Entre simplificación y costos, el comercio exterior busca consolidarse

Christian Corbellini, despachante de aduana, analiza la dinámica actual del comercio exterior argentino y advierte que los costos logísticos internos, junto con las limitaciones operativas, siguen condicionando la competitividad

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Christian Corbellini es despachante de aduana (Foto: Movant Connection)
Christian Corbellini es despachante de aduana (Foto: Movant Connection)

En un contexto donde el comercio exterior argentino empieza a mostrar señales de mayor dinamismo, la logística sigue marcando los principales límites de la operación. “El flete local termina siendo más caro o el doble que un flete internacional”, señala Christian, al describir una de las distorsiones más relevantes del sistema. Entre avances en simplificación y desafíos estructurales, la coordinación operativa y los costos internos siguen condicionando la competitividad.

¿Cómo ves hoy la actualidad del comercio exterior en Argentina?

Yo creo que la actualidad es buena. Este último año o los últimos dos años se han tomado medidas que en principio parecen alentadoras. Han destrabado bastante la parte burocrática, y eso ayudó mucho. El comercio exterior argentino siempre fue chico en comparación con otros países, así que hay mucho margen para crecer.

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¿Dónde aparecen hoy los principales puntos de dolor?

Los puntos de dolor siguen estando en la logística. Nosotros somos el puerto final de destino y muchas veces los buques no llegan directamente a Argentina. Quedan en Montevideo o en Brasil y después hay que hacer trasbordos. Eso genera costos y demoras.

¿Qué rol juega el volumen en esa dinámica?

Tiene mucho que ver. Al no tener tanto volumen de exportación, no hay tanto movimiento de contenedores que entren y salgan. Entonces eso afecta la frecuencia y la eficiencia de la operación.

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¿Cómo impacta la logística interna en la competitividad?

Impacta mucho. La logística interna es cara. Las empresas están en el interior y la mayoría de las cargas terminan en Buenos Aires. Entonces todo eso termina encareciendo la operación.

Además, nos falta crecer en exportación. El campo es el que empuja la balanza. Hay que aprovechar lo que hacemos bien, como el agro o Vaca Muerta. La importación se va a ir dando en función de lo que demande el mercado interno.

Nosotros como despachantes estamos en el nexo entre lo público y lo privado. Coordinamos entre la Aduana y los importadores o exportadores. Organizamos la operación para que todo fluya.

"Los buques muchas veces no llegan directo a Argentina y requieren trasbordos en puertos como Santos, lo que suma costos y demoras logísticas", indica Christian (Foto: Shutterstock)
"Los buques muchas veces no llegan directo a Argentina y requieren trasbordos en puertos como Santos, lo que suma costos y demoras logísticas", indica Christian (Foto: Shutterstock)

Hoy los importadores ven bien la baja de burocracia, pero siguen teniendo problemas con los pagos. El pago anticipado es limitado y eso afecta sobre todo a las pequeñas empresas, que necesitan generar confianza con sus proveedores del exterior.

¿Cuáles son hoy los principales desafíos logísticos en Argentina?

El principal problema es el costo logístico. Las rutas no están en buen estado, todo está muy concentrado en Buenos Aires. Falta desarrollo ferroviario. El transporte por camión es caro y muchas veces el flete local termina siendo más caro que el internacional.

Eso impacta mucho en la operación diaria, sobre todo en productos de bajo valor. El costo logístico local puede frenar una operación. Si querés traer volumen, ese costo te condiciona.

¿La situación internacional está teniendo impacto?

Por ahora no tanto en los fletes internacionales. Se ven más trasbordos, pero los costos siguen bajos. Sí se empieza a ver impacto en lo local por el combustible. Viendo hacia adelante, creo que estamos en un momento positivo. Hay una “fiebre” por importar, todos quieren traer algo. Pero falta que las empresas se animen más a exportar.

¿Qué le falta hoy a las empresas para dar ese salto?

Falta conocimiento. El mercado externo no tiene las mismas condiciones que el mercado interno, tiene más regulaciones y hay que conocerlas para no tener trabas ni contratiempos. Muchas veces cuando una empresa quiere salir al exterior no tiene en cuenta esas diferencias y ahí es donde empiezan a aparecer los problemas.

También, falta que las empresas se animen más a exportar y a desarrollarse hacia afuera. Hoy se ve mucho interés por importar, todos quieren traer productos, pero no se da lo mismo del lado exportador. Creo que hay que empezar a pensar más en eso, en cómo ofrecer productos al exterior, y entender mejor ese mercado. De todas formas, creo que vamos en buen sentido y en desarrollo.

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