“Nadie, nunca, va a saber qué pasó a las 10.51”: la conclusión de un ex comandante del ARA Salta en el juicio por el San Juan

El capitán de navío Sebastián Marcó repasó las últimas comunicaciones del submarino y sostuvo que nunca podrá saberse con certeza qué ocurrió antes de la implosión detectada a las 10.51 por la CTBTO. Las tres hipótesis del Consejo de Armas Submarinas

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ARA SAN JUAN
El capitán de navío Sebastián Marcó declaró en el juicio por el hundimiento del ARA San Juan y sostuvo que nunca podrá saberse con certeza qué ocurrió antes de la implosión detectada a las 10.51 del 15 de noviembre de 2017

El capitán de navío Sebastián Andrés Marcó tenía un vínculo singular con el ARA San Juan: había sido jefe de navegación y jefe de comunicaciones del mismo submarino en distintos momentos de su carrera, y el 25 de octubre de 2017 zarpó desde Mar del Plata el mismo día que la nave comandada por el capitán de fragata Pedro Fernández, su amigo. El San Juan puso proa hacia Ushuaia para cumplir la última orden que le asignó la Fuerza de Submarinos. El ARA Salta, bajo su mando, se dirigió a la zona de El Rincón, frente a Puerto Belgrano, para realizar una serie de maniobras de adiestramiento. Tres semanas después ocurrirían los hechos por los que este martes el submarinista fue convocado a declarar.

El oficial en actividad se presentó ante el Tribunal Oral Federal de Santa Cruz en la audiencia 22 del juicio oral por el naufragio del del submarino, ocurrido el 15 de noviembre de 2017 con 44 marinos de guerra a bordo. El fiscal federal Gastón Pruzán solicitó su testimonio, que giró en torno a dos ejes: el análisis técnico del incidente de la noche del 14 al 15 de noviembre y el contenido del Consejo de Armas Submarinas reunido en diciembre de 2017 para elaborar escenarios posibles sobre la tragedia naval más impactante de la historia reciente.

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El debate se desarrolla en Río Gallegos y se aproxima a su tramo final: hay audiencias pautadas hasta el próximo 4 de junio, cuando está prevista la ampliación de indagatoria del contralmirante Luis López Mazzeo, ex comandante del Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada y el imputado de mayor rango en la causa, junto al ex capitán de navío Claudio Villamide, el capitán de navío retirado Héctor Alonso y el capitán de fragata retirado Hugo Correa.

Sebastián Marcó tiene una trayectoria de casi tres décadas dentro del arma submarina. Egresó en 1993 de la Escuela Naval Militar y realizó el curso de submarinista en 1997. Desde entonces alternó destinos en el ARA San Juan y el Salta como jefe de navegación, jefe de comunicaciones y jefe de operaciones, antes de asumir como comandante del ARA Salta entre 2016 y 2017. Al momento del hundimiento era el único otro comandante de submarino operativo de la Marina. En 2022 llegó a encabezar el Comando de la Fuerza de Submarinos (COFS).

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ARA SAN JUAN
El ARA San Juan ingresando a inmersión en una navegación de protocolo en la Base Naval de Ushuaia, en los primeros días de noviembre, antes de partir a la última etapa de su misión (Gentileza: CN -RE- Carlos Frank)

“Fue algo muy acotado”

Antes de abordar las distintas hipótesis pensadas por el Consejo, el testigo reconstruyó su lectura del incidente de la noche del 14 al 15 de noviembre. Para situarlo en contexto: el San Juan navegaba el área asignada para cumplir la tercera y última etapa de su misión, una patrulla de control marítimo en el Atlántico Sur, cuando se produjo un principio de incendio eléctrico por un cortocircuito en el balcón de baterías tras el ingreso de agua por el sistema de ventilación. Eso forzó la salida de la nave a superficie en medio de un gran temporal.

A partir del análisis de las comunicaciones, Marcó recorrió la secuencia de lo ocurrido aquella noche. La última transmisión regular del San Juan concluyó alrededor de las 22.45, y la primera llamada por teléfono satelital Iridium se registró cerca de las 23.42: fue entonces cuando el teniente de navío Fernando Villarreal, jefe de operaciones del submarino, informó sobre el incidente al capitán Hugo Correa, entonces jefe de operaciones del Estado Mayor del COFS, con sede en Mar del Plata.

“Uno puede suponer que pasó algo muy cerca de las 23 horas”, sintetizó el testigo. “Fue algo muy acotado”.

Su lectura de ese llamado satelital al comando en tierra fue que la situación ya estaba bajo control, “porque estaban en superficie, ventilando, y ya no estaba ese principio de incendio”, dijo, y agregó: “si no hubiesen dicho otra cosa; hubiesen dicho ‘tenemos este problema y no lo estamos pudiendo controlar’”.

