
¿Quién no sueña con poder envejecer en su casa, solo o en familia? Pasar los años del retiro en su propio hogar. En el que vivió siempre o en otro que elija, si acaso siente que debe mudarse, como suele pasar, cuando la casa queda grande, por la partida de los hijos, por ejemplo.
A la vez, con la edad, algunos desplazamientos y movimientos, que antes se hacían sin pensar, pueden volverse dificultosos y generar riesgos. Afortunadamente la arquitectura y la tecnología, con sus innovaciones, van ofreciendo soluciones para acondicionar la vivienda a las nuevas necesidades que surgen con el paso del tiempo.
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“Se recomienda hacer esto progresivamente; no hace falta remodelar todo de una vez ni llenar el hogar de elementos de accesibilidad por las dudas”, responde el arquitecto Eduardo Schmunis a la consulta de Infobae. Estos elementos de ayuda y seguridad pueden ir incorporándose “según la demanda o urgencia”, entre otras cosas, por un tema de presupuesto, aunque, asegura este especialista, “la accesibilidad no es muy costosa”.
Eduardo Schmunis se recibió de arquitecto en Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA. Es gerontólogo y especialista en Accesibilidad Universal. Es miembro de la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría y coordinador del Centro de Investigación y Asesoramiento sobre el Hábitat Gerontológico de la Sociedad Central de Arquitectos. También es miembro de la Unión Internacional de Arquitectos.
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En el ejercicio de su profesión, ha proyectado, construido y gestionado Residencias de Larga Estadía para Personas Mayores. Además dicta cursos, es conferencista y autor de libros y artículos sobre esta temática.
Por eso, de la mano de este especialista, recorrimos los diferentes ambientes de una casa imaginaria para que él nos fuese informando de las alternativas a disposición a fin de hacerla lo más funcional posible para los seniors.
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— Si uno quiere envejecer en su casa, en su hogar, evitar la institucionalización o al menos demorarla lo más posible, ¿es necesario hacer adaptaciones en la casa y por qué? ¿O para qué?
— A medida que envejecemos podemos ir teniendo, con mayor o menor velocidad, una disminución en nuestra capacidad funcional. Esto no quiere decir que todas los adultos mayores sean personas con discapacidad, pero sí es cierto que algunas de ellas lo son. Y cuando enfrentamos entornos que tienen barreras físicas, es muy posible que, sumadas estas barreras a la disminución de la capacidad funcional, encontremos riesgos y dificultades en el desarrollo de las actividades de la vida diaria.
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—Sí, es sabido que muchos accidentes tienen lugar en la casa.
— Claro, uno de los riesgos más concretos son las caídas, algo previsible en la vida de una persona mayor y, por lo tanto, de alguna manera, prevenibles y evitables. A partir de los 70 años aproximadamente, se empiezan a producir las caídas y estas suelen ir aumentando con el transcurso del tiempo. El 70 por ciento de estas caídas se producen en el hogar: en primer lugar, sobre los pisos, y en segundo lugar en escaleras o desniveles. El 30 por ciento restante se dan en el espacio público y en el transporte.
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— ¿Cómo reducimos este riesgo en la casa?
— En cuanto a esto, lo primero es decir que las caídas dependen de dos factores básicos: los factores intrínsecos, que son los biológicos, propios del proceso de envejecimiento, y los factores extrínsecos, que son los que se encuentran en el entorno donde vivimos y que constituyen barreras físicas, sobre los cuales podemos actuar.
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— En este sentido, ¿es mejor casa o departamento?
— Desde este punto de vista, no hay diferencia entre vivir en una casa o en un departamento. Lo importante es que no haya barreras, que denominamos arquitectónicas, en estas viviendas. Eliminar esas barreras, tales como pisos resbaladizos o rotos, con desniveles, o alfombrados, la mala iluminación, la falta de pasamanos en escaleras y pasillos, y baños, cocinas y lavaderos no adecuados, además de equipamiento inadecuado por tamaño o peso, etc., implica darle accesibilidad universal a esos espacios.
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— Accesibilidad universal…
— Sí, la Accesibilidad Universal es aquella condición del entorno construido o no, que permite a todas las personas, independientemente de su edad, género y condición física o mental, estar, circular y desarrollar cualquier actividad, con autonomía e independencia, en condiciones de confort y seguridad. Empecemos entonces a ver qué cosas debemos tener en cuenta para mejorar o cambiar totalmente, para hacer de nuestro hogar un lugar confortable y seguro.
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— ¿Por dónde empezamos?
— Lo primero es ver el estado de los pisos: estos deben ser siempre lisos, antideslizantes, o sea no resbaladizos, tanto en seco como en mojado, no rotos y sin desniveles. Esto vale para todos los ambientes y espacios de la vivienda, incluyendo baños, cocinas, lavaderos, escaleras o rampas, patios, balcones, terrazas, veredas, etc.
— ¿Qué hacemos con las alfombras?
— Las alfombras no son convenientes, además, por otros motivos, por ser difíciles de limpiar ante incontinencias y ser refugio de ácaros, que producen alergias. En caso de colocarse, deben tener no más de 2 cm de altura de pelo, no ser enruladas y sin bordes con flecos, y estarán pegadas o clavadas, nunca sueltas, como las que a veces se utilizan al pie de la cama sobre pisos de madera muy encerados, porque dificultan el andar de personas con marcha parkinsoniana, o en silla de ruedas o con andadores.
— ¿Y las escaleras?
— En viviendas que tienen escaleras, lo conveniente es tener un dormitorio con un baño accesible en el nivel inferior o en planta baja, para evitar tener que subir. Las escaleras deben tener pasamanos a ambos lados, y los costados de la escalera que puedan dar a vacíos, deben estar protegidos. En las escaleras debe existir lo que se denomina “alzada”, que es la parte vertical del escalón, impidiendo que la puntera o el talón del calzado, encuentre y penetre en ese espacio vacío, trabando el movimiento ascendente o descendente y provocando una caída. La parte horizontal de la escalera, lo que llamamos comúnmente “escalón” y técnicamente “pedada”, debe ser antideslizante, igual que los pisos, y no estar roto.

