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Agnieszka Bozanic: “La mayor amenaza no es la edad en sí, sino el viejismo y el avance lento de las políticas públicas”

La psicóloga y activista, fundadora de GeroActivismo, planteó un gesto personal contra el viejismo. Aun así, subrayó que el cambio cultural no basta sin protección social y mejores condiciones

Dos mujeres mayores caminan por una vereda urbana con rampas y señalización clara. Un poste cercano muestra una cinta violeta, mobiliario urbano y un contenedor de basura.
Chile ya es un país envejecido y el último censo mostró que hay más personas mayores que menores de 15 años. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Chile ya es un país envejecido y, según la psicóloga y activista Agnieszka Bozanic, la mayor amenaza no es la edad en sí, sino el viejismo y el avance lento de las políticas públicas: una discriminación que reduce proyectos, deteriora la autoestima y puede afectar la salud física y mental en un contexto de pensiones bajas y acceso desigual al cuidado.

En una entrevista con Iquique Televisión, canal local chileno, Bozanic sostuvo que el último censo muestra un cambio de etapa en la estructura etaria del país: “Actualmente hay más personas mayores que menores de 15 años o menos”. Su diagnóstico fue que el debate ya no puede presentarse como una tendencia futura, porque “ya estamos envejecidos”.

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La especialista, fundadora de GeroActivismo, vinculó ese escenario con una forma extendida de discriminación por edad. Describió mensajes como “ya no estás en edad para esto” o “debieras quedarte en tu casa” como expresiones de un fenómeno que empuja a muchas personas a limitarse antes por mandato social que por condiciones reales.

Bozanic afirmó que esa interiorización negativa del envejecimiento tiene consecuencias medibles. Citó estudios internacionales según los cuales las personas que asumen de forma negativa su propio proceso de envejecer viven casi 8 años menos que aquellas que lo transitan de manera “mucho más compasiva”.

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El viejismo deja de ser una ofensa abstracta cuando modifica conductas y salud

La activista explicó que el viejismo no opera solo como insulto o estereotipo, sino como una pauta que termina siendo incorporada desde edades tempranas. “Desde los tres, cuatro años empezamos a interiorizar estos mensajes”, dijo, al atribuir a la cultura y a los medios parte de esa construcción.

Bozanic definió ese mecanismo como una profecía autocumplida. A su juicio, una persona llega a los 60 o 70 años con una carga de ideas previas sobre lo que “debe” hacer, cómo debe vestirse o qué espacios ya no le corresponden, y luego actúa en función de esa expectativa social.

Ese punto concentró la tensión central de su planteo: el envejecimiento no aparece solo como un cambio biológico, sino como una identidad social impuesta. La consecuencia es que la persona mayor puede terminar representando “ese personaje que espera la sociedad” de alguien que superó los sesenta años.

La longevidad no se explica solo por la edad, sino por derechos, ingresos y acceso

Bozanic sostuvo que la mayor longevidad también debe leerse como resultado de decisiones colectivas. “Esto tiene que ver con políticas públicas en salud exitosas”, señaló y agregó que los países más longevos son aquellos “que han hecho bien las cosas” en ese plano.

El temor a envejecer, según Bozanic, se relaciona con pensiones bajas, pérdida del nivel de vida y acceso desigual al cuidado.
El temor a envejecer, según Bozanic, se relaciona con pensiones bajas, pérdida del nivel de vida y acceso desigual al cuidado.

La psicóloga planteó que el temor a envejecer no nace únicamente del paso del tiempo. Lo vinculó con la asociación entre vejez y decadencia, pero también con condiciones materiales concretas, entre ellas las pensiones y la pérdida de nivel de vida en edades avanzadas.

A su entender, el cambio de mirada requiere una respuesta personal y otra estatal. “Sí, viejo y a mucha honra”, propuso como gesto individual, aunque advirtió que esa resignificación no alcanza si no hay una mejora en las condiciones de protección social.

La crítica a los modelos de juventud permanente también apunta a los privilegios

Durante la entrevista, Bozanic cuestionó las referencias culturales que presentan el envejecimiento aceptable como una versión intervenida de la juventud. Al hablar de figuras como Cher y Madonna, dijo que ese tipo de imagen transmite un mensaje “muy peligroso” para quienes envejecen y para las generaciones más jóvenes.

Hombre mayor con cabello blanco y tez media. Su mano derecha se apoya en la frente, con una expresión de preocupación en su rostro. Viste camisa a cuadros.
Bozanic cuestionó los modelos de juventud permanente porque ocultan privilegios económicos y cirugías y refuerzan la idea de que la vejez visible es indeseable. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Su objeción no apuntó a una preferencia estética individual, sino a lo que considera una negación de la edad. Sobre Cher, que según mencionó cumplió 80 años, sostuvo que proyectar una apariencia de “veinte” instala una vara imposible de replicar para la mayoría y oculta el peso de los privilegios económicos y las cirugías.

Bozanic marcó una diferencia entre buscar bienestar y perseguir una juventud ficticia. Señaló que sí es posible llegar a edades avanzadas con fuerza y actividad, pero remarcó que la promesa de una vejez sin marcas del tiempo no solo es irreal: también refuerza la idea de que envejecer visible sería algo indeseable.

El cuidado no empieza a los 60: para las mujeres, ubicó el giro en los 40

La especialista rechazó la idea de que el vínculo con la vejez comience cuando una persona entra en la llamada tercera edad. “El proceso de envejecimiento es todos los días”, afirmó, y por eso pidió una conciencia más temprana sobre cambios físicos, expectativas y hábitos.

En su propio caso, contó que cumplirá 40 años este año y usó esa referencia para explicar que el cuidado del cuerpo y de la mente no debería posponerse hasta los 60. En las mujeres, situó un punto de inflexión en la perimenopausia, etapa que, según describió, modifica hormonas y cognición.

Esa anticipación, indicó, no equivale a resignación. Su argumento fue que no todo proyecto sigue siendo posible en cualquier momento de la vida en los mismos términos, pero eso no invalida iniciar actividades, ajustar metas o construir nuevas formas de bienestar.

La activista afirmó que el envejecimiento empieza antes de los 60 y remarcó que la desigualdad define quién puede sostener hábitos saludables y acceder a la economía plateada.
La activista afirmó que el envejecimiento empieza antes de los 60 y remarcó que la desigualdad define quién puede sostener hábitos saludables y acceder a la economía plateada.

La desigualdad condiciona cómo se envejece y quién puede pagar por “envejecer mejor”

Bozanic advirtió que hablar de envejecimiento saludable sin mirar las condiciones sociales produce un diagnóstico incompleto. Señaló que el acceso a la educación funciona como factor protector frente a la demencia y que su ausencia impacta de forma directa en la salud.

También cuestionó la distancia entre las recomendaciones de estilo de vida y la capacidad real de sostenerlas. Mencionó dietas asociadas a mejores resultados, como la mediterránea, pero preguntó quién puede pagar alimentos como aceite de oliva o salmón en un contexto de pensiones bajas.

En ese punto introdujo una crítica a la llamada economía plateada. Según planteó, el mercado ya identificó a las personas mayores como un nicho de consumo, pero el acceso a esos bienes y servicios sigue siendo restringido en Chile. “Te lo aseguro que menos de 80% de la población” puede acceder, describió.

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