
“Aunque uno piense que es acero y que no se daña, en realidad se raya, se oxida, se golpea, y eso es un desafío constante”, sostiene Lucas. Desde la gestión de cargas siderúrgicas hasta la logística inversa, explica qué hace falta para mantener todo bajo control en un sector exigente.
¿Qué fue lo que te atrapó de este sector para dedicarte a la logística?
Lo que más me atrapó fue la dinámica. No me gusta estar siempre haciendo lo mismo y acá cada día es distinto. Podés tener una carga complicada, una devolución o una coordinación con ventas. Al principio venía de planificación de producción y me costó, pero después me gustó tanto que hasta estudié sobre logística. Para mí la logística está en todos lados: en una empresa, en la vida diaria, en la casa de cada uno. Todo lo que hacemos pasa por ahí.
PUBLICIDAD
En tu experiencia, ¿cuáles son los principales retos logísticos al trabajar con productos siderúrgicos?
El reto primordial es el volumen y el peso de la carga. Un camión se pasa de techo muy fácilmente. Y otro tema es la corrosión del material: siempre tiene que estar seco, bien protegido. Aunque uno piense que es acero y que no se daña, en realidad se raya, se oxida, se golpea, y eso es un desafío constante.
¿Qué prácticas se aplican en el almacenamiento para proteger el acero y optimizar el espacio?
Siempre tiene que estar en ambientes cerrados y secos, con buena ventilación. Se usan cantilevers para acomodar paquetes y pasillos internos para las máquinas. En el caso de las bobinas se apilan como dominó, una arriba de la otra.
PUBLICIDAD
Además, se aplica un recubrimiento soluble que deja una película protectora contra la humedad. Y en transporte se usan tacos para que los paquetes no se dañen y todo va tapado, sobre todo en recorridos largos.
¿Cómo se coordinan las cargas con los transportistas?
Siempre con anticipación. Se define lo que se despacha al día siguiente y se habla con el transporte. Según el largo del material, puede ir en un semi de 14 metros o en un balancín de 6. Para el interior del país, casi siempre es semi. Todo se hace con turno previo y con empresas de confianza, que ya cumplen con seguros, VTV, chofer habilitado, etc. Eso nos da tranquilidad.
PUBLICIDAD
¿Qué criterios son clave para elegir el medio de transporte adecuado?
Depende del tipo de material. Para tubos de 12 metros se suelen usar semis largos, con laterales y techo alto, porque el diámetro es grande. En cambio, para piezas más chicas se usa balancín. El criterio central es que el transporte esté preparado para la carga específica y que trabaje con nosotros hace tiempo, porque ahí está todo reglamentado.
La puntualidad es vital. ¿Qué medidas tomás para evitar demoras?
Lo más importante es optimizar recorridos. Un semi no puede salir con 5 toneladas porque no cierra el costo; tiene que llevar más de 20. Entonces se combinan clientes en la misma ruta para aprovechar al máximo. Si es un solo cliente, mejor. Con balancín hay más flexibilidad en AMBA, pero en el interior tratamos de que el recorrido tenga varias entregas en la misma dirección.
PUBLICIDAD
¿Existe logística inversa en esta industria?
Sí, bastante. El acero se oxida fácil y trabajamos con FIFO para minimizar eso, pero a veces hay devoluciones por corrosión o porque se abre una costura en los caños durante la carga o descarga. Es parte de lo que manejamos.
¿Qué importancia tiene la capacitación del personal en estas operaciones?
Muchísima. Los operarios manejan máquinas que levantan paquetes de dos toneladas, los cargan uno al lado del otro en un camión. Si no están capacitados, es un riesgo. Se hacen cursos, renovaciones de licencias internas y entrenamientos constantes para que todo sea seguro y eficiente.
¿Qué desafíos generales ves hoy en la logística de este sector?
El desafío principal es que son cargas delicadas, aunque sean de acero. Y además está el desafío de la industria, que depende mucho de obras públicas y de nuevos proyectos. Hay que renovarse constantemente, implementar productos nuevos, como pasó con los tubos para gasoductos. Es un sector en movimiento, con desafíos constantes.
PUBLICIDAD

¿Cómo viste la dinámica de este último año?
La demanda de clientes chicos bajó mucho, sobre todo en AMBA. Lo que tomó más fuerza fue el trabajo con tubos para gasoductos, que es fundamental para llevar energía a distintas regiones. Es una inversión enorme y genera mucho trabajo en todo el país. Está bueno verlo, porque es algo básico como la luz: todos deberían tener acceso al gas.
Con toda esta complejidad, ¿qué identificás como estratégico para que todo funcione?
La comunicación. Entre logística y transporte, y también con ventas. Para mí es lo más importante: decir qué se puede despachar, qué material va, qué chofer se asigna. Si no hay comunicación, nada funciona.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Reciclaje de buques: por qué crece la demanda de desguace naval en todo el mundo
La Comisión Europea evalúa sumar por primera vez astilleros de la India a su lista de instalaciones certificadas para el reciclaje de buques en el mundo entero

La logística del oil & gas: cuidar cada equipo hasta la última milla
Leonardo Moreno, responsable de logística en una empresa de equipos de gas y petróleo, explica cómo el manejo del stock y la elección del transporte protegen cada equipo hasta el yacimiento

Ocho de cada diez puertos públicos proyectan mejoras para modernizar su infraestructura
Un relevamiento de 35 terminales en 11 provincias detectó desafíos en accesos viales, ferroviarios y navegables, y trazó prioridades para ampliar capacidad y mejorar la gestión

La logística como garantía silenciosa del acceso a la salud
Carlos Regazzoni, médico, investigador y especialista en políticas públicas de salud, explica cómo la logística y las cadenas de distribución sostienen el acceso a medicamentos y tecnología médica

Aranceles, rutas y normativa cambiante: el mapa actual del comercio exterior argentino
Daniela Rodríguez, despachante de aduana, repasa cómo la geopolítica, el clima y la normativa cambiante redefinen la logística internacional y el trabajo del importador


