
Con casi cinco décadas en la función pública, un paso de cuatro años por el Congreso de la Nación -ligada en un principio al cordobés Luis Juez- y luego como colaboradora estrecha del entonces ministro de Defensa Oscar Aguad, Graciela Villata prestó declaración en el juicio oral por el hundimiento del ARA San Juan (SUSJ) en razón de su rol en el Ministerio de Defensa (MINDEF) al momento del siniestro, donde se desempeñaba como secretaria del Servicio Logístico y Coordinación Militar en la Emergencia. Afirmó que jamás olvidará lo que vivió en aquellos primeros días. Y que cree que quienes la acompañaron en el Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada (COAA), en Puerto Belgrano, durante el operativo de búsqueda, tampoco. Al llegar a ese tramo de su relato, y traer a la sala de audiencias imágenes de aquel momento, su voz cedió a la angustia: pidió disculpas, tomó agua y retomó la palabra.
Villata se incorporó al área de Defensa en julio de 2017, exactamente cuando el submarino estaba completando su patrulla de control de mar de ese mes -la misma navegación que, años después, se convertiría en uno de los antecedentes más analizados del debate oral-. La testigo oriunda de Córdoba tiene la particular experiencia de haber sido la primera funcionaria civil del Ministerio en enterarse -en boca del entonces jefe de la Armada, el almirante Marcelo Srur- de la pérdida de contacto con el navío. Y días después, también sería la primera civil en recibir la noticia de la implosión, antes incluso del informe oficial de la CTBTO -la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, con sede en Austria-.
PUBLICIDAD
El Ministerio contaba en ese entonces con tres secretarías: la de Estrategia Militar, a cargo de Horacio Chighizola; la científica, vinculada a la producción para la defensa (Tandanor, Fadea, Fabricaciones Militares); y la de Villata, eminentemente ejecutiva. Bajo su área, según explicó, recaían las compras consolidadas, la incorporación y modificación de sistemas de armas, el Plan de Inversiones de la Defensa (PIDEF), el Programa Antártico y la coordinación de emergencias, entre otras responsabilidades.
La primera civil en enterarse de la pérdida de comunicación
Villata recibió un llamado a las 21:48 del jueves 16 de noviembre de 2017. Era el almirante Srur. “Recuerdo el horario porque, cuando me llamó, me dijo que faltaban 12 minutos para que se cumpliera el INTERCOM”, explicó. El INTERCOM, en rigor, es un protocolo de comunicación periódica obligatoria entre el submarino y su comando: la última comunicación de ese tipo había tenido lugar a las 22:00 del 14 de noviembre, y el rango establecido era de 48 horas. El titular de la Marina la contactó porque creía que el secretario de Estrategia y Asuntos Militares Horacio Chighizola no estaba en el país, y porque el ministro Aguad se encontraba en Canadá participando de una cumbre de titulares de defensa del hemisferio.
PUBLICIDAD
El panorama que Srur le trazó era el de una situación relativamente manejable: el submarino había sufrido un blackout -un corte de energía que impedía las comunicaciones- y navegaba en superficie. “Yo le pedí que ponderara la gravedad de la situación, y me dijo 50%”, recordó. Al día siguiente, esa estimación trepó al 70% de probabilidades de hallar al submarino navegando en superficie. “Era más favorable el 17 que el 16”, señaló, ya que “decía que estaban analizando algunos intentos de comunicación”.
Esa noche, Villata no logró contactar al ministro. Sí se comunicó con el jefe de gabinete del Ministerio, Raúl Rippa, y juntos se trasladaron al Edificio Libertador, sede del MINDEF, en la madrugada del 17. Chighizola, en tanto, se dirigió directamente a la sede de la Armada.
PUBLICIDAD