— ¿Pasamanos a ambos lados entonces?
— Sí, y también los pasillos deben tener pasamanos a ambos lados. Los pasamanos deben tener forma ergonómica; la más conveniente es la circular, de entre 3,5 a 5 cm de diámetro, separados de la pared unos 4 cm y con una forma de sujeción a la pared, por debajo del pasamano y nunca al mismo nivel de este, porque eso interrumpe el deslizar continuo de las manos. Su altura de colocación normal es a 90 cm, con un margen de 5 cm para arriba o para abajo.
— Pasemos al baño, que es un lugar clásico de riesgo de caídas.
— En efecto, un lugar de la casa donde suele haber problemas y riesgo es el baño. Los baños actuales, normalmente con inodoro, bidet, lavatorio y bañera, resultan pequeños y riesgosos para las personas mayores, tengan o no discapacidad. Entrar en ellos con un andador o en sillas de ruedas y en algunos casos con un cuidador domiciliario, resulta muy difícil.

— ¿Qué artefactos se pueden sacar?
— Antes de eso, uno de los primeros problemas es el ancho de la puerta: debe tener una luz de paso libre no menor a 80 cm y es preferible que abra hacia afuera, para poder atender a una persona caída en el interior del baño, sin golpearla al abrir la puerta hacia el interior. Una alternativa a esta solución es mantener la puerta abriendo hacia adentro, pero hacerle una caladura a 20 cm del piso, de 50 por 50 cm y a esa parte de la puerta, volver a colocarla con un par de bisagras que abran hacia afuera y de esa manera es posible, sin abrir la puerta, empujar el cuerpo caído contra ella o ingresar al baño y prestar la ayuda necesaria.
— La bañera, ¿es mejor quitarla?
— Para tener más espacio y seguridad en el baño conviene retirar la bañera y el bidet. Al sacar la bañera obtenemos un buen espacio para un lugar de duchado y al sacar el bidet ganamos un lugar donde estacionar la silla de ruedas, para hacer la transferencia lateral al inodoro (que es más segura que la frontal). La función higiénica del bidet se mantiene, conectando un duchador manual a la salida anulada de agua fría de este artefacto y utilizando el inodoro como asiento y descarga del agua utilizada para esa función. Con estos dos cambios podemos lograr más espacio para entrar y girar con silla de ruedas o permitir el acompañamiento y ayuda de un cuidador domiciliario, a la vez que evitamos el riesgo de entrar y salir de la bañera, para personas con dificultades de movimientos de miembros inferiores.
— ¿Qué características tiene que tener el espacio para la ducha?
— Hay que asegurarse de que haya continuidad de niveles entre el piso preexistente en el baño —o el nuevo que se coloque— y el del espacio para ducha, asegurando una buena pendiente para el desagüe de ese lugar. En el espacio para duchado, hay que colocar agarraderas en las paredes que lo bordean y, si hay un cuidador domiciliario que ayuda a bañarse, puede ser útil tener un duchador manual en vez de la flor de la ducha fija a la pared.