Lo que siguió, según su análisis, fue el San Juan navegando en superficie en medio de un temporal típico del mar argentino. El propio buque había informado que se encontraba bajo condiciones de mar estado 6, una situación que el submarinista describió con precisión. “¿Qué es superficie para mar 6? Es sumamente problemático por todo sentido. El submarino no tiene estabilidad en superficie, es como un cilindro, un corcho. Normalmente se mueve; imagínese con ese estado de mar”, graficó. Luego aclaró que el submarino puede navegar en esas condiciones, pero subrayó las consecuencias prácticas: “Es sumamente incómodo, incordioso, desgastante, se producen averías. Hay temporales en superficie en los que hasta la heladera vuela. El personal se desgasta muchísimo más que con un mar calmo“.

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El capitán de navío Marco analizó las distintas hipótesis a las que arribó el Consejo del Arma Submarina en diciembre de 2017 respecto a lo que pudo haber sucedido con el ARA San Juan

A su vez, advirtió que con un incidente a bordo y ese estado de mar, operaciones tan básicas como subir al puente o usar el teléfono satelital se vuelven maniobras lentas y dificultosas.

En ese contexto describió lo que habría ocupado las horas siguientes de la tripulación: ventilar la nave para eliminar restos de humo y posibles concentraciones de hidrógeno, cargar aire comprimido -que se consume en grandes cantidades durante una salida de emergencia a superficie- y evaluar los daños antes de retomar la inmersión. Estimó que el regreso habría ocurrido entre las cuatro y las siete de la mañana.

Sobre la secuencia de comunicaciones del 15, ofreció una lectura minuciosa: el reporte de situación de las 6 de la mañana, el cambio de derrota solicitado a Mar del Plata, los llamados del teniente Villarreal para confirmar la recepción de los mensajes, el último login de datos a las 8.36, el cierre de sesión a las 8.50. Toda esa cronología habría sucedido con el submarino a 18 metros de la superficie.

A partir de ahí, consideró el ex comandante del Salta, “no sabemos qué pasó. Sí sabemos que la antena no volvió a loguearse con el satélite, y eso puede deberse a un montón de razones: que el suboficial de comunicaciones (...) haya arriado la antena o que hayan apagado el equipo. No lo sabemos. Tampoco sabemos si quedaron en plano periscopio o si inmediatamente se fueron a plano profundo”.

Luego añadió: “Yo entiendo que se quedaron en plano periscopio por lo que dijeron en la última conversación, cuando Villarreal comentó que se iban a quedar más tiempo en inmersión, que iban a estar un poco para descansar y después iban a ir a plano profundo a revisar el tanque de baterías. Eso da la idea de que no fue que terminó la llamada y automáticamente bajaron. A las 8.36 se inicia el último logon, que dura unos diez minutos, con lo cual a las 8.50 se termina. Para mí se quedaron ahí y, una o dos horas después, deciden ir a plano profundo. Y ahí pasa lo que no sabemos qué es, que termina en la implosión de las 10.51“.

En suma, para el testigo el hundimiento tiene dos momentos bien diferenciados: el incidente de la noche del 14, que forzó la salida a superficie, y lo que ocurrió durante la mañana del 15, cuando el submarino estaba en plano periscopio y la tripulación anunció que iría a inmersión a descansar y luego bajaría a revisar las baterías para hacer control de daños.

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De izquierda a derecha: los fiscales Gastón Pruzan y María Garmendia; y los querellantes Lorena Arias y Luis Tagliapietra -la abogada Valeria Carreras estuvo presente por Zoom-

Las tres hipótesis del Consejo de Armas Submarinas

El 18 de diciembre de 2017, con el operativo de búsqueda aún en curso, se reunió el Consejo Asesor del Arma Submarina. Se trata de un órgano que reúne a los submarinistas en actividad más experimentados -en este caso, once capitanes de navío- para asesorar y analizar situaciones que requieren el criterio colectivo de la especialidad. La convocatoria tuvo un propósito concreto: elaborar hipótesis sobre lo que pudo haberle ocurrido al San Juan para ajustar las áreas de búsqueda de sus restos en el Atlántico Sur.

Con todo, el Consejo se reunió bajo la presidencia del entonces capitán de navío Gabriel Eduardo Attis, inspector del arma, y trabajó sobre las llamadas telefónicas, los mensajes cursados, las posiciones conocidas y estimadas, los datos de la empresa Iridium y la información de los organismos internacionales que habían registrado una anomalía acústica en las coordenadas donde luego se encontrarían los restos. El resultado fue un acta con tres escenarios posibles.

El primer escenario postulaba una explosión interna seguida de la implosión. Según esa hipótesis, el submarino habría ido a inmersión durante la madrugada, enviado los mensajes de la mañana y procedido a plano profundo con intención de descansar e inspeccionar el tanque de baterías 3. Durante ese procedimiento se habría producido una explosión por acumulación de hidrógeno, lo que habría generado una pérdida de plano que derivó en la implosión del casco resistente al superar la profundidad de colapso. Al serle exhibido ese escenario, Marcó fue cauto: “Partamos al revés: ¿por qué implosionó el submarino? Porque pasó la profundidad de colapso diseñada por el fabricante. Ahora, ¿por qué el submarino se fue a 700 metros? No se sabe. No se va a saber nunca“.