La reunión en Mar del Plata y la interrupción
Tras recibir al ministro en Ezeiza el 17 de noviembre, la comitiva -Aguad, Srur, Chighizola, Villata y el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Bari del Valle Sosa- partió hacia Mar del Plata. Ya en vuelo, antes de despegar, el agregado militar de Estados Unidos mantenía comunicación con la delegación y transmitía con insistencia la importancia de declarar el caso SARSUB -el protocolo internacional de búsqueda y rescate de submarinos, Search and Rescue- para poder desplegar las capacidades estadounidenses en la zona de probabilidad donde podía encontrarse el buque.
Según declaró la exfuncionaria, en la Base Naval marplatense saludaron a los familiares de los tripulantes y luego ingresaron a una sala donde los altos mandos navales expusieron la cronología detallada de los hechos. En esa instancia se produjo el episodio más tenso de la jornada. Al repasar las comunicaciones previas a la pérdida de contacto, surgió que el submarino había reportado el ingreso de agua al compartimento de baterías y un principio de incendio. Villata frenó la exposición de diapositivas: “Yo en ese momento interrumpí la presentación y dije que eso no me lo habían informado. De alguna manera todos estábamos abocados a recibir la información y transmitirla al ministro, y eso nunca lo había recibido”. El ministro Aguad, sentado frente a ella en una mesa larga, ratificó que tampoco él había sido notificado.
PUBLICIDAD
“Obviamente volvimos -a la ciudad de Buenos Aires- muy tensos. Porque el primer informe no condice con lo real (...). Esto era determinante para poder analizar y ponderar la gravedad del incidente”, afirmó.
Más aún, el titular de la Marina había incurrido en otra omisión al no informarles a las autoridades del Ministerio que el comandante de la Fuerza de Submarinos (COFS), el entonces capitán de navío Claudio Villamide -hoy imputado-, ya había declarado el SUBMISS, un mensaje naval destinado a alertar a nivel interno de la sospecha de “submarino extraviado” y destacar medios de superficie y aeronavales hacia la zona del último contacto con la nave.
PUBLICIDAD
Dicho SUBMISS se produjo a las 14:13 del 16 de noviembre, unas ocho horas antes de que Srur se comunicara con la secretaria Villata por primera vez. Para ese entonces ya había decolado un avión antisubmarino Trucker S-2T y había zarpado el Destructor ARA Sarandí con un helicóptero AS-555 FENNEC embarcado.

Así las cosas, durante el regreso de la comitiva al aeropuerto tras la reunión informativa en Mar del Plata, el ministro impartió una serie de instrucciones: el jefe de la Armada debía declarar el caso SARSUB a través de los canales correspondientes. Esa medida se concretó alrededor de las 18:00 de ese mismo 17 de noviembre. Aguad también dispuso, según la declaración de la testigo, que ella fuera para la Base Naval de Puerto Belgrano a seguir en tiempo real las operaciones de búsqueda y oficiar de nexo con su jefe. Chighizola fue enviado al Edificio Libertad, sede del Estado Mayor General de la Armada, en el barrio porteño de Retiro.
PUBLICIDAD
Por lo demás, ese contraste entre la información inicialmente brindada y lo que realmente había ocurrido a bordo posee un correlato directo en otras actuaciones vinculadas al ARA San Juan. Y es que según consigna el informe final de la Comisión Bicameral del Congreso de julio de 2019: “Surge de los testimonios que el día 17 de noviembre, al poner el capitán Alonso en conocimiento de las autoridades del Ministerio el principio de incendio ocurrido en forma previa a la desaparición, recibió una amonestación verbal del almirante Srur, por brindar la totalidad de la información a civiles“.
El capitán de navío Héctor Alonso -otro de los cuatro imputados en el debate oral- se desempeñaba como jefe del Estado Mayor de la Fuerza de Submarinos al momento de los hechos.
PUBLICIDAD
La omisión informativa podría deberse acaso a la convicción, por parte del jefe del Estado Mayor General de la Armada, de que la pérdida de contacto con el buque se debía exclusivamente a un problema en las comunicaciones con el Comando en tierra. Esto podría deducirse de la versión que dio el propio López Mazzeo en su declaración indagatoria en el juicio oral, donde relató: “Cuando llego a Puerto Belgrano -el 16 de noviembre a la tarde-, me llama el jefe de Estado Mayor y me dice ‘dígale al paniquero de su Comandante de Fuerza -de Submarinos- que anule el SUBMISS; esto es un problema de comunicaciones’“.
“Palabras textuales, a las 6 de la tarde -insistió el imputado en su presentación del 5 de marzo pasado-: ‘dígale al paniquero de su Comandante de Fuerza que anule el SUBMISS; esto es un tema de comunicaciones’”.
PUBLICIDAD