— ¿Conviene tener un asiento en la ducha?
— Sí, en ese espacio conviene en realidad tener un banco rebatible, bien sujeto a la pared más larga o un asiento con respaldo y apoyabrazos, de patas de altura regulable, de estructura de aluminio, que es más seguro que de hierro que, aunque pintado, se puede oxidar y al perder sección, puede romperse imprevistamente y producir una caída.
— ¿Hay que cambiar el inodoro?
— Primero hay que colocar barrales de apoyo a los costados del inodoro: del lado de la transferencia desde la silla de ruedas se coloca el barral rebatible y del otro lado, el barral fijo. Ahora, la pregunta es por si hiciese falta elevar el nivel del inodoro. Hay distintas soluciones: una es la instalación de uno de mayor altura, uno de entre 48 y 50 cm; otra es colocar el inodoro existente sobre un pedestal de unos 8 a 10 cm de altura, usando la misma descarga cloacal y conexiones a depósitos exteriores o de embutir. Y otra solución más simple y más económica, es tener un elevador del nivel del inodoro, que consiste en un elemento de plástico de unos 8 cm de altura, que se coloca directamente sobre el inodoro y no hace falta ni comprar uno nuevo ni hacer obra, A la vez es transportable.
— ¿Y el lavatorio?
— El lavatorio eventualmente puede correrse hacia el espacio de duchado si la distancia entre éste y el inodoro fuese menor a 80 cm, lo que impediría el paso de una silla de ruedas. No conviene colocarle pie o pedestal, porque esto dificulta la aproximación de las rueditas delanteras de la silla de ruedas. A sus costados puede ser conveniente colocar dos barrales fijos. El espejo debe colocarse a 1 m de altura, con su parte superior inclinada entre unos 5° a 10°, para que usuarios de silla de ruedas puedan verse bien.
— El piso del baño antideslizante también, supongo.
— Por supuesto, debe ser antideslizante, tanto en seco como en mojado y esto vale también para el espacio para duchado. No debe haber sobre el mismo ningún tipo de cable eléctrico ni artefactos de calefacción. De usarse alfombritas deberán tener ventosas seguras al piso y que no se desplacen. Además hay que asegurar en el baño la buena iluminación y ventilación. Y en caso de querer colocar un extractor de aire eléctrico, tener en cuenta que está prohibido colocarlo a menos de 80 cm del borde de bañera o de ducha, por riesgo de que el agua del duchador manual penetre en el interior del mismo, provocando un cortocircuito que puede ser peligroso. Finalmente, conviene tener un timbre colocado entre 30 a 40 cm del piso: hay modelos de pulsador como de cordel o cadenita.

— ¿Qué cambios hacer en el dormitorio?
— Allí puede convenir elevar el nivel de la cama, llevándola a unos 50 a 55 cm de nivel superior del colchón. Este será de densidad media, de unos 20 cm de altura y de material ignífugo. Ante personas obesas, puede convenir colocar una pata o apoyo en la mitad del elástico, para asegurar que no haya un gran descenso del mismo, que dificulte el levantarse o rotura del mismo al acostarse, dado que muchas de esas personas se desploman más que acostarse.
— ¿Luces?
— Es importante tener luces vigías nocturnas, como las que vemos en escaleras y rampas de cines y teatros, a unos 30 cm de altura. Eso ayuda a desplazarse de manera segura durante la noche cuando se necesita ir al baño. Hay artefactos exteriores y de embutir, tanto de luces fijas como con sensores de movimiento.
— ¿Qué más sobre el dormitorio?
— Conviene que los placares tengan los barrales de colgar a no más de 1,20 m de altura. Los cajones estarán colocados entre 40 y 80 cm de altura y los estantes entre 40 cm y 1,20 metro. Nunca debe haber cajones a ras del piso.

— Pasemos a la sala o sala comedor.
— En el comedor y sala de estar conviene tener la menor cantidad de muebles posibles. Esto ahorra esfuerzos para moverlos para limpieza, más si son pesados, y facilita la marcha de muchas personas con movilidad reducida o con disminución visual o ceguera.
— En materia de muebles, ¿menos es más?
— Sí, en general, no conviene tener muchos muebles y en especial si son difíciles de limpiar y mover.

— Otro lugar crítico: la cocina.
— Bueno, en la cocina el piso será siempre antideslizante, tanto en seco como en mojado porque, al igual que en el baño, hay riesgo de derrame de agua y también de sustancias grasosas o aceitosas. Las alacenas conviene bajarlas a 1,20 m de altura del piso, y retirar de las mismas los objetos pesados. En el bajo mesada, puede ser necesario retirar unos módulos para tener un espacio de unos 80 cm de ancho como mínimo, para permitir el acceso a una silla de ruedas. Los objetos pesados retirados de la alacena pueden colocarse en cajones con ruedas que facilitan los movimientos. Puede no estar de más, tener una agarradera corrida a nivel de la mesada.
— ¿Electricidad o gas?
— El artefacto cocina así como el horno conviene que sean eléctricos por razones de seguridad. Si se mantienen las cocinas y hornos a gas, se recomienda especialmente tener las ventilaciones reglamentarias y sensores de pérdida de gas. Tener a mano un matafuego de unos 2 kilos, no está de más. Con cocina de gas, se recomienda no usar mangas largas que cuelguen mucho por riesgo de contacto con las llamas. En el lavadero valen las mismas recomendaciones en cuanto a altura de alacena y bajo mesa o pileta de lavar. Las griferías de baño, toilette, cocina y lavadero serán en forma de cruz o monocomando. Las de formas redondeadas no sirven para personas con dificultades de movimientos de manos.

