíos más importantes que tiene el país es alinear ese crecimiento económico con una infraestructura portuaria de primer nivel, para lo que cuenta con una ubicación geográfica envidiable en la región que le permitiría llegar a estos objetivos (Imagen: Shutterstock)
Uno de los desafíos más importantes que tiene el país es alinear ese crecimiento económico con una infraestructura portuaria de primer nivel, para lo que cuenta con una ubicación geográfica envidiable en la región que le permitiría llegar a estos objetivos (Imagen: Shutterstock)

Pros, contras y oportunidades

Contar con la opción de dos puertos, tanto Santo Tomás de Castilla como Puerto Barrios, representa una alternativa que no existe en Puerto Quetzal. Esto permitiría una disminución de demoras, especialmente en las importaciones de graneles. Santo Tomás dispone de un muelle eficiente para cargas y descargas de buques contenedores y graneleros, mientras que las operaciones en Puerto Barrios también resultan bastante eficaces. Además, estos puertos ofrecen una conexión estratégica y más directa con México, el Caribe, Sudamérica, la Costa Este de EEUU y la región del Golfo, lo que se traduce en ventajas geopolíticas para la importación de materias primas destinadas a los sectores agroindustriales.

Las opciones de fletes marítimos suelen ser más competitivas, la región mantiene un crecimiento constante y dinámico, lo que abre la posibilidad de ser pioneros o potencializar distintas industrias, aprovechando incluso los almacenes fiscales. Finalmente, los costos de almacenamiento por metro cuadrado resultan más competitivos en comparación con Puerto Quetzal.

Por el lado de las contras, la distancia a la ciudad capital es aproximadamente tres veces mayor; mientras que desde Puerto Quetzal se recorren unos 100 km, desde estos puertos se llega a 300 km, impactando directamente en los costos de flete terrestre. Esta situación se ve agravada porque el centro productivo del país se concentra principalmente en la región Sur y Occidente. El muelle de Puerto Barrios puede resultar limitado en algún momento frente a operaciones muy robustas, tanto en la recepción de equipos de carga como en la descarga.

Además, las opciones de fletes tienden a ser muy fluctuantes y existe poca infraestructura fuera del puerto, con opciones limitadas de almacenes y bodegas para resguardar materias primas o productos terminados. Cualquier expansión de infraestructura fuera del puerto requiere un fuerte apoyo de las autoridades, ya que, por ejemplo, en horas pico el tráfico en la ciudad puede volverse insostenible y afectar la eficiencia de las operaciones portuarias.

En cuanto a las oportunidades, entre las acciones que podrían optimizar la logística se encuentran el incremento de la infraestructura vial, como la construcción de una autopista de al menos cuatro carriles entre Ciudad de Guatemala y Puerto Barrios, lo que permitiría mejorar costos de fletes y facilitar la negociación de tarifas actualmente poco flexibles debido al estado de las carreteras. La construcción de terminales especializadas para grandes exportadores e importadores, por ejemplo terminales de aceites crudos o graneles en zonas francas, también aportaría eficiencia. Asimismo, la creación de un canal seco interoceánico permitiría que el transporte de puerto a puerto no pase por la ciudad, evitando ineficiencias. Resulta clave insistir en la formalización del transporte pesado, ya que, como dice el dicho “lo barato sale caro”, es fundamental contar con proveedores responsables, formales y profesionales. Finalmente, la reactivación del tren como medio alternativo podría mejorar la competitividad de las tarifas y reducir los retrasos en las entregas.

Bajo estos escenarios, es muy importante mencionar que ya los gobiernos de Guatemala y la región están tomando medidas para modernizar la infraestructura logística del istmo centroamericano; en Guatemala ya se está trabajando la Ley de Modernización de Puertos (con apoyo de EEUU y entidades públicas-privadas), el Plan Maestro Regional de Movilidad y Logística 2035 con apoyo del gobierno de Japón, organismos gubernamentales regionales (SIECA, SICA, BCIE), entidades públicas y privadas, etc. La voluntad y la ambición local y regional ya están a la mano, es importante que sigamos teniendo una visión a largo plazo como nación para encontrar soluciones a nuestra infraestructura logística y marítima.

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