Con todo, el testimonio de Villata delineó una distinción entre el manejo de la crisis por parte de Srur y el del contralmirante López Mazzeo, entonces al frente del COAA y tercero en orden de jerarquía dentro de la Marina. Y es que con Srur, la información que llegó al Ministerio había sido escueta y tendiente a tranquilizar a las autoridades: blackout, navegación en superficie, 50% y 70% de probabilidades positivas. El dato sobre el principio de incendio no había sido transmitido, al igual que la declaración del SUBMISS del 16 a las 14:13.
Así y todo, con la activación del procedimiento internacional de búsqueda, el COFS asumió por norma como responsable último de las operaciones lanzadas. Luego, debido a la magnitud de la cooperación internacional -que terminaría por concretar un histórico despliegue de medios en el Atlántico Sur- el comandante de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada (COAA) se constituyó como la autoridad a cargo de gestionar la misión SAR y de autorizar el ingreso en aguas territoriales de los buques y aviones extranjeros.
Para eso, según surge del mismo informe de la Comisión Bicameral que investigó la tragedia, López Mazzeo conformó un Estado Mayor Especial para articular las tareas de rescate. Así, el contraalmirante Rafael Prieto asumió como coordinador de la búsqueda con las unidades de superficie; el contralmirante Gustavo Vignale se ocupó de las unidades aéreas; Villamide coordinó la búsqueda submarina y de fondo; el capitán de navío Gabriel Attis manejó las Fuerzas de Rescate Submarino; y el contralmirante Eduardo Malchiodi se encargó de la logística.
El contralmirante Bernardo Noziglia, en tanto, coordinó los ofrecimientos externos, mientras que sus pares Jorge Cisneros y Gabriel González estuvieron a cargo de la Prensa y Difusión y de la Comunicación a los Familiares, respectivamente.

Puerto Belgrano: en el centro de la búsqueda
Tal como explicó Villata en su testimonial en Río Gallegos ante el Tribunal Oral Federal de Santa Cruz, su designación para dirigirse a Puerto Belgrano no resultó casual, ya que allí se constituiría el centro de operaciones de la misión. Su experiencia en los días previos con el almirante Srur había dejado en evidencia ciertas fallas en el flujo de información hacia el Ministerio.
En sus palabras: “Obviamente, si nos dijeron que se había perdido la comunicación, si eso obedecía a que tenía un blackout, -que- había un corte de energía y que no se podían comunicar y que estaban navegando en superficie y que era el lugar donde había que ir a buscarlo, y después cuando llegamos a Mar del Plata nos dicen que había habido un principio de incendio, y esa información no se brindó, obviamente que volvimos muy tensos”, expresó Villata.
El ministro quería, esta vez, un canal directo y sin intermediarios entre lo que ocurría en la Base Naval y él. Las consignas para Villata fueron precisas: mantener esa comunicación directa, facilitar los enlaces con las ayudas internacionales que comenzaban a llegar de distintos países, y garantizar el abastecimiento de víveres y combustible para las unidades que participaban del operativo -tanto en Puerto Belgrano como en las bases de Espora y Comodoro Rivadavia-.
La exfuncionaria permaneció en Puerto Belgrano desde la mañana del 18 de noviembre hasta la madrugada del 22. Cuatro días en los que la frenética sala de operaciones del COAA funcionó como el corazón del dispositivo de búsqueda: tableros y planos cubrían las paredes, los oficiales iban y venían con novedades, y la información que llegaba de distintas fuentes -buques, aeronaves, satélites, países aliados- era analizada con puntillosidad antes de ser incorporada al cuadro de situación. El edificio estaba colmado, y ya en las primeras horas apareció personal militar que espontáneamente se acercó al lugar a ofrecer su ayuda para encontrar a sus camaradas.
Así fue que pasaron los primeros días de crisis, donde cada hipótesis sobre la posición del submarino, cada zona de probabilidad, cada señal captada en el Atlántico Sur era sometida a un examen riguroso. Para Villata, “las comunicaciones se recibían en la misma sala -del COAA-, y cada uno según su expertise y competencia hacía los distintos aportes. Nunca me restringieron ningún área".
Allí vio por primera vez a los oficiales que conducían las tareas operativas. “Los conocí en ese lugar, en ese momento, en esa situación. Creo que no nos vamos a olvidar más. Yo en lo personal no me lo voy a olvidar más: tengo 48 años de estar en el sector público, jamás viví una situación así”, recordó la mujer con la voz quebrada.