El segundo escenario planteaba una pérdida de plano seguida de implosión, sin explosión previa, con dos variantes. En la primera, durante una maniobra de snorkel para cargar baterías, el estado de mar habría provocado una pérdida de plano con parada automática de los motores diésel y arriado del mástil, generando un aumento de peso que el submarino no habría podido controlar. En la segunda, una falla de propulsión combinada con pérdida de estanqueidad en válvulas de casco o prensas habría producido una vía de agua que lo fue haciendo progresivamente más pesado hasta la implosión.

El tercer escenario, el más disociado del incidente de la noche anterior, sostenía que la anomalía acústica registrada a las 10.51 no tenía relación con el San Juan, y que el submarino habría perdido plano durante una maniobra de snorkel cerca del mediodía, posiblemente después de intentar transmitir un mensaje en el turno de comunicaciones de las 12.30.

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El ARA San Juan, comandado por el capitán Fernández, durante la navegación de protocolo en Ushuaia con jueces y políticos locales (Gentileza: CN -RE- Carlos Frank)

A esos tres escenarios se suman otras aproximaciones al tema elaboradas en distintos ámbitos. El Ministerio de Defensa convocó su propio consejo asesor, integrado entre otros por los submarinistas Gustavo Trama, Alejandro Kenny y el capitán Jorge Rolando Bergallo -cuyo hijo se desempeñaba como segundo comandante del San Juan al momento del siniestro-. En el marco del Consejo General de Guerra sustanciado ante el Estado Mayor Conjunto se elaboraron además un informe del ingeniero naval Gerardo Bellino y otro del capitán Arturo Marfort. Por su parte, la empresa alemana constructora del buque, Thyssen, también formuló una serie de aproximaciones técnicas sobre lo ocurrido. Varios de esos protagonistas están citados a declarar en las próximas audiencias del juicio oral.

“Nadie, nunca, va a saber qué pasó a las 10.51”

A lo largo de toda su exposición, Marcó insistió en que los tres escenarios son hipótesis sin respaldo fáctico definitivo y apuntó directamente a los límites de cualquier conclusión que pueda extraerse del debate oral. “La única certeza es que el submarino se fue demasiado en plano e implosionó”, afirmó.

Y agregó: “El por qué nunca nadie -ningún abogado, juez o submarinista experto- va a poder decirlo con certeza. Siempre que alguien diga algo va a ser una suposición, y no hay otra cosa porque no tenemos más información, lamentablemente. No hay una respuesta a esto: es una teoría“.

También fue explícito sobre los escenarios que trazó el propio Consejo que integró. Según remarcó, la reunión se produjo “en unas horas de un día determinado, donde cada oficial (...) tenía su punto de vista”.

Por su parte, al hacer foco el fiscal en una de las hipótesis trabajadas por ese órgano asesor, expresó: “Esta es una teoría más de todas las que pudo haber escuchado y que pueda seguir escuchando por el resto del tiempo. Había gente que decía que algo debió pasar. Partamos al revés: ¿por qué implosionó el submarino? Porque pasó la profundidad de colapso diseñada por el fabricante. Ahora, ¿por qué el submarino se fue a 700 metros? No se sabe. No se va a saber nunca. (...) En orden a hacer suposiciones todo el mundo puede hacerlas. Alguna suposición puede ser más coherente, mejor fundada, y alguna puede ser menos coherente y sin fundamento".

Remarcó además que los accidentes de submarinos reconocen causas muy diversas, sin que ninguna pueda descartarse de antemano.

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Los jueces a cargo del debate en Río Gallegos: Luis Giménez, Mario Reynaldi -presidente del tribunal de Santa Cruz- y Enrique Baronetto; el cuarto juez es Guillermo Quadrini

Sobre la pregunta central que atravesó toda su declaración -si lo ocurrido a las 10.51 tuvo alguna relación con el incidente de la medianoche- Marcó fue prudente hasta el final. “Uno tiende a pensar que sí. Ahora, ¿quién puede dar certeza de eso? Nadie. Porque hay muchos accidentes que pasan sin que haya pasado algo previo. Puede haber pasado otra cosa cuando quisieron ir a plano de seguridad, a 40 metros. O no fueron nunca a plano de 40 metros, se quedaron en plano periscopio y pasó otra cosa”, planteó.

Minutos después reconoció que relacionar los dos eventos tenía sentido, pero insistió en que la sensatez no equivalía a la certeza: " “¿Uno está seguro de que haya sido así? No“, comentó el testigo frente a los jueces Mario Reynaldi y Luis Giménez -los otros dos magistrados estuvieron por Zoom-.

Para finalizar, Marcó cerró con una afirmación que resumió el espíritu de toda su testimonial: “Cualquiera de los escenarios es una suposición. Cualquiera que se siente acá va a poner otra suposición; tendrá más coherencia y más sensatez o menos. Uno se puede agarrar de las cosas fácticas y sobre ellas dar una interpretación. Nadie, nunca, lamentablemente, va a saber qué pasó a las 10.51“.

“No se va a saber nunca”, repitió.

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