— ¿Qué pasa con los balcones, patios, etcétera?
— En cuanto a espacios abiertos, balcones, patios, terrazas, deben tener espacios con pisos antideslizantes, en seco como en mojado. Pisos de piedra partida, con desniveles o de polvo no ayudan a las marchas vacilantes, sin elevación de los pies o con sillas de ruedas, andadores, etc. Considerar tener toldos, pérgolas o cualquier elemento que arroje sombra en verano y también procurar que esos espacios puedan tener uso en invierno, con algún sistema de calefacción o protección térmica.
— ¿Algo respecto a las puertas, ventanas, cortinas...?
— Las aberturas deben ser de fácil accionamiento, tanto las de abrir como las corredizas. Los herrajes para apertura de puertas deben evitar formas redondeadas porque muchas personas no pueden ejercer el movimiento correspondiente sobre ellos. Los mejores son lo que llamamos “manijas” o técnicamente “balancines”. Considerar la conveniencia de colocar motores eléctricos para subir y bajar cortinas de enrollar, cuando su peso implique mucho esfuerzo para el habitante.

— ¿La iluminación?
— La iluminación conviene que sea difusa, evitando producir espacios con sombras. Evitar brillos y destellos que afectan a algunas personas con deterioro cognitivo o enfermedad de Alzheimer. Si se quiere ayudar a estas últimas, ante un fenómeno (denominado “sundowning”) que es la excitación ante las disminuciones de luz natural sorpresivas o muy marcadas, como especialmente el del atardecer, se pueden usar artefactos de iluminación con sensores de encendido de luces, para ir compensando la disminución de la intensidad lumínica natural.
— ¿La domótica resulta un gran auxiliar para las personas mayores?
— Sí, puede ayudarlas mucho en ahorrarles esfuerzos que no pueden hacer y a la vez darles seguridad sin tener que movilizarse. La Domótica, que une domus, del latín, casa, y tica, sufijo que refiere a informática y robótica, es un conjunto de instalaciones y aparatos cuyas acciones pueden ser programadas y hasta accionadas a distancia. Como ejemplos tenemos desde un simple sistema de video portero con accionamiento de puertas y portones —hasta con reconocimiento facial—, subir o bajar cortinas de enrollar, abrir o cerrar toldos y hasta programarlos para que ante fuertes vientos, anemómetro mediante, se cierren solos, relevamiento del estado de sistemas de acondicionamiento térmico, de bombas cloacales y pluviales, sistemas de alarma y extinción de incendios, accionar un microondas que está en nuestro hogar con un celular desde afuera del mismo, bombas de piletas de natación, robots que cortan el césped, etc. Todo esto sin esfuerzo físico, ayuda a mantener la autonomía de personas postradas, dependientes, con discapacidades severas y aún para ejercer su independencia. Quizás lo más conveniente sea motorizar las cortinas de enrollar de madera y muy grandes, por ser muy pesadas. Un artefacto que puede ser útil es una aspiradora robotizada autónoma, para evitar hacer flexiones y movimientos que puedan producir caídas. Un buen video portero con accionamiento remoto es muy útil.

— ¿Y para que la persona pueda comunicarse fácilmente, alertar de un problema, etc...?
— Los sistemas de alarma y comunicación son útiles. Contamos hoy en día con pulseras, collares, teléfonos fijos y celulares con sistemas de alarmas y llamadas automáticas para hacer pedidos de ayuda o auxilio, conectados a familiares o amigos, centrales de emergencia, policía, bomberos, ambulancias o sistemas de salud.
— ¿Son muy costosas todas estas adaptaciones?
— La accesibilidad no es muy costosa. Se recomienda hacerla progresivamente a medida que la disminución de la capacidad funcional pueda ir disminuyendo y siempre en relación con qué funciones o movimientos afecta. No hace falta llenar el hogar de elementos de accesibilidad por las dudas. Se incorporarán según la demanda o urgencia. Los mayores costos están en toda la parte electrónica, pero ésta, como en el caso de la Domótica, se puede ir haciendo por partes, teniendo en cuenta siempre las prioridades según capacidad funcional.
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