“La importancia de estar en ese lugar era que cada indicio era analizado y paulatinamente descartado”, agregó. La presión era constante y la tensión, permanente: de tanto en tanto, alguna señal encendía la esperanza de que los tripulantes pudieran aparecer con vida, pero debía ser verificada antes de informar a los familiares o emitir declaraciones públicas. “Por ejemplo -ilustró la testigo-, hubo un momento en que había hojas flotando en el mar; hasta que no se recuperaran y se determinara su origen: al final eran papeles de algún barco chino. En otro momento, de altísima tensión, fue cuando se encontró una balsa, donde obviamente todos nos ilusionamos: pero el mar estaba tan embravecido que era una balsa de un buque nuestro“.
Respecto al contralmirante López Mazeo, a preguntas de su defensor, Villata dijo que el flujo informativo fue directo y sin reticencias: “El diálogo era abierto. Las discusiones se hacían en un lugar donde yo estaba presente. Obviamente, no se descartaba nada. La intención de todos y cada uno de los que estaban en Puerto era encontrar a los 44 tripulantes y el submarino”.
En otro orden, un episodio adicional sustanciado en la audiencia de debate complejizó aún más el retrato de Srur durante la declaración de la testigo. A instancias del defensor público Gastón Morillo, se le leyó a Villata su propia testimonial prestada durante la instrucción de la causa ante la jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yáñez. El texto decía: “No recuerdo la fecha pero antes de que Srur se fuera, llevó adelante un sumario -donde López Mazzeo y el entonces capitán de navío Claudio Villamide resultaron suspendidos como ‘presuntos infractores’ de faltas gravísimas- y en forma exprés se expidió en relación al mismo, y en ese momento llegó a decir que el submarino San Juan no estaba operable, cuando no tenía sentido esa aseveración porque el almirante Srur había invitado al ministro a navegar en el submarino San Juan, lo cual me sorprendió“.
Al escuchar su propia declaración, Villata aclaró su posición actual: “A casi nueve años de lo ocurrido, no lo recuerdo puntualmente ese punto del sumario, pero sí sé que fue exprés, por eso después se deja sin efecto. Y siempre me sorprendió que, a posteriori de la tragedia del San Juan, se dijera que el submarino no estaba en condiciones de navegar. Pero no hablo desde lo técnico: estoy hablando de que si el jefe de la Armada lo invita al ministro a navegar, es porque el submarino podía navegar. Insisto: lo mío no es técnico, es una simple lectura de un civil ante un hecho, nada más“.
Y precisó: “La invitación fue puntualmente en Ushuaia”, desde donde zarparía el SUSJ para realizar la última patrulla de control de mar.

“Es una tragedia”
La frase con la que Villata resumió el momento más duro de su exposición fue contundente. “Recuerdo que estábamos en unos sillones del despacho del COAA, donde se nos da la información, y yo me acuerdo que lo único que expresé en ese momento fue ‘Es una tragedia’”, relató ante el tribunal al describir el punto justo donde se enteró de la implosión.
La novedad había llegado desde Estados Unidos, a través de sensores distintos a los de la CTBTO, cuyo reporte aún no había arribado, y fue el contralmirante López Mazzeo quien se la transmitió personalmente en la madrugada del 22 de noviembre de 2017. Lo que esa información significaba era inequívoco: no existía la posibilidad de encontrar a los 11 oficiales y 33 suboficiales del ARA San Juan.
“El almirante López Mazzeo y yo volvimos en un vuelo para poder entregar -en persona- esa información”, relató Villata. Una comunicación iba dirigida al presidente Mauricio Macri a través del ministro; otra, directamente al almirante Srur. “Le dije al ministro que no fuera a Puerto Belgrano porque necesitábamos llevarle una información”, recordó. Al día siguiente, el 23 de noviembre de 2017, la CTBTO -con sede en Austria- reportó oficialmente un “evento anómalo, singular, corto, violento y no nuclear consistente con una explosión”, ocurrido el 15 de noviembre a las 10:51 hora local.
Luego añadió: “Creo que volvíamos muy afectados por ese informe. Muy afectados. En noviembre van a ser nueve años; no recuerdo si hablamos -en el avión que los llevó desde Puerto Belgrano a la ciudad de Buenos Aires-, pero sí cuando estuvimos en tierra fue un impacto. Cada uno expresó algo; yo en ese momento dije ‘es una tragedia’. Cuando se lo comuniqué al ministro también, porque significaba que no existía la posibilidad de encontrar a los 44 tripulantes”.
Villata prestó declaración la semana pasada, convocada por la fiscalía encabezada por Gastón Pruzán. Esta semana no habrá audiencias, ya que el presidente del Tribunal Oral Federal de Santa Cruz, con sede en Río Gallegos, Mario Reynaldi, ordenó un cuarto intermedio hasta el lunes 4 de mayo. El tribunal está integrado además por los jueces subrogantes Enrique Baronetto, Luis Giménez y Guillermo Quadrini.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Se destrabó un concurso para designar ocho jueces y proponen usar el nuevo reglamento de la Corte Suprema
El proceso estaba paralizado desde septiembre de 2022. Dos consejeros pidieron avanzar con las entrevistas personales a los candidatos

El ministro Mahiques irá a Comodoro Py por una charla anticorrupción
El titular de la cartera de Justicia participará este martes de un evento organizado por la Oficina Anticorrupción en los tribunales de Retiro. Antes de su presentación, comenzará una nueva tanda de indagatorias del caso ANDIS
Tips Jurídicos: ¿millonaria por quemarse con el café?
Si alguien pide una bebida para llevar y el recipiente se desfonda por el calor, ¿la cafetería debe responder por los daños que se generen? ¿Qué rol juega el fabricante de los vasos? Una quemadura llegó a la Justicia rionegrina

El juez Lijo fue ratificado en la causa que investiga supuestas amenazas de Lilia Lemoine a Victoria Villarruel
La vicepresidenta había recusado al magistrado por una posible “enemistad”, a partir de las críticas que había hecho cuando lo postularon para integrar la Corte Suprema de Justicia

Denunció que se quebró una pierna por un pozo en la vereda, pero perdió el juicio y deberá pagar todos los gastos
Dos tribunales rechazaron la demanda de una mujer contra la autoridad local y particulares por falta de pruebas. La Justicia señaló que no presentó radiografías, estudios médicos ni peritajes que acreditaran el hecho



